Queridísimo:
No es una carta de perdón ni de arrepentimiento... No es una carta para darte a conocer mis angustias... Es tan solo una carta escrita por tu antiguo amor.
Hacía tanto tiempo que no te hablaba... Incluso me siento mal por no haber dado el primer paso, por eso he decidido hacer esta carta.
He oído que te has mudado. ¿Es eso cierto? Aunque... tiene sentido. Esa casa llevaba impregnada mi aroma y esa calle nuestros besos fugaces de despedida. Aún recuerdo el primero.
Recuerdo con inquietante nitidez tus ojos posados sobre los míos. Recuerdo que estaba recostada sobre tí. Recuerdo que te acercaste, en un intento de besarme. Sin embargo, fui yo quien me lancé a por la miel de tus labios. Pero dejemos eso a un lado.
Y cuéntame...¿cómo es ella? ¿Te hace reír cuando tus días se nublan? ¿Hace que te quedes dormido cuando te habla con su dulce voz? ¿Hace todo aquello que yo no pude? ¿Hace que te olvides de mí?
Yo a cambio te contaré cómo es él. Cómo me lleva en su espalda cuando estoy cansada. Cómo me proteje. Cómo me mira con intenso amor. Cómo me embriaga su tacto.
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