Ahora era Liam el que corría delante mío, en un punto y por obra del espíritu santo Bradley se había cambiado por Liam y yo seguía corriendo tras este. Poco me interesaba ya coger a cualquiera de los chicos, lo que ocurría era que si paraba la melodía pararía y no podría saber cual es. De pronto Liam paró en seco y yo seguí corriendo pasando de largo, la música se oía menos según me alejaba de él, así que frené, esta vez sin que la música parara y me acerqué a él caminando. Cuando estaba cerca de él me tendió la mano y cuando estuve a unos centímetros escasos de rozar sus dedos la música paró.
-LIAM- exclamé levantandome de la cama estrepitosamente. Miré a mi derecha encontrandome con Mike que aún dormía profundamente, lo que me recordó que me había obligado a quedarme a dormir con él después de lo que había pasado esa tarde. Eran las siete y decidí ir a ducharme en la super ducha con radio interna de Mike, me encanta su ducha y puse la radio a tope. Me duché y me puse la ropa que habíamos ido a buscar a mi casa. Unos pantalones amarillos fosforitos y una cami azul de manga caida. Cuando salí Michael estaba desayunando un par de huevos fritos.
-Vaya, hoy no te pierdes eh- dijo mirando mís pantalones.
-Muy guapo tú también- contesté evitando su comentario.
-¿Quieres que te haga huevos?
-Puf sólo uno eh- dije, no me apetecía nada, pero Michael no compraba cola cao. Se levantó a hacermelo y me lo sirvió, entonces me atreví a preguntarle.
-Oye Michael, ¿tú sabes cual es esta canción?- la tarareé como pude mientras él me miraba conteniendo su risa.
-Mike, deja de reírte y dime si sabes cuál es- dije dándole en el brazo.
-Ay, no tengo ni idea, no la he escuchado nunca.
Pues ya está, él no lo sabía, la camarera de la discoteca tampoco, los chicos tampoco y yo soñaba con Liam y la canción. Liam mentía. No resultaba una teoría muy convincente y lo sabía, pero no tenía nada más y la maldita canción me estaba volviendo loca.
Tenemos que hablar
Le puse a Liam, pero no obtuve respuesta.
Salí con Michael de casa y ambos subimos en el coche.
-¿Vas a hablar hoy con Natalie?- me preguntó mientras conducía.
-Mierda, lo había olvidado
-Dios Cleo háztelo mirar- yo sólo reí
-Si sí, hablaré con ella.
Los dos llegamos a la universidad, aparqué el coche y ambos bajamos. Nos dirigimos a la puerta donde estaban Trina y Tim esperando.
-Buenos días pareja- dijo Trina
-Lo mismo digo- contestó Michael
-¿Ha venido Nat?- les pregunté y ambos asintieron.
-Está dentro hablando con el de historia.
-Vale, tengo que hablar con ella.
-Si, ayer todos nos quedamos un poco raros cuando te fuiste- me aclaró Tim.
-Lo siento- dije.
La campana sonó y cada uno entramos en nuestra clase. Me tocaba la misma clase que Trina y Tim, y resultó bastante aburrida. De verdad comenzaba a preguntarme si alguna clase me resultaría alguna vez interesante. Mi mente divagaba sola por mís pensamientos. Pensaba en Liam, en el por qué de mis sueños. Pensaba en la canción, en por qué narices sería tan importante como para que no saliera de mi cabeza. Y en Bradley, aquel chico jamás se había fijado en mi. Jamás. Yo me pasaba horas observando por la ventana su habitación, y él nunca me había dirigido siquiera la mirada. Conseguí olvidarme de él un par de años después de su marcha ¿por qué narices había vuelto ahora a mi mente?
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Cambio radical
RomanceLa vida da muchas vueltas y, a veces te sorprende grata o ingratamente. El caso es hacerse a ello y afrontarlo. Tal vez al lado de la persona adecuada todo se vea bien y ya no haya nada ingrato.