Cris acaba de romper con su novio.
Mientras ella esta dispuesta a dejar atras su antigua y aburrida vida, su madre se casa con un importante empresario.
Cris deberá mudarse junto a su madre a la casa de su nuevo padrastro y convivir con su hermana...
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El momento con Adam en la piscina fue lo más excitante que he vivido. Me volvía loca con tan solo mirarme y cuando me tocaba sentía un torbellino de emociones en mi interior.
Cuando salimos de la piscina fuimos hacia su habitación y nos recostamos un momento. Mi cabello aún se encontraba mojado y el comenzó a acariciarlo.
Creo que me quedé dormida por unos minutos, recostada en su pecho. Cuando me desperté, el me miraba sonriendo ampliamente.
-Eres tan hermosa.
-Me he dormido-reí, nerviosa.
-Descubrí tu debilidad.
-Mi madre acariciaba mi cabello hasta que me dormía, cuando era pequeña-confesé.
El besó mis labios suavemente.
-Quiero que me hagas el amor-admití, tímidamente. El abrió sus ojos como platos y yo sentí mis mejillas arder.
-No hay nada que desee mas-afirmó y me dedicó una sensual sonrisa que aceleró mi corazón.
Empecé a devorar sus labios y a acariciar su torso desnudo. Para luego besar y morder su cuello. El comenzó a acariciar mis senos sobre el bikini y luego me quitó el sostén, dejando mis pechos al descubierto. Llevé una mano hacia su bóxer y me sorprendí al sentir un enorme bulto en su interior. Adam estaba listo para mi.
Metí mi mano con delicadeza en su interior y comencé a acariciarle, en un movimiento constante, llevando mi mano hacia arriba y hacia abajo, haciendo que Adam gima de placer por mi tacto.
-Me vuelves loco-mordió mi hombro, haciendo que se me escape un pequeño gemido, de dolor y de placer al mismo tiempo.
En un movimiento rápido me coloqué sobre el y comencé a moverme.
-Espera, déjame sacar esto.
Me sacó las bragas, que en ese momento eran lo único que me separaba de la desnudez y se quitó el bóxer, para luego colocarme nuevamente sobre el. Sin penetrarme, comenzó a moverse debajo de mi, haciendo que su miembro roce mi entrepierna.
La sensación era increíble. Nuestros cuerpos emanaban calor y humedad. Me sentía preparada para el. Con la humedad creciendo entre mis piernas era imposible disimular mi excitación. Comencé a moverme con más velocidad, en busca de mi propio placer. Adam me sujetó fuerte contra el y comenzó a besar y a mordisquear mis senos. Sentía que mi cuerpo iba a explotar en cualquier momento. El calor comenzó a crecer en mi interior, acompañado de un agradable cosquilleo en el sur de mi cuerpo.
Finalmente mi cuerpo estalló de placer a causa de la fricción de las partes más vulnerables de nuestros cuerpos y no pude evitar sonreír con perversión. Había tenido mi segundo orgasmo.
Me sentía increíble. Ya nada me importaba. Mi mundo se resumía a Adam y yo en esa habitación, consumidos por el deseo y las ganas de amarnos.