capítulo 18

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ERASE UNA VEZ MATEO
18

Cuando somos niños siempre pasamos por la etapa del "¿Por qué?" 
para muchos padres puede ser desesperante pues lo preguntábamos para todo, pero fue así como comenzamos a adquirir el conocimiento de prácticamente todo lo que nos rodea, del porque el cielo es azul o porque las aves cantan sin falta en las mañanas, descubres que Mamá no se llama mamá o que la maestra tampoco se llama maestra (o mamá) aprendemos a explicar porque se nos calló un diente o porque sale un arcoíris después de un día lluvioso, aunque puede que las primeras respuestas que recibimos no sean del todo las correctas, son las que nos dieron y las que creímos fervientemente hasta llegar a la escuela y descubrir que a los bebés no los trae un ave o no salen de una planta. Yo tengo la teoría de que es ahí cuando comienza a romperse un poco el corazón, porque lo que creíamos real resulta no serlo, lo que mamá y papá dijeron era una mentira, no una mala mentira sino una de esas que se dice cuando no sabes explicar algo, y es que es mas fácil decirle a un niñito que al final del arcoíris hay un balde de oro, que decirle que no hay un final, simplemente se desaparece, supongo que por eso lo hacen, esas mentiritas son las que hacen que comiences a soñar o imaginar cosas fantásticas, si me lo preguntas prefiero mil veces mas la historia de como es que el cielo esta hecho de algodón que la realidad gaseosa. 
Pero algo que siempre olvidan explicarte, o algo que siempre olvidamos preguntar, es... porque se rompe el corazón? Porque si se supone que es un órgano que bombea sangre solamente, duele tanto cuando te hacen daño? creo que se les olvido avisarle a la Natalia de 6 años que iba llegar el momento en que los latidos de aquel pequeño corazón iban a doler como puñaladas... o tal vez a ella se le olvido preguntar, estaba muy ocupada siendo feliz.
No te preparan para eso ni en la escuela, es algo que debes aprender por tu cuenta, y vaya que duele, pero aprendes mejor... ya nunca olvidarás que no todos los "te quiero" son sinceros, o que no todos los amigos realmente lo son, a y no olvidemos esa lección de cuando las palabras hieren mas que un golpe. Y aunque nos duele aprender eso, jamás lo olvidamos... tal vez ese es el problema. 

Aun recuerdo cuando tuve mi primera vez, el sexo es algo muy bonito hablado y también practicado, pero solo si es con la persona adecuada, siendo muy honesta ningún hombre supo tocarme jamás como lo hizo Mateo aquella noche, no se si era porque fue la primera vez o porque en serio lo amaba, pero nunca he vuelto a sentir lo mismo con una caricia. 
También recuerdo que aquella noche la pasamos afuera, en su auto descapotable, viendo las estrellas y hablando de todo lo que nos pasaba por la mente, aquella noche oí de primera persona lo que había ocurrido en su vida, me contó de cuando su padre y su madre pelearon una noche y mamá murió (eso fue lo que él dijo aunque yo sabía que la palabra correcta era "asesinada" supongo que no quería dar todos los detalles) pero que desde entonces se quedó con sus tíos, quienes no podían tener hijos, su tía era idéntica a su madre según Mateo, por ello no le dolió tanto, dijo que algunas noches, cuando tenía pesadillas, iba a su cuarto y se metía en las sabanas junto a ella, imaginando que era de verdad su mamá, convenciéndose de que había sido un sueño, en algún punto se lo creyó. Sus tíos le habían dado apellido, casa y educación, y él se sentía en deuda con ellos. Mateo era un muchacho muy noble y siempre buscó como agradecerles. 
Hablamos de mi vida en una casa aburrida, de mis manías y mi baja autoestima, le conté que llegué a sufrir depresión e incluso tomaba medicinas, esa noche supimos todo el uno del otro, me agradaba tanto esa sensación de cercanía que teníamos, nuestros cuerpos desnudos rozando nuestros sentimientos, aquella noche quedo grabada en mi memoria y juro por dios que aun recuerdo cada aroma y sensación, todo, todo lo recuerdo como si lo volviese a vivir. 

