La sala era oscura y lúgubre. Desde las sombras emergía una silueta delgada con aspecto comprometedor. Un hombre refinado e imponente. Su aspecto era elegante con rasgos definidos, caracterizados por unos ojos penetrantes tan rojos como la sangre que emana de la cortada de un joven herido en batalla.
Louisious Cattery.
-Bienvenidos sean –dijo el hombre con una sonrisa de oreja a oreja mostrando sus blancos dientes-. ¿Qué se os ofrece?
-Vinimos a pedirte ayuda Louisious –dijo Gideon-. Tenemos un asunto de suma importancia como te había planteado.
-Bien –dijo Cattery-. Os ayudaré. Déjenos a la señorita y a mí a solas, por favor.
Cada uno de los muchachos se fue retirando de la sala. Jeremiah fue el último, y antes de irse, besó mi mano alejándose lentamente, cerrándose la puerta a sus espaldas.
-Eres la famosa Charlotte Starkwood –comentó el brujo-. Creí que nunca te volvería a ver.
-Disculpe, pero no lo recuerdo.
-Ni tendrías que hacerlo –dijo apoyando una mano en su escritorio-. Eras muy pequeña cuando se desató la guerra entre los dos mundos
-No logro entender –dije apenada.
-No te preocupes, más adelante te lo explicaré. Pero por ahora, ¿Qué dudas tienes pequeña?
Procedí a contarle lo sucedido con el servidor de Mathew. Le dije que había dicho que soy un ser sobrenatural y que Mathew quería explotar mis dones para el mal.
-Me dijo donde podía encontrarte y que podrías aclarar mis dudas –dije culminando mi relato.
-Bueno, es un hecho que si puedo aclarar tus dudas –dijo-. Fui yo quien ayudó a tu madre a protegerte de las garras de Lilith.
-¿Usted conoció a mi madre biológica? –dije asombrada.
-Si –continuó-. Verás Charlotte. Eres hija de Raziel, un ángel que tuvo relaciones con una humana, tu madre. Resultaste mitad ángel y mitad humano.
-Entonces mi madre si era una mundi –dije con apenas un hilillo de voz.
-Si –dijo Louisious-. Tu madre era una mujer muy hermosa.
-No la recuerdo bien –dije-. Pero a veces, en sueños, la veo.
Louisious pareció alegrarse ante mi comentario, pero su mirada se volvió triste con un toque de añoranza. Procedió a relatar los hechos de aquella noche.
-A mitad de la guerra entre ángeles y demonios, tú sufriste un accidente –continuó Cattery-. Un demonio te había inyectado un veneno que era mortal para los humanos, y la única forma de salvarte era inyectándote sangre de demonio, ya que estos son inmunes al veneno.
-Oh –fue lo único que conseguí decir.
-Entonces tú te convertiste en parte ángel, parte demonio –me señalo con uno de sus gruesos dedos-. Tu madre murió en la guerra, y te dejaron al cuidado de una pareja humana, sin contarte que eres una extraña criatura mítica, producto de un ángel, un humano y un demonio. Suena extraño, lo sé.
-Entonces de ahí provengo –dije finalmente.
-Si –respondió.
-Soy un demonio y un ángel –dije neutra.
-Tienes dones especiales –comentó-. No son provenientes de Lilith, como te dijo Malachai, sino de un demonio cualquiera. Pero sí posees dones de Raziel, ya que es tu padre.
Seguía sorprendida ante la inesperada noticia. Muchas preguntas inundaban mi mente. Me sentía agobiada, a punto de desmayarme. Reprimí esa sensación de inmediato.
-Pero ¿Por qué Malachai me mintió?
-Tal vez para que no supieras tu verdadera procedencia –dijo-. Mathew no quiere que sepas tu verdadero propósito.
-Entonces –dije-. ¿Por qué Malachai me dijo donde podía encontrarte?
-Malachai es uno de mis informantes –respondió el brujo-. Él me pone al tanto de lo que pasa en el mundo de las tinieblas.
