Capítulo 15

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- Aguja e hilo... bien. Pásame las tijeras por favor.- Silvia ordenaba a Alan lo que debía de hacer mientras que ella se encargaba de hacer la primera curación del muchacho herido. Como ella sabía: cualquier herida generada por un animal se debe de dejar abierta, no podía hacerle puntadas al tobillo de Isaac, éste tendría que sanar por cuenta propia y con ayuda de los antibióticos, las curaciones que constan en retirar el tejido infectado y claro, la vacuna antirrábica. [Ella se concentraba en darle unas cuantas puntadas al tobillo de Isaac] Alan prestaba atención a cada paso que Silvia efectuaba aunque no le gustara mucho hacer de "doctor", pero entre sus amigos era él quien más conocimientos de medicina tenía, debido a su padre, y si se presentaba alguna otra situación quería cerciorarse de saber qué era necesario hacer.- Ahora necesito que sostengas su tobillo por un instante- pidió amablemente Silvia- no tardo, iré a lavarme las manos- y se dirigió al lavabo del baño. Y con mucha razón, la sangre parecía habérsele adherido, sin duda Isaac perdió demasiada sangre y recuperarla sería muy complicado.

Sí. Llevaba la instrumentaria necesaria para hacer una transfusión sanguínea, el problema quedaba en que no le era posible aplicar un análisis exacto de sangre debido a falta de material para realizar esa prueba, por lo tanto no conocería qué tipo de sangre llevaba Isaac en su organismo y, si Isaac no recibía el tipo de sangre correcto, su organismo la rechazaría y le podría provocar una enfermedad aun peor.

Silvia era una buena enfermera y por ello conocía todos los riesgos, trabajó algún tiempo precisamente en Urgencias y ya tenía experiencia con esa clase de situaciones. No obstante, algo con lo que nunca lidió fue con una infección tan grave en alguna herida.

Cuando estudiaba en la Universidad Nacional de Medicina, sus compañeros y ella llegaron a ver casos así pero solo en imágenes. Jamás consiguió verlas en la vida real y la condición en la que se encontraba Isaac la inquietaba. Tratar con algo que nunca te has enfrentado es difícil, y más aún sabiendo que la vida de alguien depende de tus decisiones.

>> A las 1500... una... carga...- lo que se escuchaba era la transmisión de la radio que había comenzado, Alan inmediatamente tomó el walkie-talkie y lo sintonizó correctamente hasta el punto en que la transmisión se pudo escuchar a la perfección. Silvia dejó de hacer lo suyo, regresó y escuchó atenta; Fernando no tardó en llegar a la Sala de Curación y dio aviso a Iván y a Abraham que se unieron al grupo al instante. Las únicas que no estuvieron presentes fueron Karen y la pequeña Ana.

>> Sí General- decía una voz joven y firme - todavía tenemos el problema, no sabemos cómo se puede resolver algo como esto... cambio.

- Pues será mejor que lo resuelvan antes de que el director de obra llegue. Eso será en dos días según me han confirmado. Una vez que se esparzan los químicos podrán entrar en el área sin necesidad de usar los trajes...

- ¿Para qué usarían los trajes?- cuestionó Iván reflexivo.

- Ellos creen que la Zona está infectada al 100% y no se dan cuenta de que no es así.

- ¿Cómo lo aseguras, Alan?

- Fácil: De estarlo ya habríamos muerto...

>> Copiado. Vamos a hacer lo posible por encargarnos del problema. Quizás tengamos que matarlo...

- ¡No!- gritó alterado el General- no lo maten, tenemos órdenes de mantener a todos los animales capturados con vida. Los expertos los examinarán y ya verán qué hacer con ellos. Es su trabajo, no el nuestro ¿Ha entendido?

Si tú vas, yo tambiénDonde viven las historias. Descúbrelo ahora