#8 "Él"

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Deambulando por las calles llegue a una fiesta clandestina donde fui muy bien recibida.

La música de oía desde cada rincón de la casa, la cocina, el baño, las habitaciones. Por doquier.

Me dirijo a la cocina y veo un círculo de chicos y chicas con la cara sobre la mesa lo que significaba que inhalaban un poco de "harina" me les acerque, pregunte y si en efecto hacían eso. Me les uní a su fiesta de quien aspiraba más rápido no fui la más rápida pero si una de ellos. Termine mi turno y me fui a bailar con un tipo que no recordaría luego. Besos, toques, cama, alcohol, bailes, cama, baño, vomito, sed, besos, envestidas, golpes, empujones. Lo clásicos de las fiestas.

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Mi teléfono sonó, me levante de la no tan cómoda cama en la que estaba y me fui a buscarlo en mis jeans que estaban en el suelo.

—¿Diga? —menciono entre medio dormida y despierta.

—¡Beth! Demonios niña, en ¿dónde estás? Te hemos buscado como locos por toda la escuela hasta llamamos a tu casa y nada. Dominicanos dijo que te vio salir y nada. —era Ulises.

—¿Y? —me sobo los ojos y busco mi ropa interior.

—¡Pues que debes venir! Ya son más de las 8 y tenemos reunión.

—Púdranse. —corte y me empecé a vestir, dejando a quién sabe quién en un profundo sueño.

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Busque en mi casaca mi cajetilla de "Malvoro" no lo encontré así que fui a una tienda a comprarlo.

Salgo con una nueva cajetilla y le doy unas caladas hasta pasar por un cementerio; me detengo y lo observó desde afuera, no me atrevo a entrar no quería hacerlo después de lo que había hablado con Dominic. Y en estas condiciones menos. Sigo andando por las calles de Chicago hasta que me toca cruzar y ni un carro detenía. <cómo mierdas piensan que cruce ¡si no paran!> pensé.

El semáforo seguía igual y yo quería hacer pis así que sin importarme cruce. Una moto con una pareja encima cruzó por delante mío a una velocidad que en total ni me afectó más bien lo vi en cámara lenta... junto con los recuerdos.

—¡DEREK! —grité, grité y grité sin importarme el qué dirán, trate de perseguir a la moto pero era imposible, los seguí hasta donde mis pies me dejaron y caí. Caí en medio de la pista y me quede echada ahí. No quería nada más que eso o él. Quería recordar y a la vez no. Quería que todo se detuviera y poder retroceder en el tiempo. En ese punto. Ese momento. Ese lugar en donde "nos encontramos por última vez" ese lugar en donde todo cambio.

Me quede en medio de la carretera esperando a un camión pasase por encima mío y me aplastase. A la espera me puse a ver las estrellas y recordar cómo se sentían sus brazos cada vez que lo hacíamos. Era aquí, nos echábamos en este punto donde los carros no pasan, ese punto en donde decía "prohibido el pase" todo era perfecto. Los dos mirando al cielo, sin hablar solo observar y disfrutar, sonreír. Todo era simplemente mágico. No había nada que arruinara ese momento. Nada.

Escucho el sonido de una bocina a los lejos y observó. Era un camión, ya la hora llegaba por fin. Todo se acabaría. Mi turno se acercaba, y estaba segura que sería muy feliz. Nadie me iba a extrañar ni necesitar, no requería de nadie para ser feliz ni ellos de mi. Todo se terminaría, si no fuera porque el camión paso por mi derecha rozándome el brazo.

—¡POR QUÉ! —me levante— ¡VUELVE! ¡VEN! ¡Y ATROPELLAME DE UNA BUENA VEZ! —le grite a la nada— por qué... —llore— yo ya no quiero... ya no lo aguanto más... regresa.... vuelve a mi.... ya no quiero seguir... —las lágrimas caían nublándome la vista.

Empezaron a pasar un sin fin de motos rozándome y viéndome ahí parada a la espera que me arrollaran, pero no pasó. Todos sabían quién era, todos sabían lo que quería y nadie me lo daría.

Me sobe el rostro frustrada y obligue a la siguiente moto que pasara a que me diera sus llaves.

Y así fue llegue a casa sana y salva, bueno sana no tanto, llegue y a nadie le importo, subí a mi habitación me tome una de las duchas las largas que suelo tomar en estas ocasiones, me jabone el cuerpo como unas 80 veces me sentía sucia, me sentía usada, me sentía enferma, me sentía...

—Señorita Beth, ¿se encuentra bien? —era Milagros que al parecer si se interesaba en mi.

No le respondí y con eso di a entender mi posición.

Yo ya no quería a un príncipe azul, a un chico que me amara tal y como soy, mucho menos a uno que me respetara y me dijera cuánto me acaba a diario, ni a un cerebrito que me enamorara día a día, lo quería a él. Pero eso ya no lo obtendría.

Me senté en el suelo de la bañera con las rodillas pegadas a mi pecho dejando que la ducha me mojara por completo.

—Por qué... —y las lágrimas volvieron a brotar.

Hola! Bien antes que nada quiero decir que este capítulo lo acabo de escribir recién en un segundo lo revisaré y editare algunas cosas. Sep me demore en publicar lo siento 😬

Tienes a tus pies Mi CorazónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora