Capítulo 11.

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Otabek ya no quería seguir escondiendo sus sentimientos hacia Yuri. Se había cansado de fingir amistad, se había cansado de pensar que no era su dueño por completo, pues no tenían nada formal. Eran amantes, era todo. Y él quería ser más que eso. Quería ser su pareja, su novio

Le iba a decir cuanto la amaba. 

Por eso lo invitó a tomar un café el fin de semana, pues el ruso tenía descanso del entrenamiento de patinaje. Cuando terminaran su café, lo llevaría al parque y ahí le confesaría su amor. Pero... ¡dos par de estorbos arruinaron sus planes! Leáse: Viktor y Yuuri. 

Está bien, le agradaban los tipos, sin embargo, quería estar a solas con el rubio. Y ahora estaba allí, en la cafetería, mirando las cursilerías que hacen los mayores; mientras Yuri se cubría la cara con el menú, apenado. 

—Perdona que tengas que ver esto, Beka —se disculpó. El moreno negó con la cabeza, restándole importancia. Yuri se acercó un poco más, tapando a la vez sus rostros con el menú que tenía en la mano—. Realmente quería pasar tiempo a solas contigo, pero estos dos cuando se clavan en algo, es que de verdad se clavan —rió, colocando uno de sus mechones detrás de su oreja. Otabek quiso besarlo, pero una tos falsa los interrumpió. Yuri viró los ojos, apartando la carta. 

—Yurio, ¿puedes ir a traer un café con mucho azúcar y espuma para tu papá? —dijo Viktor, sonriendo. 

—¡N-No te refieras así cuando mi Bek- —se tragó sus palabras al darse cuenta de lo que decía—. Es decir, ¡cu-cuando uno de mis amigos esté presente! Sí, uh... eso quería decir. 

—Yurio, anda. Por favor —El de pelo blanco hizo un puchero. Yuuri negó con la cabeza, riendo. 

El rubio bufó, levantándose de su asiento. Se acercó al pelinegro, susurrándole: —Ahora vuelvo. 

Otabek se enderezó en su lugar, bajando la cabeza ante la mirada de los mayores, quien lo inspeccionaban con curiosidad. Escuchó un par de susurros entre ellos, hasta que escuchó un "Otabek" salir de los labios del jápones. Entendió que debía mirarlos. Eso hizo, tomando y exhalando aire. Dios, ¿por qué estaba nervioso? 

—Sabemos que te gusta Yurio —El jápones sonrió—. Se te delata. Al igual que se te delata que pronto le pediras noviazgo. 

—Uh... —tartamudeó el moreno. 

—Yurio no es un chico fácil, pero hemos notado que contigo es... otro. Más dulce —habló Viktor—. Eso nos gusta. Cuando estás enamorado, quieres que esa persona vea lo mejor de ti, sin embargo, también debes hacer que conozca más de ti, porque si solo se enamora de una parte de tu persona... no funcionara esa relación, pues no se conocen del todo. 

—Si están asumiendo que no conozco a Yuri del todo, están en un error —acotó el kazajo—. Por eso quiero estar con él. Estoy enamorado de sus defectos, virtudes, sonrisa, tristreza... todo. Yo... uh, l-lo quiero mucho. Lo amo. Muchísimo. S-Siempre lo he hecho —admitió, sonrojado. 

—Nos alegra saber eso —asintió Yuuri—. Queremos ayudarte a confesarte. 


• ♡ • 

Cuando Yuri llegó con el café de Viktor, este y Yuuri se retiraron, diciendo que tenían otros asuntos por hacer. El rubio se molestó, gritándoles que había gastado su valioso tiempo. Los mayores solo rieron, despidiéndose del ruso con una sonrisa; y del kazajo... se despidieron con un guiño y un "buena suerte". 

Kitten | Otabek x Yurio, Yuri On Ice.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora