JongIn se fue girando lentamente para no provocar a su interceptor. Alzó la mirada y se topó con la imágen de alguien desconocido. En cuestión de alturas el hombre parecía sacarle sólo un centímetro de diferencia; sin embargo la complexión de ambos era completamente distinta, el hombre, cuyo nombre seguia sin conocer, tenía una masa muscular mayor y su camisa sin mangas dejó en claro la diferencia de fuerzas al mostrar sus brazos bien tonificados.El pantalón lo llevaba holgado,justo como él mismo, pero ,aún así, la zona pélivca se notaba claramente ajustada, por lo que dedujo que llevaba mucha fuerza en las piernas. Si quisiera iniciar una pelea cuerpo a cuerpo JongIn sabía que saldría perdiendo, así que desistió de la idea.
—Kim JongIn—se presentó inmutable, escondiendo sus temores de forma efectiva.
El cabello del hombre era corto por lo que podía ver a la perfección sus ojos oscuros. En algún punto se encontró envidiando la barba que comenzaba a ser notoria en el hombre que continuaba apuntándolo con el arma de fuego, ya que a él no solía salirle mucho vello.
—¿Y bien?,¿qué haces aquí, Kim JongIn?
—Me perdí.
El hombre levantó la diestra para ver el reloj de muñeca.—A la. . .¿una de la madrugada?—le cuestionó incrédulo, alzando una de sus cejas prominentes.
—Ajám—alcanzó a responder antes de proseguir—:Me encaminaba al área de aislamiento—sin embargo, el arma continuaba apuntando a su rostro.
—¿Qué llevas allí?—apuntó a la mochila que llevaba a su espalda.
—Ropa—respondió de inmediato, bajando la mochila de su espalda y abriendo el ziper para que viera que no mentía—. Me enviaron a llevar ropa a los voluntarios que traje hoy.
Como si aquellas hubieran sido las palabras mágicas, el hombre bajó el arma de inmediato, dibujando una sonrisa de media luna. Su aspecto agresivo dio un cambio radical a uno mucho más suave y encantador, por lo que no pudo evitar preguntare si acaso todas las personas con un imagen mordaz escondían la imagen de príncipes de ensueño cuando sonreían.
—Hombre, debiste decirlo antes—guardó el arma en la funda que llevaba amarrada como cinturón—.Soy Siwon, Choi Siwon—extendió la mano y JongIn devolvió el saludo—.Me encargo de la seguridad así que no puedes culparme por actuar así—se excusó.
—Fue mi error, lo siento—respondió sonriente, creyendo que no podría continuar soportando su nerviosismo. El hombre del que Kris le había advertido estaba justamente frente a él—.Emm,¿crees que podrías guiarme hasta ellos?
Siwon asintió despreocupado. JongIn caminó tras el hombre mientras lo escuchaba platicar de diferentes temas durante el trayecto y él, secretamente, memorizaba cada esquina y baldosa por la que pasaba.
Llegaron a una puerta blanca con un pomo color rojo. Siwon la abrió dejándolo pasar a una sala pequeña y alfombrada, acogedora ,donde sólo había un par de sillones largos, una mesa rectangular de centro, adornos modestos y un teléfono pegado a la pared. Al fondo había otra puerta del mismo color a la anterior.
—JongIn,dime,¿quién te envió?—le preguntó Siwon tomando el teléfono en posición para comenzar a marcar.
El trigueño por poco palideció, él esperaba pasar sin ningún problema, pero ahora sólo podía apegarse al plan C. JongIn se sentó en uno de los sillones de cuero color chocolate oscuro, sacándose la mochila y cruzándose de piernas.
—Do KyungSoo—respondió escueto. Siwom asintió mientras marcaba un par de dígitos. JongIn, por su parte, rogaba para que KyungSoo lo respaldara sin cuestionamientos.
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Proyecto 0
خيال علميLa idea de un mundo seguro es utópica, perfecta. Sin embargo, un día cualquiera, normal y corriente, podría ocurrir lo que nadie espera y un manto caótico no tardaría en envolverlos a todos. Ahora todo se ha convertido en un lugar donde la guerra p...