Existen demonios de muchas formas, los hay de muchos brazos o a veces sin ninguno, los hay con apariencia humana o con apariencia de animales, los hay también con cuerpos materiales y también espirituales. pero existe uno que se puede leer.
Este l...
El mundo siempre ha estado lleno de misterios y de maldad. Algunas veces, en ciertas ocasiones, toda la maldad posible se acumula en un solo punto, en un lugar, como un hospital, o un cementerio, o un bosque. Otras veces no es un lugar el centro de tanta maldad, sino algún objeto, como un muñeco, o una reliquia, o un collar. Hace mucho tiempo atrás, yo, quien alguna vez fui conocido como Amurabath, le vendí mi alma al diablo, todo lo que quería a cambio era este libro, si, este libro que tu hoy estás leyendo.
Muchos, al igual que tú, ya han leído este libro antes y han entrado en un mundo desconocido poco a poco. Mi mejor amigo fue el primero en leerlo. Al igual que tú comenzó leyendo las primeras letras y pensando que todo era un simple juego. Al igual que tú también murió luego de leer este libro. Le dije que quería saber su opinión acerca de mi nuevo libro y nunca me la pudo dar. Según cuenta la gente, la noche en que le hice entrega de este libro, él lo puso en una mesita al lado de su cama para leerlo antes de dormir. Cuando llegó la hora, se recostó al lado de su esposa quien ya se encontraba dormida. Es un libro corto, no contiene muchas páginas pero lo que se encuentra dentro de ellas basta y sobra para que cumpla su objetivo. Conseguir el alma de quien lo termina de leer.
Pasado un rato mi amigo terminó la lectura, me imagino que un poco desconcertado por las últimas líneas, cerró el libro y lo volvió a colocar encima de la mesa que se encontraba al lado de su cama. Apagó la vela de un ligero soplido y acto seguido se acomodó en su cama al lado de su esposa. Se giró para abrazarla. Ella se encontraba arropada pero mi amigo no la consiguió a su lado. La llamó por su nombre y no obtuvo respuesta. Solo alcanzó a tocar un pequeño bulto sólido debajo de la manta donde se supone debería de estar su esposa. Enseguida tanteó nuevamente sobre la mesa al lado de su cama para buscar encender la vela. Como pudo lo hizo y cuando giró su cabeza para mirar lo que se encontraba a su lado, donde debería de estar su esposa durmiendo, solo vio como la manta cubría algo que él no alcanzaba a identificar. Al levantar la manta para ver qué era lo que había debajo vio el cuerpo cadavérico de su esposa, con los ojos abiertos exageradamente mirando de forma desorbitada hacia el vació, su boca abierta llena de moscas zumbando y su cuerpo, extremadamente delgado como si ya fuera víctima de la descomposición, algo calcinado y con un olor nauseabundo hizo que se le revolviera el estómago a mi amigo al mismo tiempo que por la impresión caía de su cama al retroceder de semejante imagen que tenía delante de sus ojos. Al caer de la cama topó con la mesa que se encontraba a un lado y este libro cayó a sus pies. Mi amigo supo que ya no había marcha atrás y al poco tiempo el también murió de una forma espantosa.
Al día siguiente todos se enteraron de la trágica noticia. Y muchos fueron a ver los cadáveres. Algunos vomitaban de la impresión, otros de estómago más fuerte simplemente sentían nauseas. Yo me limité a tomar de nuevo este libro que le había prestado y corrieron muchos rumores acerca de su muerte y de lo que le había pasado a él y a su esposa. Luego de ese incidente volví a prestar el libro a otras personas para que lo leyeran y vi con total asombro como todo aquel que leía este libro terminaba muriendo de una forma atroz, víctima de esta maldición. Víctima del libro maldito.
Tiempo después, yo, Amurabath agregué al libro esta pequeña introducción como una pequeña advertencia. Si lo lees quedará de tu parte cualquier tipo de consecuencia. Yo perdí a toda mi familia por culpa de este libro que hoy está en tus manos. No es un libro cualquiera. Algunos incluso me han dicho que no es un libro como tal, sino la personificación en la Tierra de un antiguo demonio cuyo nombre ya es desconocido.
Sólo me resta decir que no lo leas. De hacerlo estarás condenando tu alma, no lo leas. Y si aun así quieres leerlo, porque la curiosidad te vence o porque ya no sientes más aprecio por tu vida y ni tan siquiera la de tus seres queridos, entonces, por lo que más quieras, no leas el final del libro.
Yo ya no siento aprecio por la vida luego de haber perdido a tantas personas y hoy por fin me he decidido a leer también el libro. Hasta siempre.
- Amurabath -
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