A mitad de camino, la lluvia comenzó a caer, dividiendo mi atención entre el camino y el volante, mientras intentaba buscar el botón de los limpiaparabrisas.
Las luces de la calle comenzaron a parpadear y me pregunté si se avecinaba alguna tormenta más fuerte. El clima cambia constantemente estando tan cerca del océano y un aguacero puede rápidamente convertirse en una inundación. Decidí acelerar el Neón.
Las luces de afuera volvieron a parpadear. Una sensación fría recorrió mi nuca y se me puso la piel de gallina. Mi sexto sentido gradualmente se puso en alerta máxima. Me pregunté si pensaba que estaba siendo perseguida. Por mi retrovisor no veía ninguna luz y al frente tampoco había ningún auto. Estaba completamente sola. No era un pensamiento muy reconfortante. Aceleré el auto a cuarenta y cinco.
Encontré los limpiaparabrisas, pero aunque estaban a velocidad máxima, no podían contra la pesada lluvia. Gotas gigantes caían fuertemente en el vidrio delantero del neón. La luz del semáforo cambió a amarillo. Me detuve lentamente, aseguré que no haya nadie rondando por ahí en las dos esquinas, y volví a acelerar el automóvil.
Escuché el impacto antes de que registrara la oscura silueta deslizarse a través del techo del auto. Grité y frené en seco. La silueta dio un golpazo contra el parabrisas y lo rompió, creando una grieta mediana. Por impulso, moví el volante bruscamente hacia la derecha. La parte trasera del Neón patinó, haciéndome dar vueltas. La silueta dio vueltas y desapareció en el borde del techo. Yo estaba aguantando la respiración, apretando el volante fuertemente con mis manos. Levanté mis pies de los pedales y el auto se detuvo.
Él estaba agachado a poca distancia, observándome. Él no parecía para nada… herido.
Estaba vestido completamente de negro y se confundía con la noche, haciendo difícil ver cómo era. Al principio no pude distinguir ninguno de sus rasgos faciales y luego me di cuenta que llevaba puesta una máscara, muy extraña.
Él se paró y se acercó más a mí, hacia el auto. Plantó su mano en el cristal de la ventana donde me encontraba yo y nuestros ojos se encontraron a través de los agujeros de su máscara. Una sonrisa letal pareció crecer en los suyos.
Nuevamente golpeó el cristal y este vibró entre nosotros.
Encendí el auto, intenté sincronizarlo poniendo el cambio en primera, apretando el pedal de gasolina y soltando el embrague. El motor hizo el intento de prender, pero luego se volvió a apagar. Encendí el motor una vez más, pero estaba distraída por un gemido metálico y desentonado que emitía el automóvil. Observé con horror como la puerta comenzaba a arquearse. Él la estaba arrancando.
Con fuerza, puse la palanca de cambio en primera. Mis zapatos resbalaban en los pedales. El motor comenzó a gruñir y el contador de revoluciones subió hasta la zona roja.
Su puño atravesó la ventana con una explosión de vidrios. Su mano pasó torpemente por mi hombro y luego se aferró a mi brazo. Grité desesperadamente, y pisé fuerte el pedal de gasolina y me liberé de su mano. El automóvil comenzó a moverse haciendo chillidos. Él por un tiempo se mantuvo corriendo al lado del auto y agarrando mi brazo, pero luego me soltó.
_____________________________________
-A

ESTÁS LEYENDO
Ángeles Caídos.. {Liam & Tú}
Fanfiction¿Estarían dispuestos a saber la verdad sobre los ángeles? Será demasiado arriesgado para todos ustedes. ¿Qué harías si un día te enteras que la persona que conoces, es un ángel? ¿Un ángel caído? ¿Raro, verdad? Arrancan sus alas y son arrojados a la...