La Caída

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-No lo sé.

-Oh, ya veo -dijo anonadado- lo siento, es que me parece muy raro que apareciéramos sin más, en una isla flotante.
-¿Flotante?
-Ah, sí. Me asomé a la orilla y estamos flotando arriba del océano.
-Ya veo.  -Se detuvo un momento para contemplar sus opciones- Podríamos volar para salir de aquí.
-Estamos en medio del océano. No creo que vaya a funcionar. Además -apuntó a su espalda- no tengo alas, si no te habías dado cuenta.
-¿No que los demonios vuelan sin alas?
-Uh... No, no lo creo.
-...Huh.

Los dos miraban hacia distintas partes, ya que ambos se habían quedado sin palabras. Era tan extraño... Tantas preguntas, tantas ideas en sus cabezas que se quedaban sin formular. Estaban en eso cuando el ángel dio un pequeño salto y  murmuró un "Ouch".

-Está listo.
-Hey -dijo el demonio mirándose la rodilla-  gracias.
-No hay problema, fui creado para eso.
-Heh, sí... "creado".

El demonio hizo una pausa, apuntó hacia el
bosque y habló de nuevo.

-¿Crees que debamos ir allí?
-Uh, sí, tal vez encontremos algo para comer.
-¿No podrías volar para ver si hay comida?
-¡Hey, buena idea!

El ángel se agachó, saltó y voló con todas sus fuerzas. Pero para su mala suerte, chocó contra algo metálico y cayó al suelo.

-¡Ángel! -gritó el demonio.

El ángel no despertó.

-Oh no...

Ángel y DemonioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora