Seguí a John fuera de la oficina de Brian y caminamos juntos en completo silencio. Debía aceptar que John parecía alguien muy interesante a pesar de sus malos modales, y era por eso que no podía evitar mirarlo de vez en cuando con una ceja alzada. Creí que no se había dado cuenta, pero cuando detuvo su caminata de forma abrupta temí que se molestara conmigo.
—¿Pasa algo? —me preguntó con el ceño fruncido. Yo simplemente me puse rojo por los nervios y negué en silencio, tratando de disimular —Bien.
Reanudamos nuestra marcha a paso moderado y nuevamente no pude parar de pensar ni de mirarlo. No lograba comprender qué diablos hacía un chico normal en un lugar tan tétrico, pero no me animaba a preguntarle pues parecía ser alguien de poca paciencia.
De pronto, John se detuvo por segunda vez y yo me alarmé enseguida.
—Dime qué pasa.
—¿A qué te refieres? —Pregunté inútilmente, fingiendo inocencia.
—¡Me miras cada dos segundos y te muerdes la mejilla de una manera muy molesta! —Me recriminó manoteando en el aire, cosa que me dio gracia. Podría jurar que noté algo extraño en el movimiento de sus brazos, pero lo dejé pasar.
—No sé de que hablas, John Lennon. Yo sólo estoy siguiéndote —me defendí y, como no sabía muy bien qué hacer, comencé a caminar de nuevo para que olvidáramos esa extraña conversación, pero John no me siguió—¿No vas a mostrarme el lugar? Tengo entendido que el señor Epstein te lo encargó. Además, tengo que ponerme a trabajar ya.
—No me gusta que me miren de esa forma, ¿está bien?
—¿Forma? ¿Qué forma?
—¡No soy un fenómeno! —Me gritó alterado y yo no comprendí qué quería decir con eso. Es decir, era un chico común y corriente que solamente se me hacía interesante, ¿qué tenía de malo mostrar interés en alguien? Nada, por supuesto.
—¿Un fenómeno? ¿De qué hablas? —Pregunté para aclarar que era lo que estaba pasando.
—Yo... —John se calló bruscamente y reanudó la marcha—Nada, sigamos.
Ahora tenía más curiosidad por saber por qué se había callado de repente, pero decidí mejor dejar las cosas así. No quería generar una pelea por algo que quizás no tenía importancia.
Me resultó muy difícil no mostrar miedo cuando conocí a los demás miembros del circo. Parecían amigables, pero su aspecto era tan grotesco que me paralizaba.
—...Y él es Richard, pero puedes llamarlo Ringo.—John señaló a un chico exageradamente alto y musculoso.
—Un gusto.—dije con mi mejor sonrisa. No quería ser descortés.
—¡El gusto es nuestro!—dijeron todos a la vez.
—Bienvenido al circo de fenómenos, Paul.—La cabeza extra de un tal George habló con un tono un poco malicioso, lo cual me hizo tragar saliva imperceptiblemente.
—Gra-Gracias —tartamudeé mirando de soslayo la cabeza siniestra de George. Quería salir corriendo lo más pronto posible de ese lugar y encerrarme con Brian a hacer lo que tuviera que hacer—¿John?
—¿Sí?
—¿Puedes llevarme con Brian? Tengo ya la mano cargada de trabajo y quisiera empezar ahora —Mentí nervioso. John se alzó de hombros y me indicó que lo siguiera.
Los chicos del circo me gritaron una última despedida y yo sonreí apenado para agradecerles. No sabía si iba a poder acostumbrarme a ese lugar, pero debía aceptar que cualquier cosa era mejor que regresar a casa.
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The Freak Show [McLennon]
FanficA sus 18 años, Paul McCartney debía, como todo chico de su edad, buscar trabajo. Inútiles fueron las súplicas a su padre para que lo dejara seguir el camino de la música, pues argumentaba que no eso no le daría de comer. Así que, quedándose sin opci...