Según supe el día siguiente Catalina y Carmen se quedaron dormidas de ebriedad sin tener sexo con Daniel como lo tenían planeado, supongo que el destino o la vida las salvó de esa decisión. A la mañana siguiente la mamá de Mateo nos ofreció el desayuno, su padre aun dormía pues recién habían llegado de una conferencia en New York, pude ver el rostro de Mateo en aquella mujer, sus sonrisas eran idénticas y su cabello igual, tenía unos bonitos ojos verdes y una voz muy tranquila, una mujer hermosa y calmada, era como el estereotipo de mujer que todas queremos ser en la vida, entendí porque Mateo era tan dulce y sensible, había sido educado por una mujer maravillosa. 
En esos momentos me sentí mas conectada a la vida de Mateo de lo que había estado nunca antes, fui realmente feliz. 
Luego de un rato de charla Mateo me llevo a casa, donde estaban mis padres de lo mas tranquilos, Catalina les había enviado un mensaje desde mi celular diciendo que después del baile me quedaría en su casa <<piensan en todo>> así que eso creyeron que había hecho.

Esa misma tarde les comenté acerca del "Campamento de artes manuales para niñas del Sagrado Corazón" al que Catalina y Carmen asistirían <<vaya nombrecito>>  era la cuartada para el viaje a Colombia, en serio quería ir pero dudaba que mis padres me dejasen así como así.

-Con que dinero Natalia? - mi padre alzó una ceja, temiendo que le pidiese una fortuna
-Es un campamento religioso, no piden nada, solo debo costear mis viáticos, con el trabajo he ahorrado lo suficiente – explique ansiosa, de pie frente a ambos quienes analizaban con recelo el falso panfleto que Daniel había hecho 
-Irán Catalina y Carmen? Estas segura? - mamá parecía confiada
-Si, ellas me invitaron - sonreí nerviosa 
-No se, nunca había escuchado de esa iglesia o de este campamento, desde cuando tus amigas son religiosas? - mi padre seguía con el seño fruncido
-Es la iglesia a la que asiste tu hermana Teresa papá - intervino mi Timoteo, mi pequeño salador quien estaba comiendo cereal en la mesa junto a ellos  - envió a Karina, tu sobrina al mismo campamento el año pasado lo olvidas? - ese niño era un genio, la tía Teresa y papá no se hablaban por ningún motivo, aunque él insistía en fingir que todo iba bien, así que de inmediato le cambio el gesto del rostro, intentando disimular que no lo había olvidado, aunque nunca había pasado - y una compañera de mi clase asiste todos los años - le dio el toque final 
-A cierto mi cielo! - mamá cayó redonda- olvidaba eso, si si, nos envió alguna postal me parece 
-Ya recuerdo, si, pues entonces si van tus amigas no veo porque no – di un salto de felicidad – debes llamarnos todos los días 
-si papá, lo prometo – estaba feliz, quería abrazar a mi hermano en serio. 
-Y no olvides el repelente de mosquitos mi cielo - añadió mamá 

Ya era un hecho, iría a Colombia con mis amigos y con Mateo, mi primer viaje real, estaba ansiosa por gritarlo al mundo. Llamé a las chicas y ambas gritaron felices, comenzaron a hacer las maletas y remarcaron que no debía olvidar un bonito traje de baño. Compré los vuelos de todos en línea con el numero de deposito de la aerolínea, los chicos me dieron el dinero y Mateo me acompaño a pagarlos, estábamos tan felices, iba a ser nuestro primer viaje juntos. El primero de muchos. 


Las cosas salieron bastante bien hasta el día del viaje, Catalina le pidió el favor a su hermano mayor de que fuera a recogerme a casa, todos íbamos con la cuartada del campamento del sagrado corazón, por suerte mis padres jamás preguntaron donde sería el viaje, hubiese sido horrible mentirles también sobre eso, aunque en teoría nunca mentí, en folleto estaba repleto de imágenes de sitios turísticos de Colombia. <<piensan en todo>> 
ibamos cubiertos de chaquetas y abrigos pues según investigamos haría frío, Mateo y yo llevábamos abrigos de juego color azul menta, las chicas se arreglaron muy bien el cabello y Daniel llevaba una gorra para el frío de colores, aunque sus risos aun salían. Ellos parecían muy relajados pero yo moría de nervios, jamás había dejado el país y menos viajado sin mis padres, aquello en serio me olía a libertad. Carmen y Cata ayudaron a registrar el momento con selfis, aunque en lo personal prefería las fotos tradicionales, aunque me daba algo de miedo sacar mi cámara ahí en el aeropuerto, era algo grande y no quería que me la fuesen a quitar <<pánico de principiantes>> 
Cuando una voz pronuncio nuestro vuelo todos saltamos de alegría llevábamos al menos 2 horas esperando que nos llamaran. 

