Las realidades no adoptan formas infinitas, mas bien podrían decirse que adoptan la forma de un gusano: corto, parcial, incierto al movimiento, lento y viscoso. Mi realidad nunca fue tangible, nunca he podido ver con claridad los rostros, las sonrisas siempre me fueron difusas, los gestos, un auto cruzar la avenida, un pájaro pasar al vuelo, también despertar en la mañana o en la noche, así como si llevara unos anteojos empañados por el rocío del amanecer. La gente no sabe que llevo esta enfermedad conmigo, esta inconciencia latente y pulsada; no saben que me cuesta entender el aspecto que llevan, es por eso, que muchas veces los acaricio, suponiendo entender sus figuras y apariencias, asi como también otras tantas veces, los observo con temor, temor a que me lastimen, que despojen de mí mis fortalezas, que mas bien son flojas y endebles, asi como también esporádicamente arraigadas en mi actuar. Temo mucho que un día, sin darme cuenta, me convierta en el hombre extraviado, que se dispone a jugar con el aire, el agua, el fuego y sobretodo la muerte, ese hombre que entiende mas de morir que de vivir, es por ello que a la realidad tomo enserio, la comprendo desde las perspectivas mas espirituales y abstractas, pero muchas veces siento, que su esencial densidad, emana las mas intensas fuerzas implosivas hacia mi cuerpo, esa espesura en ocasiones se magnifican, y respirar no es mas que un acto glorioso y extraordinario.
Hace rato me puse a pensar, ¿Tendría algo que ver la situación en que me encuentro, con esto?. Supongo, porque he visto en otras personas también, que el amor es una de esas decisiones que nos cuesta afirmar. Y yo no encuentro mayor placer, que en el abandono, en el abandono de las personas y de las cosas; como he dicho, mi realidad nunca la advertí como cierta, por tanto, lo que existe en ella no es mas que olvido, asi como también yo. Lastimaría mucho a las personas que me acompañan, si les contará mi percepción acerca de esto; comprenderían casi al momento, que no pueden contar conmigo, porque debajo de mis pies, no existen huellas, sólo tierra. Sabrían que soy íntimamente funcional a su olvido, y que su vencimiento a mi lado es lo único que comprendería en ellos.
Por otro lado, cuando la veo, siento sentir sentimientos, que se desplazan por zonas aleatorias en mi organismo, se concentran muchas veces en mi pecho, algunas veces en mi estómago, otras veces en mi corazón, pero ella esta en mi mente, por eso, quizás podría ser la única, que entienda mi tan sólida realidad, la única que distinga en mí, el día y la noche, la que sin mayores ni mejores modos, barra en mi alma la certeza impregnada, la que me reduzca a cientos de miles de posibilidades, y que al hablar, brinde incondicionalmente palabras al viento, para revelar asi: su frescura y verdad.
La realidad de no existir en ella, debería ser una posible condición, y no es broma, la realidad es enserio, aunque no existan las horas ni las especulaciones sobre los ojos amados, no es un chiste, crece solo y lento, lento entre los huesos, adapta su posición, y aprieta con fuerza, porque así no puedes huir. Ahí es cuando el sueño y la extinción son la salida, salida que la misma realidad ha impuesto en sus densas y espesas horas, por eso es que la tomo enserio, y al mismo tiempo no tomo nada de ella; lo que me brinda no existe, y si quisiera recibirla ya estaría lejos. Hoy sin dudas me atraviesa por cada fibra de músculo en mi cuerpo, las vivencias ajenas lo hacen también, las propias esperan sin embargo aprender de su viscosa niebla incierta, esa misma que vislumbrará el amor, y que será testigo indeclinable de mis días, es por eso, que tomo enserio a la realidad, pero no me interesa para nada lo que pueda darme.
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Escrito En Mi Cien
PuisiEscribo, porque me siento mejor viendo al mundo a través de las letras, viéndolo transformarse y apoderarse de los sentimientos humanos, con la libertad con la que una flor marchita sin que el tiempo sonroje.