-¿Puedo contarle a Gideon y Zachariah esto que acabas de decirme? –dije.
-Preferiría que lo mantuvieras como esta, en secreto –dijo entrecerrando los ojos-. No queremos que caigas en las manos equivocadas. Manteniendo esto en secreto, te mantendrás a salvo.
-Está bien –dije cordialmente.
-Hay algo en ese muchacho que me da una mala impresión –comentó.
-¿Cuál de los tres muchachos? –pregunté.
-Gideon –respondió cerrando un puño sobre su regazo-. Por otra parte, su hermano me agrada. Me gustaría charlar un poco con él.
Procedí a acercarme donde Cattery se encontraba. Le tendí mi mano educadamente en forma de gratitud.
-Gracias Louisious –le estreché la mano-. Me has hecho ver las cosas desde otro punto de vista.
Jaló de mi mano y me acercó a él, rodeándome con sus brazos. Me abrazó fuertemente.
-Eres lo único que me queda de tu madre –me susurró al oído-. Elizabeth estaría muy orgullosa al ver en lo que te has convertido. Si me necesitas, no dudes en llamarme. Haré lo que sea con tal de que estés a salvo.
Me sorprendí al escuchar sus palabras. Su tono era de añoranza y tristeza. Pude notar que él realmente quiso a mi madre. Ojalá ella estuviese aquí. Le hace falta a muchas personas, pero sobretodo, a mí. No recuerdo como era, pero sé que puedo verla en algunas ocasiones, en mis sueños. Aquellos sueños donde la felicidad y la paz iban de la mano, donde nadie quería hacerme daño. Lugares donde puedo vivir en vez de sobrevivir.
Lo abracé aún más fuerte y me aferré a sus brazos. A pesar de que era un desconocido, sentí que lo conocía de toda la vida. Me sentía segura. Un ruido repentino hizo que me exaltara saltando fuera de los brazos de Louisious. Habían tocado la puerta. Fui a ver quién era. Jeremiah estaba debajo de umbral de la puerta con una mirada impaciente pero parecía tranquilo.
-¿Podemos pasar? –dijo.
-Por supuesto –respondió el brujo que se hallaba sentado sobre su escritorio.
Los tres se adentraron a la oficina gótica de Louisious. Zachariah se mostraba impaciente. Por otra parte, a Gideon se lo veía muy tranquilo con aires pacíficos.
-Contad Charlotte –dijo Zach-. ¿Has podido responder tus dudas?
-Si –dije-. Todas, en realidad.
-Un Serafín inexperto –dijo Cattery refiriéndose a Zach-. Interesante.
Cattery veía a Zach con ojos imponentes. Pude notar que algo de él le atrajo. ¿Un brujo podía tener alguna relación con un serafín? Me parecía extraño, pero al ver la expresión del brujo, supe que sí era posible.
-Sí, lo soy –respondió Zach.
-¿Podemos charlar un momento? –le preguntó a Zach que parecía un poco nervioso.
-Si... Si, por supuesto –respondió el chico entrecortadamente.
-Déjenme a solas con el muchacho –dijo firmemente-. Retiraos de mi oficina. Ah, Charlotte, nos veremos muy pronto. Que el ángel vaya donde tú vayas.
Nos retiramos de la sala, dejando a Zach con Louisious, a nuestras espaldas.
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Hey chiquillos :3 Desde hace varios capítulos que no nos hablamos, pero no se preocupen, aquí ando jajaja
Esta es una super maratón de la novela, continuará, espero les guste mucho muchote así como a mi me gustó redactarla :3
Feliz lectura mis peques...
- Six -
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Secretos de un Demonio
FantasiEn el Octagonium, el club nocturno de moda de Roma, Charlotte detiene el asesinato de un atractivo chico de pelo negro y extrañas marcas que recorren su cuerpo. Desde esa noche, su destino se une al de ese joven con aspecto de Ángel, pero que ocult...