Capítulo 3: La oferta.

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El día estaba brillante, ni muy caluroso, ni frío. Además el hospital tenía un jardín de encanto, coloridas flores y hasta una vista a un lago. Por ende, era un muy buen momento para que Mia saliera al jardín en silla de ruedas, junto a su padre y a Marcus.

- ¿Te duele la herida?- Preguntó tímidamente el doctor.

- Por supuesto, pero sabes que estoy acostumbrada- Mia respondió con indiferencia. Si bien al principio le emocionó la idea de salir a "pasear" con aquel rubio médico, al poco tiempo se le olvidó, y se perdió observando el maravilloso jardín del hospital. No podía creer estar en presencia de un jardín botánico como puerta trasera de un hospital.

- S-sí, bueno linda, necesito hablar con tu papá.

Mia asintió sin mayor preocupación, no podía apartar sus ojos de unos girasoles, amaba el color amarillo. Quizás por eso Marcus fue su primer amor.

Ambos hombres se fueron a un lugar más apartado. La joven observaba a muchos pacientes intentando encontrar paz entre tan linda vista (tanto guapos jóvenes como coloridas plantas).

(...)

- ¿Qué es lo que sucede?- Thomas preguntó, estaban en la cafetería para poder hablar a solas.

- ¿Recuerdas el caso por el cual se fundó la organización?- La voz de Marcus sonaba seria, mientras dirigía una mirada de complicidad a su contraparte.

- Esa pregunta es estúpida- Vociferó Thomas, con aparente molestia, pensando que lo habían llamado por algo ridículo, como si lo tomaran por un completo idiota que no sabe ni dónde se encuentra.

- Como sea- el médico no le dio mayor importante al aparente berrinche del hombre, por lo que prosiguió. -Hay informantes en Estados Unidos, y una persona me contactó con datos relevantes- hizo una pausa para dar lo que sería una gran noticia para el oyente. -Si todo va bien, en poco tiempo tendríamos las pruebas para atrapar al maldito- Thomas abrió sus ojos como platos.

- ¿Y qué esperas? ¡Haz lo que tengas que hacer- Ordenó el mayor, notoriamente exaltado. -Ese desgraciado no se puede volver a escapar de nuestra justicia, hice un juramento de que no quedaría impune lo que hizo- Sentenció gravemente el padre de Mia.

- Lo sé, no creas que quiero dejarlo libre. Sin embargo, no es tan fácil. Tú lo sabes mejor que nadie, sobre todo por el hecho de que por más espías que hemos enviado cerca de ese hombre, no hemos conseguido nada. Esta vez tengo un plan, puede ser difícil pero si aceptas obtendrás lo que quieres- Marcus sonrió con maldad alzando una ceja.

Thomas al escuchar el plan de su colega en los negocios del bajo mundo, no se convenció en absoluto, es más criticó al joven. Pero al cabo de un tiempo se dio cuenta que no había otro camino, y pese a sus genuinas preocupaciones, debía tomar una decisión rápida y certera.

(...)

Los dos hombres luego de su profunda conversación, fueron al encuentro de Mia, la chica se encontraba conversando con un muchacho de su edad. Marcus los miró con molestia, pero el padre la dejó un ratito, después de todo, la vida de su única hija daría un giro de 180 grados. Probablemente, un camino sin retorno.

Al llevar a Mia de regreso a su habitación, su padre aprovechó de tomar el camino más largo en el hospital para así poder entablar una conversación con su hija. Thomas le explica que la razón por la cual se había ido con Marcus a hablar en privado era por una propuesta laboral.

Es así como él le comenta a Mia, que una persona vio cómo reaccionaba ante el ataque en la academia, la cual al verla quedó impresionada por tanta destreza siendo aún una adolescente. Razón por la cual le ofrecieron un trabajo de guardaespaldas, solicitud realizada a través de Marcus.

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⏰ Última actualización: Feb 10, 2024 ⏰

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