Capitulo 13: Parpal la presencia

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No llores.

No llores.

¿Que te pasa, Ally?

La casa-hospital tenia dos pisos de ladrillo y madera, una construccion solida pero enfermiza, y sin duda desesperante. Mientras mas me acercaba, miraba cada segundo a mis espalda donde se encontraba el  bosque. Cuando pase el camino de arena y lodo y hojas secas, llegue a la puerta y pude notar una luz desde arriba. Una diminuta luz. Me acerque a la puerta de madera y toque 1...2...3 veces.

- ¡Elizabeth! ¿Quien esta ahí? ¿A quien trajiste ahora? - se escucharon los gritos desde el segundo piso.

- Nadie mamá, es solo el viento.

Entonces lentamente la puerta se abrió revelándome, no solo a una Elizabeth con un dedo en su boca avisándome que no hiciera ruido, mas también una casa de interiores blancos y modernos con columnas hechas parecidas a los templos. Era un palacio moderno, valga la redundancia. Cuando deje de fijarme en las paredes impecables y las escaleras de marmol, me di cuenta que Elizabeth tenia la mirada clavada en mi con sus brazos cruzados.

- ¿Que? - pregunte repentinamente no estando segura de que habia hecho

- Estas un poco tarde, ¿no crees?

- Lo siento mucho, es que me vino un incove...

Antes de que terminara la oracion, me corto diciendo.

- A los inconvenientes no se les besa. - dijo mostrandome una sonrisa picara y riendose bajo

Yo sonrei. 

- Hasme un favor, estamos tratando un paciente. Estoy preparando un poco de sopa para tal, ¿podrias agarrar ese trapo, mojarlo y hidratarlo un poco? 

Vi a mi izquierda a donde me señalo y vi que encima de una mesa muy bajita que solo llegaba a la mitad de mi rodilla, habia un trapo blanco. Lo agarre pero no estando muy segura de que hacer, asi que cuando me acerque para preguntarle que exactamente tenia que "hidratar", me miro y se rio a lo bajo.

- Perdon, debi ser mas especifica. Es al chico, estaba ardiendo de fiebre cuando llegaste. Esta en el segundo piso en la cuarta habitacion y por favon ten cuidado que mi madre no te vea. No le gusta la gente.

Asenti diriendome a lo que parecia la cocina para coger un plato de metal llenandolo con agua en la fregadera. Tal vez un poco hueca de mis pensamientos porque ni siquiera tenia curiosidad de como habian encontrado el, si era familar de ellas, etc. Solo hice lo que me mandaron a hacer, tal como cuando un maestro te encarga alguna carta para entragarsela a otro maestro en el campus. No pensabas de que podia ser la carta, solo pensabas que debias cumplir su mandato. Es gracioso ahora que lo pienso.

Empece a subir las escaleras resbalosas de marmol, las paredes se sentian humedas pero aun asi no tenian ni un rastro de hongo. El segundo piso era muy indefinido y tenia tantas puertas que parecia casi un hotel. Afuera nunca te hubieras imaginado que habia tanto espacio o que era tan lujoso. A pesar de esto, todo estaba oscuro excepto uno que otro espacion con una vela encendida. Contes los cuartos.

1

2

...

- ¡Ey! Niña, entra aqui. 

Diablos.

Me di la vuelta en la tercera habitacion, revelandome una señora relativamente mayor postrada en una cama. No parecia ser moribunda, pero si un poco loca?

- ¿Yo? 

- No, la chica fantasma que esta detras de ti. - Si, definitivamente loca. - Claro que tu, entra entra.

Entre con paso lento mientras se arropaba un poco mas pero se sentaba para estar al nivel de mi cabeza.

- ¿La puedo ayudar?

- No, pero yo a ti ¿te puedo ayudar? - dijo con labios anchos y ojos grandes verdes.

- No entiendo la pregunta, señora.

- Que si te puedo ayudar, ya que has entrado a mi casa y nadie entra aqui si no esta enfermo.

Triple diablos.

- Lo siento, lo siento en verdad. Elizabeth, ¿su hija? me dijo que necesitava ayuda. Pero no le heche la culpa a ella de verdad me puedo ir si lo desea. - Empeze a doblar el trapo para llevarlo de vuelta a la cocina 

- No, no, no. No es necesario. Tiene razon, ya estoy muy vieja pero ella necesita ayuda. Ese chico tiene un mas pies que dedos dentro de la muerte.

- ¿ Que-e?

- ¿Ally? - me di la vuelta para darme cuenta que Elizabeth estaba parada debajo del marco de la puerta. Un poco nerviosa y un poco avergonzada.

- Ah querida, aqui acabo de conocer a tu amiga. ¿Tu nombre? 

- Ally. - No pude pronunciar apellido

- Tu amiga solo Ally sin apellido. No puedes con la simple carga de un solo paciente. Cuando seas doctora nunca tendras descanso, nunca tendras la oportunidad de buscar un esposo o tener hijos. No se como logre hacerlo yo.

- Mamá, por favor no con esto de nuevo.

- Ay, ya dejenme descansar. Soy vieja y debil. - dijo volviendo a rescostarse mientras yo y Elizabeth volviamos a salir de la habitacion.

Cuando ya estabamos de vuelta en el pasillo no pude evitar no sacar mi mirada encima de ella. Elizabeth, la mujer cariñosa, amable, compasiva, parecia venir de un mounstro. Notaba la presion, notaba la presion que tenia encima de sus hombros y note que aquel dia en el hospital, ella era mas que una tía procupada por su sobrino.

- Eres doctora. - dije con asombro y susurro. ¿Porque me tarde tanto en darme cuenta?

- Sí, se me olvido decirte ese pequeño detalle.

- Pero tu madre...

- Tiene alzheimer, por favor disculpame.

Empezo a dirigirse a la cuarta puerta. No sabia que decir, para ser sincera no soy buena para consolar a a las personas. Mi egoismo evitar que lo haga. Porque nunca me doy cuenta que puedo estar mal pero todo el mundo tiene sus pesadillas y sus pequeños momentos lejados de sueños cumplidos. El mio no era muy lejano. Pero esta noche se sentia muy cerca. Tan cerca que podia parparlo.

Con mis ojos.

Cuando entre,

a la cuarta habitacion.

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Que suspenso. Bueno se que es muy poco. Se que esta muy pobre el capitulo pero solo queria publicar algo, muchas personas creen que ya no seguire la novela pero para dejarles claro que no la he olvidado, decidi publicar. Por favor no me critiquen, se que esta super corto. Pero tan pronto haga un musical, termine mi semana de examenes, y informes, publicare sin duda. Estar en un colegio es agotador. Gracias por todos los fieles lectores. Los quiero, por sus comentarios me anime a escribir. No saben. Un simple comentario en una dia mal, a veces me saca lagrimas de felicidad. Se lo agradesco.

Silueta de AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora