"-Hola Alan, te dije que te aceptaría al llegar".
No tenía idea del porque ese mensaje me puso tan feliz.
"-Hola Sandra, creí que tardarías más tiempo en contestarme, pero en bueno, ¿Que tal te fue hoy?".
Así pasamos todo la tarde, platicando de sus gustos, sus pasa tiempos, todo de ella.
"-Bueno, ya es noche iré a dormir, descansa".
Pasaban los días y continuábamos hablando de todo. Comenzamos a conocernos y para suerte mía yo le gustaba y ella a mi, el único problemas es que ella no podría estar conmigo, su maldito novio era quien me impedía ser algo más, aunque no era complicado hacer que ella lo olvidara por momentos.
Platicando con mis amigos sobre el tema me enteré de varias cosas.
-Ay Alan, ya te vimos que le andas hechando los perros a Sandra.- Me decía Juda.
-Jaja, amigo se ve que me conoces bien.
-Pues claro, como no saber si eres igual con todas.-Rubén exclamaba enojado.
-Alan ya no andes de perro con ella, su novio te va a partir la madre.
-Que me la rompa, al final conseguiré lo que quiero.
-¿Crees que no lo haría?.- Decía Juda dudoso.- Ese chico práctica artes marciales mixtas y está más alto que tú, no serias competencia ni por un minuto.
-Jajaja, amigo te daré un consejo, nunca te pelees por una chica, no lo vale, ¿Que vas a ganar?, nada obvio, chicas hay un chingo.-Dije con firmeza.
-Alan, si yo fuera tú no estaría detrás de Sandra, no hasta que deje a su novio.-Dijo Rubén tratando de convencerme.
-Que bueno que no eres yo. - Exclamé con grandeza.
Mientras platicábamos alguien me tapo los ojos por detrás y me dio un beso en la mejilla.
-¿Quien es?.
-¿Pues quien crees que podría ser?.-Me dio un beso en la mejilla.
-¿Sandra?.
Mientras volteaba mis amigos se alejaban para dejarnos solos. La abrace por la cintura.
-¿Como sabías que era yo?.-Se sonrojo y sus ojos brillaban de una forma única.
-Esas lindas manos no las tiene cualquier persona.-Le di un beso en la mejilla en forma de saludo.- Además, ¿Quien más me abrazaría?.
En la secundaria se manejaba clase de arte, en las cuales estaban danza, rondalla, dibujo y banda de música. Ese día teníamos clases de arte y mis compañeros de salón traían sus guitarras. Todos podíamos agarrarla, con tal de no dañarlas y dejarlas tal como estaban.
-Ven vamos a tocar un poco las guitarras. -sonreí.
-Pero no se tocar guitarra.- Soltó un suspiro.
-No te preocupes, yo tampoco, pero podemos aprender juntos.-Le guiñe el ojo.- En realidad solo me sé una canción en guitarra, es fácil de aprender.
Entramos al salón y tomamos dos guitarras.
-Bien, la canción se toca de esta manera.
Procure enseñarle donde tendría que poner los dedos, mientras ella ponía los dedos yo la abrazaba por la espalda y agarraba su mano. Ella me seguía el juego, me agarraba más y más la mano hasta que no las soltábamos. Para mí eso sería un gran avance con ella.
Empecé a cantar la canción mientras tocaba la guitarra, la miraba directamente a aquellos ojos que brillaban, sonrojada después de toda la canción me abrazo por el cuello.
-Esto es demasiado lindo Alan, nunca me habían hecho esto.- Me dio un beso de media luna.
-¡Wow!, no sé qué decir.- Respondí mientras tartamudeaba por el beso.
-Hay que salir a caminar un rato, quiero estar todo el día a tu lado.
No sabía que pensar, no esperaba ese intento de beso.
Mientras caminábamos me abrazo por la espalda.
-¿Me cargas?.- Me dijo con una voz muy tierna.
-Claro.
Brinco hacia mi espalda y me abrazo con piernas y brazos.
-Desde ahora serás mi caballito.-Me dio un beso en la mejilla.
-Claro, yo seré todo lo que tú quieras.
Pasamos la mayor parte del dia juntos, hasta que llegó la hora de salida.
Se subió a mi espalda de nuevo.
-Hasta mañana caballito, te quiero.
-Nos vemos mañana Sandra, también te quiero.- Le di un beso en la mejilla en forma de despedida.
Las semanas a su lado pasaron como agua, pero entre más tiempo pasaba, había más abrazos y aveces más besos más cerca de la boca.
Entre esas semanas ella ya cambiaba de pensamiento.
Estando enfrente de ella, le dijo a una de sus amigas que ya no quería a su novio.
-Darian, ¿Crees que este mal que aún este con mi novio si ya no lo quiero?.- Frunció el ceño.
Sonreí y en mi mente empecé a festejar.
-Creo que si está mal, ¿Por que ya no lo quieres?.
-Porque me gusta otro chico.
Cada vez se aceleraba más mi corazón, estaba muy emocionado, me brillaban los ojos de la felicidad.
-Entonces deberías terminarlo.- Frunció el ceño.
