Capítulo 28.

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Santa Bárbara, California. Neverland.

Una vez que Sofía y Michael están dentro de la casa, Sofía admira cada rincón del lugar. Ella está algo nerviosa, pero al ver a Michael que le sonríe efusivamente la invita a sentarse. Mira cada lugar y ella alucina. ¡La casa es bastante enorme y hermosa! En eso llega Liz y saluda.

—Buenas tardes —Se sienta la mujer de ojos violeta y nos acompaña un rato también.

—Buenas tardes —Saluda Sofía de vuelta y se despreocupa un poco más. Mira el reloj y Michael ahí mismo se alarma, acordándose.

—¡Oh, es cierto! —Apunto hacía el teléfono— Ahí tienes; adelante, estás en tu casa —Él se paró y le hizo señas a Liz, indicándole que aquella mujer, necesita privacidad. Ambos se retiran, dándole una leve sonrisa.

—Mil gracias —Sofía se acerca al teléfono y lo toma— Ahora si tienes que contestar, María —Marcó los once dígitos de su móvil y esperó a que timbrara.

"¿Bueno? ¿Sofía, eres tú?" —Habló la muchacha al otro lado de línea telefónica.

—Sí, soy yo. Ya estoy dentro de Neverland... Él que me recibió fue Michael.

"Eso es raro" —Carcajee un poco— "Se dio cuenta, supongo".

—Seguro sospecha, pero no... no preguntó nada más o fuera de lo común. Apúrate ¿si?

"Aún nos falta recorrido, apenas llevamos 20 minutos".

—Es cierto, te falta mucho —Carcajeo— Dile a Louis, que acelere.

"Tranquila, también estoy ansiosa, pero no quiero morir el día de hoy".

—Bueno, ahí nos vemos... Está bien, saludos a Janet.

"Bien, de acuerdo" —Ella colgó y luego colgué yo.

En el carro, camino a Neverland.

Me eché hacía atrás sobre el respaldo de la silla del carro y luego miré a Janet, pensaba dentro de mí, ¿Cómo reaccionaría Michael? ¿Qué haría? Eran un montón de preguntas que se me venían a la cabeza. No quiero echarle más vueltas al asunto y me relajo un poco, así que me puse a descansar mientras tomo una pequeña siesta en el transcurso del viaje, que falta.

Santa Bárbara, California. Neverland.

Michael se acercó una vez más al salón y se sentó en uno de los sofás; con un libro.  Miró a Sofía y le sonrió.

—¿Pudiste llamar a tu amiga? —Preguntó intrigado.

—Si, está bien... ya le avisé.

—Mi hermana, se demora mucho... dijo que iba recoger a alguien y vendrá aquí... ya ando ansioso. Espero que no le haya pasado nada malo.

Sofía frunció el ceño y se aguantó las ganas de reír. Ambos estaban súper ansiosos de verse uno al otro y eso era muy importante. Sofía está muy alegre, porque su amiga, le pudo hacer frente a esto, pero también le inauguraban dudas en su cabeza. Algunas preguntar por resolver, se hacían presentes en su mente.

—¿Usted le gusta leer? —Pregunté, al ver el libro que tenía en manos.

—Sí, me agrada —Respondió.

—Tengo una amiga, que también le encanta leer —Sonreí.

—Sí... También tenía una amiga, una mujer, una dama y... era el amor de mi vida, que le encantaba leer —Suspiró y agachó la cabeza— Aún conservo la esperanza de volverla a ver y poder separarme de la que ahora es mi mujer, actualmente.

Casados a la fuerza © [TERMINADA] #Sakura2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora