Amy descansaba junto a la ventana, observando atenta el paisaje. No era gran admiradora del frío, pero le encantaba observar como caía la nieve. Amaba la navidad también y, sobre todo, amaba los días en los que Harry y ella se acurrucaban en el pequeño sofá bajo su cobertor azul y tenían maratones interminables de películas navideñas, esos eran los mejores días.
Un sonido espantoso la sacó de sus cavilaciones. Se puso de pie y se encaminó hacia la cocina, de dónde provenía aquel sonido. La imagen que encontró le causó un ataque de risa. Harry se encontraba cubierto en harina, desde los pies hasta la cabeza. En la barra descansaban una cantidad ridícula de recipientes y cubiertos sucios, y por el piso habían cascarones de huevo rotos. El joven la miró con el ceño fruncido.
—Adelante, búrlate todo lo que quieras.
La pelirroja intentó con todas sus fuerzas calmarse y, después de varios intentos fallidos, logró pronunciar palabra sin que pareciera que se ahogaba.
—¿Qué estás haciendo?
Él ya se encontraba sacudiéndose e intentando poner algo de orden entre todo aquel desastre.
—Un pastel.—pasó la mano por su largo cabello y un montón de harina cayó—por lo menos eso intentaba.
Amy sonrió y se acercó para ayudarle, entre los dos levantaron el desorden del suelo antes de que hubiera otro accidente.
—Me rindo, apesto para ésto. —comentó él mientras metía los ingredientes de nuevo a sus respectivos lugares.
—¡Oh, vamos! Ni siquiera lo intentaste correctamente, yo sé que puedes.
—No puedo
—¡Claro que sí! Yo estoy aquí para supervisar que nada explote cariño.—le guiñó un ojo.
—Ja-ja-ja, que graciosa.
La expresión de Harry causó otro ataque de risas por parte de ella.
—¡Vamos! ¡sigue burlándote de mí!—exclamó él, fingiendo estar molesto, pero una pequeña sonrisa se asomaba en la comisura de sus labios mientras cruzaba los brazos. Tenía una debilidad, la risa de Amy. Era tan contagiosa que siempre terminaban riendo como bobos los dos.
—Eres un bebé llorón.
Falsa indignación cruzó el semblante de él mientras cruzaba la distancia que los separaba y tomaba a la joven entre sus brazos para atacarla con cosquillas, justo en el estómago, ese era su punto débil. Pronto Amy se retorcía y reía como loca pidiendo misericordia. La levantó con facilidad y la colocó en la barra, ella rodeó con sus brazos su cuello y él su cintura. Ambos respiraban agitados después de la pequeña batalla pero sonreían sinceramente.
—Te amo, aun cuando te comportas como un bebé llorón.—ella pegó su frente a la de él y lo miró a los ojos.
—Y yo a ti. —su voz era tranquila pero firme, como siempre que musitaba esas palabras.
Ella sencillamente adoraba verlo, podía perderse largos momentos observando con atención sus ojos verdes, su nariz, la forma de su mandíbula y el contorno de sus labios mientras esbozaba esa sonrisa tímida. Y, después de tanto tiempo, seguía notado que cuando Harry la miraba, algo en sus ojos cambiaba, se suavizaban. Conocía perfectamente esa cálida mirada, y guardaba en su corazón el recuerdo de la primera vez que fue testigo de ella, una noche de invierno años atrás.
***
La joven se mecía con nerviosismo en el columpio, temblaba a causa del frío pero podía aguantarlo si eso significaba estar con él.
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One Shot: Una Noche de Invierno. | Harry Styles
FanficDespués de tanto tiempo, Amy aun notaba que cuando Harry la miraba algo en sus ojos cambiaba. Conocía perfectamente esa cálida mirada, y guardaba en su corazón el recuerdo de la primera vez que fue testigo de ella, en una noche de invierno años atrá...