IV

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Tres semanas había pasado desde el fracaso del plan del Conde Damion. La información filtrada en la base de los vampiros resulto ser falsa. Un soldado del escuadrón 12 llego con la jugosa información de que la Reina Sure no era una diosa de piedra y cristal que protegía al Reino Helado, como decían los rumores fueran del valle de la muerte; sino una hermosa mujer que gobernaba el valle helado.

-Si es mortal no será un problema para acabar con su vida.- Dijo uno de los comandantes.

-No será tan fácil. El escuadrón 4 fueron asignados a asesinar al príncipe Azu, que según la información obtenida antes de entran al valle helado, es el futuro sucesor al trono. No regresaron, y al buscar sus cuerpos no se encontraron, solo habían trozos de hielo con sangre en donde fueron a cumplir su misión. Se nos acaban de informar que el príncipe no se encontraba solo, había una hermosa mujer con el, a quien se refirió como "La Reina Sure".- Informo Sevastian.- Fue ella quien acabo con la vida del escuadrón 4. Y ellos eran unos de los mejores. No hay que subestimar al enemigo, y menos si no tienes toda la información, solo rumores.

-Sevastian tiene razón. El subestimar al enemigo es darle las herramientas para acabar con nosotros.- Segundo un capitán.

-Entonces debemos eliminarla con un método, más sutil.- Declaró el Conde.- ¿Pero cual?

-Una emboscada. Nunca se dará cuenta...

-Si asesino al escuadrón 4, que eran especialistas en emboscada, nos demuestra que esa no es una estrategia que no  va a tener éxito.- Interrumpió el Conde.

-¿Y si la secuestramos y....

-Si una emboscada es un fracaso total, un secuestro daría el mismo resultado.- Volvió a interrumpir el Conde.- El próximo que valla ha sugerir algo que tengo un 100% de probabilidad de que tenga éxito y sea sutil o sino drenares su sangre para luego dejar que los lobos lambas sus llagas.

El silencio se apodero de la habitación. Los perdidos ojos rojos escarlatas del Conde se posaron en una mariposa nocturna que se quemo al posarse en la llama de una vela. El mismo soldado que trajo la información rompió el silencio.

-¿Veneno?... Sigue siendo mortal ¿No? Es una manera sutil.

El Conde lo miro de reojo. Todos estaban a la expectativa.

-Es una buena idea. Solo necesitamos que alguien se infiltre en el castillo.- Recalco Sevastian.

El Conde no se movió. Sus pensamientos lo llevaron lejos del campo hasta el castillo, una escena comenzó a tomar forma, lo que en algún momento era un hermoso rostro ahora era una espantosa mascara de dolor con rabia, unos ojos dilatados lo maldecían hasta que su brillo se fue apagando poco a poco con la convulsión del cuerpo. Una sonrisa macabra se dibujo en su rostro. Quería el placer de ver el último aliento de la reina más bella.

-¿Pero quien ira? Debe ser alguien experto en la infiltración, sigiloso, y preciso- Dijo el capitán.

El Conde se levanto. En una semana habían recogido la información necesaria para la infiltración; Damion pudo entrar sin problemas vestido como sirviente de la cocina, vertió el potente veneno en la cena que se serviría esa noche pero ninguno de los miembros de la familia real bajó a cenar. Todos estaban consumidos por la atmósfera deprimente del castillo debido a  la guerra. Cuando se entero que ninguno iba a cenar, decidió buscar a cada uno para acabar con sus vida personalmente, nadie lo podía dejar esperando de esta manera y menos iba a dejar pasar esa oportunidad; cuando vio a un sirviente que llevaba vino por un pasillo estrecho, era la cuarta vez que lo veía hacerlo. Espero la oportunidad para sustituirlo, ya que había escuchado que la Reina era la única que bebía vino en el castillo. Se presento como otro sirviente y enseguida le dieron la jarra de vino.

El Juego entre la Sangre y la Nieve Donde viven las historias. Descúbrelo ahora