Capitulo ocho: "Empecemos un trato"

33 4 0
                                    

-En verdad... Ya no puedo. -Me quejé mientras intentaba recuperar el aliento, no entendía esta academia, sé que hay una misión que cumplir y todo eso... ¡Pero nos hacían hacer ejercicio como si fuéramos maquinas!

-Con el tiempo te acostumbraras. -Me dijo con una sonrisa reconfortante Annelise mientras me jalaba para que continuara. -Vamos, tú puedes.

-No te rindas, Jasmín. -Me animó Conner acercándose a nosotras con una sonrisa mientras trotaba.

Los miré a los dos fulminantes. - ¡¿Cómo es posible que se sigan viendo geniales después de correr todo eso?! -Exclamé sintiendo que la vida se me iba.

El sonido del silbato me hizo suspirar mientras me apoyaba sobre mis rodillas tratando de recuperar el aliento.

-Vaya... -Murmuró Míhari caminando hacia nosotros, ella también lucía muy bien ¡Ni siquiera estaba despeinada! Mientras que yo chorreaba por todos los poros y respiraba como un rinoceronte. -Te ves fatal.

-Es lo normal. -Le contesté algo irritada por ser la única que sudaba como fuente allí. -Después de correr semejante cantidad, lo natural es que me vea horrible. De hecho, ¡Todos ustedes deberían verse horribles! -Exclamé volviendo a mi postura original.

El trío se miró y se encogió de hombros. -Llevamos años haciendo esto, no es nada nuevo para nosotros. -Explicó con calma Annelise. -Aunque al principio era una pesadilla.

-Sí... -Murmuró Conner y luego sonrió haciendo que sus hoyuelos aparecieran. -No te preocupes, verás que pronto se te hará más fácil.

-¡Ah! -Exclamó Annelise palmeándome el brazo repetidas veces. -No te olvides que después de clases tienes entrenamiento con Angel.

-¡¿Qué?! -Me quejé al recordar que sería mi primer día de entrenamiento extra. - ¡Ay, no! ¡Realmente estoy muerta! No podré resistir más ejercicio.

Míhari negó con la cabeza mientras colocaba su mano sobre mi hombro como si me diera el pésame.

-Se fuerte, elegida. -Fue lo que dijo mientras los demás asentían con la cabeza para luego sonreír como si nada. -Bueno, nos vamos a cambiar. Te veremos en clase.

-Nos vemos. -Dijo Conner sonriente.

­-Te urge un baño, Yas. -Le siguió Annelise despidiéndose con la mano.

-Claro, vayan, déjenme sola. -Les dije viéndolos alejarse. - ¡Váyanse que no me importa!

-¡Te queremos! -Exclamó Míhari desde la distancia y los otros asintieron con su cabeza.

No pude hacer otra cosa que no sea suspirar con pesadez mientras me encaminaba a las duchas. Llevaba dos semanas aquí y apenas me estaba acostumbrando a todo, pero algo era seguro... Jamás me adaptaría a los ejercicios.

[...]

-Cada uno tome un pedazo de papel y ábralo cuando yo les indique. -Ordenó la señora Smith, mostrándonos ocho bolitas pequeñas sobre su escritorio.

Todos nos levantamos y tomamos una para luego irnos a nuestros asientos, como Kira seguía sin venir a clases una bolita se quedó sin dueño.

-Ahora sí, todos abran sus papeles. -Indicó la profesora y al instante todos hicieron lo que se les pidió.

'¿Un cinco? ¿Qué significa esto?' Pensé al ver el número reposar tranquilamente en el pedazo de papel.

-Muy bien, cada uno tiene que buscar a la persona que tenga su mismo número. -Prosiguió la maestra tomando una tiza blanca y comenzando a escribir en el pizarrón. -La persona que tenga su número, será su compañero de exposición para la siguiente semana, el número, indica el tema del que van a exponer, en este caso, cada uno hablara sobre una dimensión, el tema estará escrito en el pizarrón. -Terminó la señora Smith dejando la tiza a un lado. -Busquen a su pareja.

LAS DOCE DIMENSIONES OCULTASDonde viven las historias. Descúbrelo ahora