Esto no es un pensamiento, esto es una experiencia, y tengo ganas de dejar la escritura guardada aquí.
Mis dos mejores amigos saben de esto, mis padres también. Pero, sigo creyendo que nadie, aún, entiende exactamente lo que yo considero la experiencia de seis años horribles.
Desde que aprendí a entender el mundo, lo que decía mi familia y sus costumbres, de niño, mis padres siempre me han educado bien. Me enseñaron modales, a ser agradecido, solidario, entre muchas otras cosas.
Cuando empecé jardín de infantes, obviamente no era el niño más educado del mundo, ni el más tranquilo. Como todo niño, era inquieto y un poco problemático. Pero eso es ser un niño, no somos tan conscientes de lo que hacemos. Yo era feliz, tenía a mis amigos, la chica que me parecía linda, mis juguetes. Con mi hermana, en casa, nos peleábamos, pero, eso es parte de ser hermanos. En pocas palabras, era un niño normal, con una vida normal.
No voy a hablar del jardín de infantes, porque no pasó nada en especial en esa época. De lo que trata esto, es de la primaria.
Como ya he escrito párrafos antes, mis primeros cinco años de edad, fui un niño normal, bueno e inquieto. Nunca mencioné malas palabras, porque mis padres no me educaron así.
El primer año de primaria, mi primer año de primaria, el primer año de la horrible experiencia que, hasta hoy día, me sigue dando total asco. Me inscribí en la escuela primaria, que se hallaba al lado del jardín de infantes al que yo asistía. Por desgracia, era el turno tarde, porque no habían vacantes en la mañana. Turno el cuál estaban todos mis amigos del jardín de infantes.
No sabía donde formar, el primer día, no sabía cuál era mi curso, tenía miedo, vergüenza, me ardía la cara. Me topé con una profesora que, por suerte, resultó ser mi profesora de curso, y me colocó con los demás de mi curso.El primer día fue tranquilo, me hice un amigo, persona con quien me senté a su lado durante toda la tarde. Pero, no relataré esto día a día, no quiero alargarlo inútilmente, sólo escribiré lo importante.
El primer año de primaria, en pocas palabras, fue ''aprender'' a ser como ellos. Sinceramente, ellos, todos ellos, eran niños realmente mal educados, fuera de mis límites. ¿Cómo creen que un niño bueno e indefenso podría defenderse? Sufría de bullying, pero en esa época no era conocida de esa manera, simplemente era molestar e insultar. Recuerdo que gracias a ese primer año, hoy en día tengo un pequeño trauma con entrar en baños públicos con gente dentro, simplemente ni entro. Se los resumiré: me robaban, me pegaban, me insultaban, me espiaban en el baño, me abrían la puerta y tiraban comida por encima de la puerta. Y no sólo los de mi curso, también dos niños de último grado, que, para mi vista de niño, parecían gorilas. Uno diría: ''pobre niño; debería haberle dicho a los docentes''. Lo hacía, pero no se lo tomaban tan en serio. De todas maneras, el que terminó en el psicólogo de la escuela fui yo, y no ellos. Según para ellos, la razón por la que me molestaban era porque yo no sabía socializar con ellos. Pero no era así, esa clase de gente no me gustaba, no me gusta y jamás me gustará.
El primer año, como dije al principio del anterior párrafo, aprendí a ser como ellos. ¿A qué me refiero con eso? Me adapté a su vocabulario vulgar, su forma bruta de actuar, su agresión. Me volví el niño débil que buscaba pelea con cualquiera. Obviamente tenía miedo de todos, pero, al estar acostumbrados a ellos, me daba igual lo que pasase. Y esa conducta de niño mal educado no era sólo en la escuela. Las peleas con mi hermana eran más brutales, llegaba a ahorcarla por rabia, respondía a mamá y a papá, maltrataba a mi mascota.
Luego de ese horrible año, mis padres me anotaron a una escuela privada, nuevamente en el turno de la tarde. El primer día me hice un ''mejor amigo''. Cuando entré a la escuela el primer día, mi madre me dijo dónde formar, porque sabía quien era mi profesora. Me quedé en frente de la fila, y el niño de atrás me habló. Aún recuerdo la conversación que tuvimos, pero no les haré un diálogo sobre aquello, esto no es un cuento. Sólo les diré que lo primero que me preguntó fue mi nombre, y luego si quería ser su mejor amigo.
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Mi mente me obliga
RandomEsto no es ninguna clase de novela, son sólo notas que contendrán mis pensamientos. Lo hago principalmente para dejar, por lo menos, guardado de estos en algún lugar, con la oportunidad de que otros usuarios puedan argumentar, criticar y razonar jun...