-Si, es lo que aré en cuanto lo vea.
Cuando terminaron de hablar Sandra me veía fijamente a los ojos, me abrazo por el cuello y me besó.
-Lo voy a dejar por ti, no me quedes mal por favor.
Darian puso una cara muy extraña.
Mi mente era un feria, tan feliz en tan solo minutos.
-Claro, no te fallare.
-Bueno caballito, iré a terminar mi tarea.
-Claro.
Después de eso ya no la vi en todo el día.
Al día siguiente, después del receso me buscaron con urgencia mis amigos para contarme de algo muy "peligroso para mí".
-Alan wey no mames, te están buscando, te quieren romper la madre.- Juda me decía desesperado y preocupado.
-¿Que?, ¿Pero quien?, o ¿Por que?.
-Nos encontramos a Rodolfo el ex de Sandra y nos empezó a preguntar qué ¿Quien era el tal Caballito?, que él sabía que es del salón pero no sabe quién es, pero en cuanto se enterara te buscaría para romperte la madre.
-Pero no les dijo ¿Por qué me quiere romper la madre?.
-Que por culpa del caballito terminaron el y Sandra y por eso te la quiere romper, obvio no dijimos que eras tú, pero te lo dijimos, ahora empieza a suplicar para que no se entere quién es.
-Jajaja, espero y no se entere.
En esa semana casi no hable con Sandra, pero quien si hablaba con ella era Rubén, claro el dijo que si él fuera yo se esperaría hasta que dejara a su novio y era lo que justo estaba pasando.
Ese mismo día hablando con todos.
-Alan, ¿Sabes si Rodolfo ya se entero que tú eres caballo?.
-No, la verdad no tengo idea, pero si ya supiera ya estaría aquí, ¿No creen?.- fruncí el ceño.- Aunque se me hace que alguien me está bajando a Sandra, verdad Rubén.
-Ay Alan, yo te dije que la buscaría después que ella ya no tuviera novio, ahora ya no lo tiene, ¿Que te sorprende?, además ustedes no son nada así que no le veo ningún mal.- Me abrazo en forma de burla.- A demás ya me dijo que le gusto.
Me quedé pasmado, no creía lo que escuchaba.
-¿Pues si es así?, porque no vamos con ella y le preguntamos a quien prefiere.- Fruncí el ceño.
-Vamos, el que va a perder y desilusionarse serás tu.
Entramos al salón y nos dirigimos a Sandra.
-Hola Sandra, ¿Como va tu día?. Le sonreí.
-Muy buen Caballito, gracias.
-Hola Sandra, ¿Ya terminaste el trabajo?.-Rubén le guiñó.
-Si Rubén, gracias por pasármelo.- Le devolvió el guiño.
Algo me decía que eso no me era favorable.
-Bueno, para hacerla de a rápido, nos preguntábamos, si tuviéramos una oportunidad contigo ¿A quién escogerías?.
-Bueno, eso se responde con solo una pregunta, a ver, después de terminar una relación ¿Cuánto tiempo pasa para conseguir otra novia?.
-Yo tardó aproximadamente 5 meses, solo he tenido a cuatro novias en mi vida.
Lo subestime, en mi mente me burlaba de su respuesta.
-¿Y tú Alan?.- Me dijo Sandra ansiosa.
-Yo puedo tardar por mucho 3 semanas.
Tan confiado, sentí tener todo a mis pies. Al saber que no me sería nada favorable nunca hubiera dicho eso.
-Decidido, si tuviera que andar con alguien sería con Rubén.
¿Que?, ¿Pero qué piensas?,míralo, es muy estupido, seguro no sabe ni cómo tratar a una chica. Me alegro que esto pasara solo por mi mente.
Ya había logrado mucho con ella aunque tuviera a su novio, el no me la complicaría, no sería competencia para mí.
Comencé a ser un poco detallista con Sandra, le mandaba frases en pedazos de hojas, jugaba con ella, le contaba chistes, caminaba a su lado, la abrazaba, fui más atento con ella y por aquella actitud me hacía más caso qué Rubén. Así pasaron días hasta que ella se olvido de Rubén y a mi parecer el ya sabia que no tendría oportunidad si yo seguía así con ella.
Ya era costumbre salir de la secundaria a su lado, pero un día en especial comencé a salir sin ella, llegando a la reja estaba Rodolfo, a lo lejos estaba Sandra y comenzó a gritar.
-¡Caballito!, ¡Caballito!, espérame.
Joder, Rodolfo espero a ver quién diablos era caballo.
-Adiós mi caballito, te veo mañana, te quiero.-Me dio un beso y se marchó.
Sin voltear a ver a Rodolfo comencé a caminar a casa con la esperanza de que no me siguiera.
Mi sorpresa sería al día siguiente, al encontrármelo afuera de mi salón.
-Así que tú eres el famoso caballito.- Sonrió subestimando.
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No lo imaginaban
Teen FictionAlan, un chico atractivo, de gran personalidad. Pero muy conocido en la secundaria por ser demasiado "mujeriego". Este sería el inicio de cómo cambiar a la persona que menos esperas. O solo es aprender lo que la vida nos enseña.