Capitulo 22

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La expresión de la mujer cambió en una ráfaga de segundo, de ser dura y exigente, abrió los ojos como platos, parpadeó rápido y no pudo esconder su sorpresa:

- ¿Nueve años? Pero hace nueve años ocurrió el estallido – dijo confundida.

- ¡Dah! Y qué he dicho. Sus equipos de rescate no saben buscar. Deberían enterarlos mejor.

- Ay. No, no, no, no, no. ¿Están diciendo que en serio estuvieron aquí durante todo este tiempo? Cómo es posible -. La mujer se sentó bajo el árbol y se tapo la cara con las manos.

- Solo lo es- soltó Fer acercándose a ella - si no es fácil creerlo, imagina cómo habrá sido vivirlo.

- ¿Por qué no se los llevaron?- miró a Iván como si quisiera que él le respondiese- escuché que... se supone todos los sobrevivientes habían sido rescatados.

- Imagina nuestra sorpresa cuando nos percatamos de que estábamos solos aquí. De que fuimos condenados- comentó Iván en un tono de odio – nos olvidaron y tuvimos que vivir con ello.

- Pero, por qué no se fueron de aquí cuando aún era posible, cuando no existía El Proyecto.

- ¿El Proyecto? ¿Te refieres al enorme muro que divide su mundo del nuestro?

- Ah, sí. No sabíamos que había humanos aquí dentro. Al menos yo no estaba enterada de ello- habló pensando muy bien cada palabra.

- Usted, ¿y quién es usted?

- Una disculpa, Capitana Christina Vargas a su servicio.

- Uhm, lo siento, pero tu servicio no es necesario. Llegaste tarde- replicó Iván molesto, hablando entre dientes.

- Iván, hay que intentar no matarnos entre nosotros ¿quieres? - lo reprendió Fer - en cuanto a usted, Christina, díganos qué hace aquí dentro.

- ¿Por qué cree que le revelaré esa información? Es clasificado.

- Pfff, ¿clasificado? ¡Por favor! Clasificado mis nalgas. No hay a quien obedecer aquí dentro, Capitana. Ese es un buen cargo en el ejercito ¿no es así? Debió costarle llegar hasta ahí.

- ¿Qué insinúa...?- soltó como un bufido

- Dígame lo que quiero saber -. La mirada de Fernando se obscureció- Porque nosotros estábamos seguros de que las personas de fuera estarían muy asustadas de entrar aquí, aunque al parecer las toxinas ya les lavaron el cerebro y se volvieron completamente locos; no hay una explicación razonable por la que las autoridades se arriesgarían a enviar a un equipo militar hasta acá, y por lo que ha dicho, hay muchos de estos equipos explorando La Zona, me imagino. ¿Acaso están buscando una cosa en específico? No, no lo creo... de ser así las redadas habrían comenzado mucho tiempo atrás. Deben de estar asegurando el área, pero ¿de qué? Usted está más informada que nosotros así que, ¿Por qué usted aceptó venir sabiendo lo peligrosa que es La Zona? Que por cierto son más de 90 km a la redonda de lo que fue la explosión. ¿Qué es tan importante verificar aquí, como para arriesgar su propia vida?


- ¿Qué pasa? ¿Por qué nos detenemos?- susurró la más pequeña intentando mirar lo que Matías advertía.

- No es seguro este valle- aseguró Matías- será mejor rodearlo. No quiero que nos arriesguemos.

- ¿Estas seguro? Porque yo no veo nada- contradijo Alan.

- Sí, muy seguro- indicó el mayor mirando a los ojos a Alan, podría decirse que con cierto rencor.

- Bien, pues vayamos entonces- propuso Vivi al ver la tensión entre ambos. A ella no le gustaba que en el equipo estuviesen en desacuerdo, por eso hacía lo posible por que todo marchara bien. Era mejor que todos estuviesen unidos, sería mucho más fácil.

Si tú vas, yo tambiénDonde viven las historias. Descúbrelo ahora