—¡Apúrate, Oliver!
Oliver vio a su amiga correr colina abajo hacia la cabaña. Sacudió su flequillo de su frente y corrió tras ella.
Oliver era bastante rápido, así que la logró alcanzar. La sujetó en la cintura y la levantó, haciéndola reír a carcajadas.
Ambos llegaron a su cabaña a la que llamaban "refugio" y Mackenzie fue a echarse en la hamaca de la entrada.
—Ah, paz y tranquilidad—mechones de pelo castaño oscuro se enredaban en sus lentes, torcidos en su rostro.
Oliver se sentó en el piso, jugueteando con la pulsera del campamento.
Ambos estaban en el Campamento Help For Youth de California, un campamento de verano para ayudar a jóvenes con problemas sociales y de autoestima. La madre de Oliver lo había persuadido en ir, insistiendo en que era una "gran oportunidad".
Aunque Mackenzie sólo hablara inglés, Oliver lo hablaba con facilidad, por lo que se entendían perfectamente.
—¿Cómo es tu vida allá, Oliver?
El aludido suspiró.
—No lo sé. El barrio es bonito. Está lleno de árboles, no pasan muchos autos, es tranquilo. En mi casa hay un gran palto, muy, pero muy grande.— sonrió—. Entre todas las ramas, tengo una casa en el árbol. Mi padre la construyó, recuerdo lo felices que estábamos cuando solíamos jugar... jugar allí.
No pudo continuar. Era demasiado doloroso.
—Debió haber sido un gran hombre—Mackenzie vivía con sus dos padres, por lo que no podía ni imaginarse por lo que pasaba Oliver.—. No te preocupes. Todo saldrá bien.
—Kenzie...
—¿Sí?
—Cuéntame de tu familia.
Mackenzie sonrió y comenzó a hablar.
—Tengo a Papá y a Pop. Papá es muy gracioso. Siempre nos hace reír. Y Pop es el mejor cocinando, y siempre jugaba conmigo a las muñecas. Me adoptaron cuando yo tenía dos años, tres meses después de casarse. Tengo dos perros, Jedi y Trott, y un gato, Humphrey. Pero todos le decimos Phreddy—Kenzie se rió—. En realidad, mis mascotas son los entes más masculinos de la casa.
—Qué irónico...—Oliver sonrió.— tú tienes dos papás, y yo no tengo ninguno.
Mackenzie se rió y se puso a mirar los tablones del techo. Oliver siguió jugueteando con su pulsera.
—¿Tienes más amigos donde tú vives?— le preguntó Oliver a Mackenzie, sin levantar la vista.
—Nadie. A menos que mis perros cuenten, eso es—sonrió. —. Todos en mi escuela se burlan de mí. Me dicen fea, anoréxica, tonta, macha. A nadie le importo. ¿A tí yo... te importo?
—Más que nadie—Oliver la miró, y vio que estaba llorando. Se echó a su lado.—. Eh, no llores. Todo irá bien. Por eso estamos aquí, ¿sabes? Para ayudarnos el uno al otro.
Hubo un silencio. Oliver le tomó la mano y Kenzie se la apretó.
—En donde yo vivo, tampoco tengo amigos—habló él.—. No me atrevo ni a hablarle a nadie. En mi escuela, todos me dicen el "rarito", "apartado". Pero sé que contigo siempre tendré una amiga.
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¿Contraseña?
Roman pour Adolescents¿Sabes qué? A veces, lo importante en la vida no es tener mucha compañía que te apoye. A veces, una sola persona te puede ayudar más de lo que pueden mil. A veces, sólo tienes que abrir tu corazón. ¿Cómo puedo describirme a mí mismo? Alegre no. Simp...