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—Le acaba de llegar una carta. —Una señorita me dijo, al parecer trabaja en el hotel.

—Gracias. —Le dije mientras tomaba el sobre.

Cerré la puerta y me senté en la cama, abrí el sobre y comencé a leer.

•Señorita Scarlett, le informamos que tiene una cita en el parque a las 7 de la noche, nuestro chofer ya sabe el destino.
Atentamente: La familia Smith.

Suspire sin ninguna tranquilidad, no quería que nada malo pasará, tal vez me querían ver para rechazar el contrato.
Sacudí mi cabeza en forma negativa, todo tenia que estar bien, tal vez simplemente me quieren decir para cuando nos podemos volver a ver.

Nadie estaba en el hotel, Omi, Daniel y Carla, se fueron al cine, a comprar cosas y a disfrutar de algunos lugares turísticos.

Tenía un vestido para la ocasión, me di una ducha y me vestí, Daniel entró a la habitación mientras que me estaba maquillando.

—Creí que estabas con las chicas. —Le dije.

Negó. —Sólo vine por unas cosas, se quedaron en un restaurante. —Nos miramos a través del espejo. —¿A donde vas?

Le señalé la carta y la leyó.

—Algo no esta bien.

Sonreí. —Lo mismo pienso.

Negó. —No hablo del contrato, simplemente no te lleves nada que tenga que ver con Aaron.

Lo miré. —¿Por qué?

—Scar, su madre puede hacer miles de cosas, se que pasará algo, lo se.

Elevé una ceja. —Me asustas.

Me dio un beso en la frente y se despidió, pues no podía dejar a Carla y a Omi solas en el restaurante por mucho tiempo.

Me quedé con la duda de lo que había dicho Daniel, sabe todo lo que ha pasado, lo cual provoca una angustia enorme. Tomé mi bolso, metí mi celular, y mi anillo, no lo pienso ocupar frente Aaron, pues al parecer él ya no lo tiene, aunque simplemente quería llevarlo a mi lado.

••••••••••

—La esperan en el centro del parque. —Me dijo el chofer.

Asentí y bajé, no había nadie, y habían policías, los cuales no me dijeron nada, simplemente me dejaron pasar.

Había un lago hermoso, y en medio de el, un puente, al ver que no habían llegado, decidí caminar en medio del puente y me detuve al ver lo hermoso que se veía.

—Llegué tarde.

Me di la media vuelta y el rostro de Aaron apareció frente a mi.

—No tengo mucho esperando.

Asintió. —Bien, mis padres me enviaron, en dos días vamos a hacer una comida, antes de la boda. Será un día importante.

¿Escuché bien? ¿Dijo Boda?

—¿Te vas a casar? —Le pregunté.

Asintió. —En dos semanas.

Negué. —No creo tener tiempo.

—Mi madre piensa firmar después de esta cena, te necesita ver ahí, al igual yo, tienes que asistir.

Reí. —¿Para qué lo hacen? —Me crucé de brazos. —Sólo quieren verme ahí para demostrarme que te vas a casar, es obvio.

—Simplemente queremos invitar a una persona importante a la boda, eres quien vino a que firmáramos el contrato.

—¿Qué paso con todo lo que me prometiste?

—¿De verdad creiste todo? —Dijo fríamente. —Ya pasaron muchos años, la vida cambia.

—Me di cuenta de que aun tienes nuestro anillo.

Miró su mano y asintió. —Nunca lo use, hasta el día de hoy, te lo vengo a entregar.

—¿Y para qué lo quiero? —Le dije con un nudo en la garganta. —Soy una tonta por haberte creído.

—Era evidente que todo cambiaría. —Se quitó el anillo. —Sino lo quieres, yo tampoco. —Lo arrojó al agua.

—Te quejabas de tu madre, y mirate.

—Deja de hablar de ella. —Me dio la invitación. —Supimos que vienes con tres personas más, los esperamos, si faltan, saben la consecuencia que tendrá, tu jefe ya esta enterado.

Pasó a mi lado y lo detuve del brazo.

—Sueltame, Scarlett.

—¿De verdad la amas?

—Más de lo que crees, ella cambio mi vida.

—¿Le dices y le das lo mismo que a mi?

Él suspiro. —Le digo y le doy cosas mejores, lo merece.

—Te esperé por mucho.

Se soltó de mi mano bruscamente. —Deja tus niñerías a un lado. —Gritó. —Tu eres la única culpable aquí, tu te ilusionaste sola. ¿Crees que iba a seguir teniendo la misma ideología?

Se fue de ahí, yo me quedé prácticamente en shock, y es que, tiene razón, yo fui la que se ilusionó, creí que llegaría ese día en el que me lo iba a encontrar y todo iba a cambiar.

Las lágrimas se habían ido, tomé un taxi y me dejó en el hotel, al subir, suspire y abrí la puerta, pero ni siquiera di un paso, cuando el odio y la tristeza me invadió por completo.

Aventé mi bolso, cerré la puerta, grité y me tiré al piso, parecía una pequeña niña haciendo berrinches por un par de dulces.

—Scar, ¿Qué te pasa? —La voz de Carla se hizo presente, me abrazó.

Ni siquiera me había dado cuenta que Omi, Daniel y Carla ya se encontraban en la habitación.

•••••••••••

—Aquí tienes tu té. —Omi me dijo y me lo puso en el buró.

—No me di cuenta de que estaban aquí.

—Nos asusto tu grito. —Daniel dijo. —Te estábamos esperando.

Bajé la mirada. —La gran pareja comprometida nos invitó a su comida antes de la boda, tenemos que ir sí o sí.

—Oye, te vas a destruir.

Negué. —Sino vamos, no van a firmar nada.

Omi suspiró. —El poder tiene muchas desventajas. Ni siquiera conocer al chico que te hizo sufrir de esta manera.

—¿De verdad tenemos que ir? —Daniel preguntó.

Asentí. —Nos dieron los boletos.

—Si lo veo, lo mato. —Carla me dijo.

Reí. —Yo también lo quería hacer.

—Su madre te quiere ver destrozada. —Daniel dijo.

Asentí. —Lo se, sabe lo que paso entre su hijo y yo.

—¿Cuándo será?

—En dos días.

Omi me acarició la mano. —¿Estarás bien?

—Si, al menos, se que es una comida y no su boda verdadera.

Daniel y Carla se fueron una hora después, al siguiente día iríamos a buscar algo elegante para usar, habrá gente muy rica, y no podemos quedar nada mal.


I Hate You But I Love You Donde viven las historias. Descúbrelo ahora