El reencuentro

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Dicen que la vida es hermosa, que debemos disfrutar cada momento a pesar de las caidas, debemos superar toda prueba que se nos presente y ser fuertes, pero nunca creí que doliera tanto.

Soy Giselle Kills, tengo veintidos años y estoy totalmente sola en este mundo.

Mi madre murió cuando yo tenía diez años. Viviamos en Londres en una pequeña casa antigua.

Mi padre se marchó cuando yo nací, nunca lo conocí, pero no le guardo rencor, si me preguntan si lo quiero, o si quisiera abrazarlo alguna vez, sí. Me encantaría conocer al hombre que me dió la vida, al desgraciado que abandonó a la maravillosa mujer de mi madre.

- 04 de Enero -

Es mi cumpleaños. Ahora decidí tomar unas vacaciones. ¿Que tal pasar unos cuantos días en Nueva York? Quizá cambiaría mi vida, quizá me saque mucho estress de mi cuerpo, no es mala idea. - Pensé. -

Entonces, comenzé a armar mi maleta, unas cuantas cosas y ya está, rumbo al aeropuerto a comprar los voletos.

- Dos horas después. -

- ¿Giselle Kills? - Preguntó un apuesto joven, bastante alto, y yo pequeña mirando hacía arriba.

- Esa soy yo, ¿ocurre algo malo? - Pregunté preocupada.

- ¡Que diablos! - Río a carcajadas - ¡Pepita! ¿Qué no te acuerdas de tu mejor amigo?

Me quedé en silencio observandolo, mi mente comenzó a buscar en mis recuerdos y...

- ¿Jake Parsson? ¿Jake, es encerio?

- ¡Pero claro! - Río. - Sabía que no me olvidarias tan fácilmente, como olvidar tantas aventuras juntos. - Sonrío. - Estas muy guapa.

- ¿Guapa? ¡Estúpido! aún no dejas de ser estúpido. - Reí y me sonroje.

- ¿Estúpido? ¡sí! pero siempre te lo he dicho. Giselle, eres preciosa, y ahora que haz crecido, de verdad estas hermosa. - Dijo mirandome fijamente. - Hermosa... - Repitió.

- Hola. - Saludó una apuesta chica, rubia, alta, parecía modelo.

- Giselle Kills. - Saludé.

- Ella es Cristina. Es mi prometida. -  Sonrío nervioso. - Y ella es Giselle, mi mejor amiga desde pequeños.

- ¡Que bien! Debe ser fantástico volverse a ver después de mucho tiempo. - Sonrío Cristina.

Se veía simpática. Pero algo no me agradaba. Sentí cosas por Jake, y no era correcto. Me sentí una estúpida.

- Sí, lo és... - Afirmé.

- ¿Jake te contó que en unas semanas nos casamos? - Dijo emocionada. - ¡Llegaste en el momento más oportuno! Deberías ayudar a Jake a escoger su traje, aún no se decide. Es tan, tan indesiso. - Río.

- ¿De verdad? me alegro mucho. - Sonreí. - Jake... Jake siempre ha sido indesiso. - Lo miré.

- Sí, ¿recuerdas cuando comprábamos helados? - Preguntó Jake.

- Sí! - Reí. - No te decidías si chocolate o vainilla, estabas parado horas intentando escoger.

- Ya es tarde, Jake. - Dijo Cristina. - Debemos ir por las tarjetas ¿recuerdas? - Explicó. - Disculpanos Giselle, espero vernos pronto. - Se despidió.

- Nos vemos, Cristina. Un gusto conocerte. - Sonreí

- El gusto es mío. - Dijo Cristina.

Con Jake nos quédamos mrando. Luego de unos segundos, besó mi mejilla y al oido me dijo:

- Calle Pratt 124. Solo ve cuando me necesites. Estoy solo durante el día, sería entretenido conversar un rato. - Se despidió.

No dije nada, solo miré y sonreí.

¿Era un sueño?

¡Era Jake! mi mejor amigo, mi único amigo, que perdí cuando mamá me cambió de escuela por problemas de dinero. Era un sueño, además Jake estaba bastante atractivo, y tenía la necesidad de hablarle.

No. - me decía a mi misma. - No Giselle, ni lo pienses.

Estaba preocupada, tomé mi cartera sin pensar y salí de hecho a la calle Pratt. Quería verlo, quería abrazarlo y decirle cuanto lo necesité todo este tiempo. Queria estar con el por lo menos unos minutos...

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⏰ Última actualización: Feb 02, 2014 ⏰

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