El amor es complicado, siempre lo fue, pero... ¿se puede amar a dos personas?
Creía que no era posible hasta que ellos llegaron; aunque no recordaba nada, lo que lo hacia parecer un sueño, uno muy bueno donde habitaban dos ángeles si así se les pu...
POV Alex Draco y Cedric están afuera, volando en sus escobas de juguete. Practicando estrategias que sus padres, tíos y padrino les han enseñado.
Mientras colocaba los platos en su lugar observaba a través de la ventana, interrumpiendo mis pensamientos al escuchar pasos acercándose.
Era Cedric. La figura de Cedric Diggory acompañando a mi hijo, se retira con una sonrisa al tiempo que mi hijo tira de mi ropa.
— ¿Qué ocurre?, ¿está todo bien?
— Nece.. Necesito —Cedric alza la mano derecha, con el inhalador en mano y no hace falta que diga más.
Camino hasta la sala para buscar entre su mochila y cambiar el cartucho por uno nuevo. Los problemas que había presentado al nacer tenían sus repercusiones ahora, era asmático.
Al darnos cuenta lo llevamos a San Mungo, los medimagos dijeron que debían analizar su caso para evaluar las posibles soluciones, al ser tan sólo un niño corría variados riesgos si se pensaba en revertir o contener su enfermedad con una solución mágica. Afortunadamente sólo ocupa su inhalador cuando está jugando.
— ¿Mamá? —tomó su inhalador y lo uso antes de seguir hablando— Papá George dijo que jugaras con nosotros.
— Pensé que había dicho... —murmure recordando nuestra conversación.
Acepté seguir a mi hijo, tomando mi varita y dejando a los platos acomodarse por si sólos mientras cerraba la puerta.
Camine a un lado de mi hijo avanzando hacia la cima de la colina, recordando cuando Cedric y Draco cumplieron un año.
La fiesta habría ido de maravilla de no ser por aquel inconveniente. Al estar pendiente de los preparativos, Draco comenzó a emitir gritos desde su corral.
Fue Fred quién corrió a ver lo que ocurría, y no era Draco el del problema sino su hermano que tenía problemas para respirar y él sólo nos avisó. Sin dudarlo aparecimos en el hospital donde por primera vez, después de meses, me volví a encontrar con Draco Malfoy.Nunca mencionó sus motivos para estar ahí más sin embargo pasó un rato conversando conmigo, aceptando ser padrino de mis hijos.
— No me has dicho sus nombres —comentó Draco, viendo hacía la habitación donde se encontraban los gemelos con sus padres.
— Cedric y Draco.
La expresión de Malfoy cambio por apenas un segundo.
— Supongo que no les cayó en gracia a tus comadrejas. Ponerle el nombre de a quién odian y que ahora será su padrino —su mirada seguía al frente mientras pasaba su mano derecha sobre la manga del brazo contrario.
Se giró y comenzó a caminar, pasos apresurados ignorando que lo había llamado para que se detuviese.
— Mira mamá, allá arriba.
Levanté la mirada. Observando las luces en el cielo, producidas por los fuegos artificiales formando una frase.
Los Weasley descendieron, sólo George y Fred bajaron de sus escobas. Cada uno sosteniendo un semicirculo entre sus dedos. Tomaron mi mano, poniendo ambos semicirculos al rededor de mi dedo; al soltar ambas partes estás se unieron y un monosílabo apareció grabado.
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