¿Quienes somos?

5 0 0
                                    

CAPITULO III

¿Quienes somos?

En el trayecto de subida no podía pensar nada en absoluto, miraba a su alrededor buscando una vista, pero todo se había desvanecido no pudo ver mas que oscuridad total mientras la gravedad se volvía una simple mentira. Levito hasta llegar a donde le esperaba un anfitrión el cual ya le conocía sin el saberlo.

-¿Eh con que tu eres el que salvo no?- pregunto su anfitrión portando en su mano la Hoz del Caos, vestido de pies a cabeza con una toga de la cual colgaba una capucha que al cubrir su superior le hacia casi irreconocible- Bienvenido a Braham, lugar de los tronos de los Dioses Soberanos y donde placen Los Anunciados de cada uno de ellos, quienes somos los protectores de la tierra en muchos sentidos. Yo soy el Anunciado de Mephilfer Dios de la muerte, me conocen como Cazador de Almas pero puedes decirme Joshua. Seré tu mentor para que te conviertas en mi sucesor durante los próximos 600 años.

Su monologo se vio interrumpido al percatarse que su invitado tenia la vista perdida en el horizonte y se podía entender puesto que ningún ser humano podía almacenar en su mente tal magnificencia de lugar. Un sitio con una verde floresta rodeada por cascadas que se conectaban con hermosos manantiales tan azules que el no podía ni distinguir entre el agua y el cielo, estando una ciudad oculta en esta arboleda con bloques de lo que parecían ser ruinas que esperaron por años ser abrazadas por las lianas y plantas que allí se encontraban. Esto causo en Rafael, por simple lógica, que se erizara su piel.

-¡No puedo creer esto! ¿Qué es este lugar?- gritó asombrado.

-Por lo que veo no me pusiste atención, la atención es un factor importante en este mundo. Estas son las Ruinas del Ángel Místico, lugar en donde se reúnen los dioses cuando se realiza un abandono de un Anunciado y este es mi turno de retirarme.-

-¿Y yo qué papel juego aquí?- pregunto Rafael aun sin perder el asombro de aquel bello lugar.

De pronto se oyeron fuertes campanadas dando a entender que la corte estaba a punto de empezar

-No hay tiempo de explicar será luego- dijo el cazador de almas mientras le apuraba, tomo su mano y de un salto empezaron a volar- Esto y mucho mas te espera si aceptas esta labor, es un poder casi infinito.

Desde lo alto se podía ver que esta ciudad estaba flotando ¿acaso seria el cielo?, ¿así es era el cielo?, ¿Rafael estaría muerto? El no estaba seguro, pero toda esa belleza y el poder que le aguardaba, a pesar de no conocer las consecuencias, Rafael se sentía muy impaciente por saber que pasaría más adelante.

Al entrar en estas ruinas el estrado ya se encontraba lleno de ángeles de todo tipo desde de doble aureola hasta los que tenían alas de oro siendo estos los de mas alto rango, esperando una de las decisiones más importantes en su mundo, el cambio de Anunciado de la Muerte. En los tronos de oro se encontraban los Dioses Soberanos: los Existenciales: vida y muerte; los Naturales: agua y fuego; los Ambientales: cielo y naturaleza cada uno con su respectivo Anunciado su costado portando un traje que les cubría la cara.

Rafael en un parpadeo se vio en medio de la sala con Joshua a su lado, en el rostro del jubilado se podía apreciar mucha confianza, proporcionándole cierta tranquilidad al sucesor.

Un martillo cayo dando inicio a la sesión, con una reverencia respondió cada ángel y Anunciado que allí se encontrase.

-Dioses soberanos, estoy listo para abandonar el cargo como cazador de almas y pasarle mi don a mi elegido Rafael Hernández por que aseguro posee un corazón capaz de decidir entre el bien y el mal, esta decisión no la tome por que me plazca sino por que el se lo demostró a mi persona, salvando mi avatar cuando estuve siendo robado por aquel maleante en el mundo terrenal- sin respuesta de los dioses, prosiguió- espero con impaciencia su decisión- no pudo pensar en mas para explicar.

Después de un largo silencio la tranquilidad se volvió un nudo en la garganta del cazador de almas abriendo espacio en su mente, de que quizás no abandonaría su puesto,

-Y... Joshua, Anunciado de la Muerte, de quien es descendiente Rafael Hernández- grito, Focum Dios del fuego.

Rafael es descendiente de Celia Meléndez y...- dudo por un momento- y de Javier Hernández-.

La exclamación de asombro resonó en las ruinas a tal grado que se había desboronado algo de tierra. Se formo una algarabía en la sala por cada ángel, y Rafael confundido pregunta.

-Joshua, no entiendo que ha hecho mi padre- susurró confundido- ¿o acaso soy yo?-.

-Tu padre- respondió, Lituris Dios de la vida- fue un anunciado que se rebeló a quien servía, intentando destituir al Dios Mephilfer, para llegar a la máxima clase, un hombre hambriento de poder causo la destrucción de toda una dimensión, la conocida dimensión de los Caídos, donde se libró una gran batalla, su vida fue perdonada por intervención de Dios y aún desconocemos la razón- culmino con rabia al recordar aquel pasado tan atroz.

-Se la historia gran, Lituris Dios de la vida pero este sujeto es diferente a su antecesor lo puedo asegurar- no pudo terminar cuando lo interrumpió Rafael-.

-Señores Dioses con todo merecido respeto que se que merecen, pido la palabra, no tengo ni la más rotunda idea de lo que pudo haber hecho mi padre, si bien se es alguien muy retraído, pero eso no importa, si bien no es un buen rey quien se preocupa por el poder sino el que se preocupa por su reino, y bien sabemos que ese tipo de reyes se cuentan con los dedos, mi padre no pudo contenerse, pero yo soy diferente, si es cierto me emociona saber que puedo tener mucho poder, pero también se que daré todo lo que soy por el mundo que ustedes llaman terrenal.

-Calla insolente como os atrevéis a hablar a los dioses de tal manera- gritó Darius, Anunciado del fuego, un ser corpulento, quien portaba una armadura del mas fuerte acero, con rubíes incrustados resaltando sus ojos rojos y su cabellera flameante y frondosa cual león, con una respectiva cicatriz en su ceja derecha muy bien ganada en una ardua batalla- cerrad vuestra boca si no deseáis que os atraviese con mi ardiente espada.

-De verdad lo lamento no tengo idea de cómo hablar con los dioses, lo que si se es que me esforzaré para lograrlo- respondió Rafael muy apenado de seguro había sido la burla entre muchos de los ángeles que allí estaban, pero dentro de él bien sabia que lo había dicho desde su corazón, así que no seria problema lo que los demás pensasen.

Karl McCallister Cazador de almasWhere stories live. Discover now