Capitulo 25

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Cuando Niall me dejó por fin salir de la picina, fuimos a los vestuarios de las animadoras, ya que ellas allí tenían toallas de sobra para secarnos. Mientras ibamos de camino hacia allí, Niall tenía una sonrisa demasiado peligrosa en la cara y estaba empezando a asustame. ¿No sería en serio lo de que yo tenía que hacer algo también verdad?

- ¿Preparada? - me dijo una vez que entramos en los vestuarios y nos estabamos secando.

- ¿Preparada para qué? 

- Para la venganza. - vale, si que iba en serio.

- ¿Estás hablando en serio? -  pregunté con un poco de esperanza de que me dijera que no.

- Sí. - afirmó con una risita en la cara. Será imbécil.

- No es justo, yo no tengo por qué hacer nada de lo que tu me digas. Fuiste tú quien perdió. - me defendí cruzándome de brazos.

- Pero tú. - me apunto con el dedo. - Fuiste la que hiciste trampa.

- ¿Y tú eso como lo sabes?

- Ah, ¿así que es verdad? 

- ¿Qué? - Niall me miraba sonriendo mientras yo sentía que las mejillas me ardían - ¡No! - mentí.

- Ya te he pillado, no hace falta que mientas. - dijo lanzándome una toalla, una vez que él ya se había secado.

- ¿Quién te lo a dicho? 

- ¿El qué?

- No te hagas el idiota. - Niall soltó una carcajada. - Alguien te a tenido que decir que hice trampas.

- No tiene el por qué. - me dijo seguido de una risa. 

- Ugh. Da igual. ¿Qué quieres que haga? - Niall puso una de sus manos en su barbilla haciendose el pensativo.

- Déjame pensar. 

- Ah, ¿pero que tú sabes hacer eso? - pregunté irónica mientras él me miraba mal.

- Te vas a arrepentir de haberme dicho eso. 

- ¿Eh? - las miradas que me estaba echando estaban empezando a asustarme. Niall no esta bien de la cabeza. Ese chico es capaz de cualquier cosa con tal de que yo quede en ridiculo como él hizo.

- Mañana pasaré a por ti para ir al instituto así te daré mi venganza. - informó con una sonrisa de lado. - Ah, por cierto, ya que iré pronto, si puedes abrirme la puerta sin ropa me harías muy feliz. - abrí los ojos de par en par y le enseñé mi precioso dedo de corazón como respuesta a lo que Niall rió. - Te veo mañana, niñata. - dijo guiñándome un ojo y dándose media vuelta, dejándome a mi sola en el vestuario.

- Cuando quiere puede ser gilipollas. - murmuré una vez que me quedé sola.

¿Qué tendría pensado este enfermo? Yo le quiero mucho, pero Niall es disminuido mental, seguro. Desde que le he conocido, no ha echo nada de lo que puedas fiarte, no sé ni por qué me enamoré de él en verdad, con lo estúpido que és. Seguro que si iba a un concurso de esos de tontos y le presentábamos a él como concursante, ganabamos el premio. Cuando acabé de secarme cogí mis cosas y me fui a casa. 

Cuando llegué a casa y abrí la puerta sentí como un olor a puré de patatas con carne venía a mis fosas nasales. ¡Mamá estaba en casa! Corrí hacia la cocina y salté encima de ella, dipositándole un beso en la mejilla mientras la abrazaba.

- Hija, veo que estas contenta hoy. - contestó mientras me correspondía al abrazo.

- Mamá, no te veo casi nunca y encima haces una de mis cenas favoritas, como comprenderás es para darte al menos un abrazo. - le sonreí y ella me devolvió el gesto.

Nada es como parece. (Niall Horan y tú)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora