Volver.

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Zeth estuvo un buen rato en la oficina del director, explicándole la situación. Como me aburrí de esperar me fui a buscar a Hayley para contárselo todo, absolutamente todo.

La encontré en el salón de música, con una guitarra eléctrica negra en las manos.

— ¡Hayley! — se sobresaltó un poco, ya que estaba muy concentrada.

— ¡Vaya, al fin apareces!. Te ves feliz... ¿Pasó algo bueno?.

Le relaté con detalle mi épico viaje y la confesión de Zeth. No se lo podía creer.

— Entonces... para resumir, viajaste al pasado, te encontraste con Zeth, que en realidad se llamaba Adrien en ese tiempo, resulta que eres su creador y ahora son novios, ¿Así son las cosas?.

— Casi, en realidad no somos novios, solo me dijo que yo le gustaba.

— Claaaarooo... y ¿Dónde esta tu no-novio ahora?.

— Contándole esto a Seint.

— ¡Aaaaaaay! — se quejaba —. Ojalá llegara pronto mi chica ideal y fuera todo tan destinadamente perfecto — hizo puchero. Y es que Hayley había tenido muy mala suerte con las chicas que le gustaban, cuando ella me contó que era lesbiana, bromeó y me dijo que por eso nunca podría enamorarse de mi, a pesar de mi cara de muñeca.

— Ya terminé, Damon — decía Zeth mientras se asomaba por la puerta.

— Yo le estaba contando a Hayley lo qué pasó — la muy maldita se nos había quedado mirando con una sonrisa de oreja a oreja.

— Se lo contaste todo al parecer...

— ¡Felicidades chicos! Hacen una linda pareja. Y tú Zeth cuídame bien al muñeco. Los dejo solos por ahora... — salió del salón guiñándome un ojo.

— Lo siento...

— ¿Por qué?

— Por contarle absolutamente todo a Hayley.

— No te preocupes, no me molesta que sepa que me gustas.

Cada vez que me lo mencionaba tan directamente me ruborizaba.

— Zeth...

— Dime.

— ¿Qué va a pasar ahora?. Me refiero, ahora que ya aprendí lo que se necesitaba sobre los vampiros, ¿Seguirás enseñándome sobre mi parte demoníaca?

— Esperaba que me lo preguntaras. Será una sorpresa. Además no has aprendido todo, siempre se pueden ir adquiriendo más conocimientos. Hasta el momento sabes lo esencial y un poco más.

— ¡No seas así conmigo y dime de una vez!

— Pronto lo sabrás, ahora vete a dormir.

— Siempre me dejas con la intriga — refunfuñé.

— Así se vive mejor.

Como lo odiaba... no realmente.

Pasaron unos dos días y fue cuando el director me llamó a su despacho, para darme una noticia que jamás se me habría pasado por la cabeza.

— Buenos días — le dije con pereza, pues aún era temprano.

— Buenos días, Damon. Te mandé a llamar para anunciarte que a petición de la directora de tu antiguo instituto y a favor del consejo de seres sobrenaturales, volverás con ellos, para continuar tu aprendizaje, aquí ya está todo saldado. Te han conseguido a los mejores expertos en temas de educación y manipulación de poderes a gran escala.

Pandemonium.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora