Han pasado días desde que Relinda fue capturada, ahora se encontraba en una carreta donde la tienen atada con sogas, se le miraba en mal estado.
- "Ya llevo 5 días aquí... ¿Dónde me pueden estar llevando?" – Pensaba la muchacha cuando la carreta se detiene y un hombre aparece frente a ella.
- ¿Cómo es? ¿Ya vas a comer o te sigues reusando? – Pregunto este hombre acercándole un plato de arroz mal cocinado.
- No voy a comer nada que me dé la gente de tu calaña, basura como es para escoria como tú. – Le respondía con tono despectivo haciendo molestar a este hombre, el cual estaba por golpearla pero se contuvo de hacerlo.
- Si no fuera por las órdenes de la jefa, hace mucho que serias la diversión de todos... ¡COME DE UNA PUTA VEZ! – Acercando la cuchara, la princesa volteo la cara con desagrado.
- ¡TE DIJE QUE NO SUCIO PERRO! – Haciéndose a un lado tiro la cuchara y el sujeto estaba por golpearla, ante esto Relinda cerro los ojos con fuerza.
- Ya no la obligues, pronto vamos a llegar a casa Zampan y no será nuestro problema. – La jefa de estos maleantes apareció, al verla su subordinado se fue a su lado.
- ¿Dónde me están llevando? – Pregunto Relinda levantando su mirada con cólera
- ¿Ah? ¿Ni siquiera puedes imaginarlo?... Pues pequeña pajarita, una noble como tú vale mucho en los burdeles del este, oh, sí que les encantan las chicas de risos dorados como los tuyos. Ellos serán muy felices al ver lo obediente que te pondrás por el hambre, van a hacerte tragar muchas cosas. – Le decía esta mujer pelirroja con malicia.
- ¿Bu-Burdeles?... Suéltame de una vez plebeya estúpida. – Le grito la princesa pero callo al sentir un golpe en la pierna, aquella mujer le dio con una vara delgada haciendo que caiga de dolor.
- ¿Vas a repetir eso? Vamos te reto, dilo una vez más para que te de otro.
- Jefa, creí que no debíamos magullarla... – Menciono el subordinado que estaba dándole de comer.
- No seas idiota, solo yo puedo golpearla porque sé dónde no le dejaran marcas. Ahora dejemos a la noble disfrutar sus últimos días de pureza. — Tomando el plato de las manos de su subordinado, tiro el contenido al suelo. — Sera mejor que comas esto, pero con algo de mi sazón especial. – Esa mujer piso revolviendo ese arroz, así cerró la puerta riendo mientras se iba.
Aún estaba adolorida por el golpe que me dieron, nunca me habían golpeado en mi vida y fue todo un shock para mí, así vi frente a mí ese arroz todo estropeado y supe por primera vez lo que era el hambre...
- Malditas parias... Cuando me encuentren voy a decirle a papa que... — Recordando la carta donde informo su falso viaje. — Es cierto... la carta decía que me diría a Labras si me buscan lo harán por esa zona... — Arrastrándose hacia el arroz en el suelo, comenzó a comerlo entre lágrimas. — No se las voy a dejar tan fácil. – Decía la muchacha cuando no solo se tragaba ese arroz, sino también su propia dignidad.
Los siguientes días había dejado de hablar, solo me dedique a guardar fuerzas para la más mínima oportunidad que se me presentara. Así la carroza donde me llevaron se detuvo, note por el sonido del agua que había llegado hasta cerca de un gran rió. Por un hueco en mi prisión pude ver una barca que estaba en la orilla, de vi salir un hombre gordo con vestimentas estrafalarias.
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CAMINO: Hacia un cielo azul.
FantasyAgradecimientos a @GirlGR por la portada, muchas gracias por el tiempo y esfuerzo que le pusiste. Misteriosas muertes en la ciudad de Ataka, desvelan los misterios de una familia y da inicio a la búsqueda de Adrián... Despertando después de tres año...