-Es lo que detesto de viajar en avión, siempre te hacen esperar – se quejaba Cata, jugando con su cabello 
-A la siguiente vamos de aventón – dijo Daniel en medio de un bostezo 
-Sería mucha emoción para la pequeña Natalia, dejemos que se acostumbre primero – Mateo me abrazó mientras caminábamos a la zona de abordar 
-Y si se topan con un depredador sexual? - dije 
-Nada que no sepa manejar jajaja- Carmen se burló 
-Pues yo no se - metí las manos a los bolsillos de mi abrigo 
-No necesitas saber, siempre estaré para protegerte – Mateo me estrujó y me sentí segura, creí cada una de sus palabras. 
-Que romántica pareja – Cata se burló
-No seas celosa, si quieres un novio solo debes decirlo – Daniel se le acercó mucho 
-Ni es tus sueños tarado – su rostro se puso rojo, pero trató de disimularlo acomodando la capucha de la chaqueta, se veía dulce cuando lo hacía. Carmen y Daniel rieron. 

Una señorita con uniforme de la aerolínea nos pidió nuestros boletos, nos acomodo en orden y abordamos al avión. 
¿Te haz subido a uno? ¿Cómo fue la primera vez? Yo temblaba y estaba pendiente de cada ruido que se producía dentro del avión, aun el pequeño timbre de cuando alguna azafata hablará me asustaba y eso parecía darle gracia a los muchachos, era un avión grande, no había subido a muchos (a ninguno de hecho) pero para mi fue muy grande, había tres secciones de pasajeros, en cada extremo había hileras de 3 asientos, en el centro  había una gran hilera de 5; Daniel, Cata y Carmen tomaron una hilera casi al final un asiento frente al ala del avión y Mateo y yo estábamos frente a ellos. Hablaban de cosas triviales y sin relación la una de la otra, yo ponía mucha atención y escuchaba cada palabra, casa sonido, cada paso, esta recolectando memorias en mi mente, me aseguraba de que en unos años más recordaría el olor a plástico nuevo y a aire acondicionado, de que recordaría muy bien el aroma del perfume de Carmen mezclado con el ambiente o que no olvidaría la sensación fría y áspera de los asientos, tampoco quería olvidar el rostro de Mateo, tan tranquilo y relajado, mirándome y sonriendo amablemente. 
-Que haces señorita fotógrafa de momentos? - me llamó con ese apodo que usaba mucho cuando me veía callada
-Recolectando momentos – conteste sonriendo 
-Como vas?
-Bien, hasta que me interrumpiste – fingí tener una cámara en las manos y le tomé una foto imaginaria. A veces hacía eso. 
-Que tal? Es buena? - siempre me seguía el juego haciendo su mejor pose o poniendo su mejor sonrisa 
-Perfecta diría yo - sonreí,  me hacía en serio feliz estar con una persona con quien podía ser yo misma, con quien disfrutar y estar en sintonía sin que pensara que estaba loca o tenía manías raras. Él nunca me juzgó.
-A que bueno, me gusta salir bien en tus fotos mentales, así cada que debas recordarme tendrás ganas de volverme a ver - tomó mi mano. Tenía tanta razón. 
-Aunque pasen mil años, aunque nos separemos en el peor de los casos, siempre tendré ganas de volverte a ver – le juré y él me besó. Sellamos el trato. 

Aquel iba a ser uno de los viajes mas significativos de mi vida, iba a regresar siendo otra Natalia, no una que me gustase mucho ser, pero definitivamente una mas autentica. En ese viaje aprendí tantas cosas y deje ir otras, Colombia iba a ser la cuna de mis sueños y de mis pesadillas.

Calipso

Érase una vez Mateo. (By Calipso)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora