DRINK ME
Haru: No había una mejor sensación que esa de ser complacido cuando había pedido algo con tanta desesperación.
No le quedó otra opción mas que sostenerse con fuerza de la barra de la cocina donde había sido acorralado y relajarse, porque a pesar de todo acostumbrarse a semejante invasión no era sencillo.
El dolor que experimentó cuando comenzó a moverse fue desapareciendo conforme avanzaban los segundos y sin darse cuenta, lo único que experimentaba fue el intenso placer que sólo él le podía dar.
Pronto, se encontró deseando un beso.
Sousuke: Los movimientos de su cadera empezaron a ser cada vez más rápidos, golpeando firmemente ese punto clave en el interior del joven mesero. La delicadeza, los juegos previos y todo eso se había ido por el drenaje en cuanto lo vio usar sólo su camisa. La sensualidad en ese cuerpo era tan natural que le atraía como un imán atraía el metal.
Su mano se fue de nuevo sobre la erección contraria, masturbando al mismo ritmo que sus caderas.
Hubiera querido detenerse y jugarle una broma, pero no pudo. De haberlo hecho se hubiera privado del exquisito placer que resultaba inundar ese cuerpo con su propio ser. Y eso... bien podría ser considerado el peor de sus pecados.
-¿Así, Haru?- pero nada impidió que le hablara entre jadeos. Escuchar sus respuestas repletas de gemidos y con la voz rota de puro placer era tan excitante...
Haru: Sus jadeos, gemidos y el chocar de sus caderas. Era todo lo que se escuchaba en ese momento, lo cual por supuesto era sumamente mejor. Dejarse hacer y deshacer en los brazos de él era lo mejor de todo.
Obviamente, contestarle era una tarea complicada, teniendo en cuenta que no le daba tregua alguna para recuperar la lógica en mente o poder hablar sin parecer un verdadero desesperado.
-Hazlo... Más fuerte -aunque quizá no fuera una buena idea, así lo quería.
Dejaba de ser suficiente en un punto y él simplemente quería más.
Sousuke: Y obedeció. Salió de su cuerpo rápidamente, tomándolo por la cadera para halarlo un poco hacia atrás, separando sus piernas, haciendo que se inclinara más. Y antes siquiera de poder recibir protesta alguna, volvió a penetrar entre las estrechas y calientes paredes que le recibían con gusto.
Desde ése ángulo, podía llegar aún más dentro. Golpear aún más su próstata para hacerlo estallar de puro goce. Un gruñido de satisfacción se le escapó. Era increíble poder poseerlo de esa manera... en ese lugar...
-Háblame, Haru...- pidió, deseoso. Su voz le fascinaba. No detuvo ni un segundo las embestidas, iba lento pero profundo, con fuerza. Lo haría como Haruka quisiera. Como le gustara.
Haru: Era difícil cumplir con lo que pedía, sobretodo cuando le estaba atacando sin piedad, pero se esforzó por llamarle cada vez que lo sentía llegar a ese punto exacto donde el éxtasis era demasiado para poder lidiar con él.
Con su nombre entre gemidos y suspiros, se volteó a mirarlo, para llamarle todavía más desesperado.
-Bésame -le pidió, porque lo necesitaba todavía más que aquel acto que estaban haciendo. Sus labios se habían vuelto una necesidad desde que los probara.
Sousuke: Detuvo sus embestidas, dejando que su pecho desnudo se pegara por completo a la espalda ajena y así alcanzar sus labios para besarle profundamente. Quería poder hacer aquello sin detener el movimiento de sus caderas, así que salió despacio y le dio la vuelta entre sus brazos para seguir besándolo.
-Te doy la oportunidad de elegir la posición ésta vez...- le mordió los labios, acariciando su sexo erecto y pegando ambas pelvis para regodearse con la experiencia.
-Quiero poder hacerte mío y besarte al mismo tiempo...
Haru: Y él también lo quería así.
Poder disfrutar de ambas cosas que le gustaban a la vez era lo único que podía pedir.
Se tomó un momento para disfrutar de sus manos en su entrepierna para después volver a besarlo un momento. Mientras sus labios devoraban los contrarios, le llevó todo el camino hasta una silla, para que él se sentara ahí y, una vez que lo consiguió, hacer lo mismo encima de él. Era cierto que sería un poco complicado, pero eso era lo último que pasaba por su cabeza.
Le miró un momento, antes de unir sus cuerpos una vez más, para preguntarle.
-¿Así te gusta? -
Sousuke: Asintió, llevando las manos al trasero del menor para poder separar los glúteos y que pudiera penetrarle mejor.
-Claro... contigo sobre mí, ¿por qué no me iba a gustar?- le besó los labios, deseando que se moviera. -Se siente muy bien... Y entonces sus manos se fueron directo a sacarle la camisa. De no haber recordado que era suya y la única con la que podía volver a casa, la habría convertido en jirones inútiles en menos de un segundo para poder probar su pecho, sus pezones. Todo en ese joven que le hipnotizaba.
Haru: Estar completamente desnudo ante los ojos ajenos le daba un aire diferente a la situación.
Sí, estaban en mismas condiciones, pero era su cuerpo el que estaba recibiendo toda la atención eso no le parecía justo. Asi que, mientras Sousuke estaba entretenido en su pecho, él no perdió tiempo y empezó a moverse.
Su cadera, ondulante, creando una cierta fricción embriagante en la unión de ambos sexos era simplemente... el cielo.
Su voz permanecía baja, ligeros gemidos y suspiros que eran consecuencia de todo lo que experimentaba estando con él.
Sus manos habían quedado en los hombros del más alto, dejándole pequeñas marcas sin querer.
Conforme los minutos avanzaban, fue imposible no aumentar el ritmo tanto como le fue posible en aquella posición.
Sousuke: Atrapó entre sus dientes uno de los incautos pezones, al mismo tiempo que sus manos se afirmaban de las caderas contrarias, presionando hacia abajo para llegar tan profundo en él como fuera posible. Sin darle tiempo a acostumbrarse, le elevó por el trasero, haciendo que la punta de su erección quedara apenas apoyada en la entrada...
Iba a romperlo en dos...
Le dejó caer, que su peso fuese el culpable de su propia penetración. Estaba disfrutando a ese chico como jamás había disfrutado con nadie... Estaba seguro de que iba a terminar en el mismísimo infierno si es que alguien se enteraba de aquello y también estaba seguro de que si las llamas llegaban a consumirlo, habría sido por algo que valía por completo la pena.
-¿Puedo terminar dentro?- preguntó. Inusualmente tímido, entre jadeos. Sentía el nuevo orgasmo quemar sus entrañas y necesitaba liberarse con apremiante urgencia. NoNo le importaban las marcas, su esposa jamás las notaría. Primero, porque casi nunca estaba en casa. Segundo, porque si estaba no le ponía atención alguna.
Se habría divorciado hace años... De no ser por su pequeño hijo.
Haru: Los gemidos que las acciones de Sousuke le provocaban llenaron el departamento entero. Sin duda, los vecinos de nuevo le escucharían, pero no importaba.
Se había perdido entre los brazos y besos de ese hombre.
-Hazlo... Hazlo ya -pidió en su oído, justo para después morderlo y bajar así a sus hombros para dejar besos y pequeñas mordidas en ellos.
Los movimientos se habían vuelto rápidos y sin un patrón en particular, sólo guiados por el placer y la necesidad de sentir más y más, sin importar nada.
Sousuke: Esos jadeos y gemidos contra su sensible canal auditivo, lo excitaban más de la cuenta. Presionando a Haruka contra su cuerpo para poder llenarlo con su esencia hasta el rincón más profundo, terminó con un largo gemido grave. Demonios...
Le robó un beso a los hinchados labios en cuanto tuvo la oportunidad, olvidándose de respirar por varios segundos hasta que la necesidad de aire hizo arder sus pulmones.
-Eres increíble...- le sonrió, sin señales de cansancio, apartando los mechones negros de esa frente blanca y húmeda, dejando un casto beso en ella.
Haru: Terminó justo después de que Sousuke lo hizo dentro de él.
Soltó un último gemido y se abrazó de él para controlar los escalofríos que el orgasmo le habían provocado y correspondiendo al beso desenfrenado que terminó por robarle el aliento. Y lo que dijo, así con esa sonrisa tan radiante terminó por pintar de rojo sus mejillas.
-Cállate... -con un impulso, separó sus cuerpos y se acercó para dejar un beso en la nariz de él -Necesitaremos bañarnos de nuevo -
Sousuke: -Una ducha rápida- asintió rápidamente, sintiendo el frío abandono de su sexo sin aquel suave refugio junto a la calida semilla que había manchado su abdomen y pecho.
Se puso de pie también y le abrazó por la espalda mientras le conducía al baño.
-Luces bien con mi semen escurriendo entre tus piernas...- bromeó. Pero, por dentro, aún dudaba si lanzaba su propuesta de verse de esa manera de nuevo.
Ser sólo dos hombres que podían dar rienda suelta a sus deseos sin vergüenza ni temor. Sólo ellos dos.
Le dejó debajo de la regadera, aún cerrada y le miró fijamente a los ojos.
-Tienes un mar hermoso en la mirada...
Haru: No pudo responder a su primer comentario principalmente porque no se le ocurría nada bueno para decir.
Cuando entraron al baño, antes de que fuera a abrir la regadera, otra vez sus palabras le dejaban sin habla.
Las mejillas rojas fueron un efecto secundario, desviar la mirada después de eso también fue algo inevitable.
-¿Le dices cosas así a todos? -preguntó, abriendo la llave de la regadera para que el agua cayera en ambos -Si quieres repetir esto deberás esforzarte más -dijo sonriendo un poco antes de atraparlo con sus brazos alrededor de su cuello y besarlo.
Sousuke: -Eres el primero y, probablemente, el último hombre a quien le diga ese tipo de palabras...- le dijo tras el beso, abrazándole de la cintura. -No me provoques más, Haruka... O no saldremos de aquí en todo el día...- paseó las manos por el firme trasero del joven, "limpiando" su fechoría hasta el interior.
Después de asegurarse que estaba limpio, se encargó de su propio cuerpo. Había visto la hora antes de entrar a ese pequeño lugar, ya era tarde.
Pero nadie le esperaba en casa...
Su pequeño regresaría al otro día junto con su esposa, así que estaba libre. Le dio vuelta al joven entre sus brazos, besándole la nuca de forma intima y compradora.
-¿Que me dices si faltas a trabajar hoy y vamos a pasear un poco?
Haru: No reclamó, en absoluto, ninguna acción que el otro hizo. Le gustaba, adoraba la forma en que le tocara, sin importar cómo lo hiciera.
Y por supuesto, la forma en que le pidió aquello último... fue simplemente irresistible.
Tomó un poco de shampoo en su mano y después empezó a lavarle el cabello, despacio y sin dejar de mirarlo.
-¿A dónde planeas llevarme? -preguntó curioso -¿Un buen restaurante? -
Sousuke: Le gustaba. Ser centro y merecedor de esas atenciones era algo tan nuevo. No se pudo resistir a abrazarle de nuevo y llenarle de espuma el hombro y cuello.
-A donde tu quieras...- y no. No era alarde. Realmente quería sentir que le daba esa libertad y seguridad. -Así te ahorro el tener que preparar algo ahora... Mejor arréglate y nos vamos a donde más te agrade...
Notó que en la blanca piel estaba marcada con sus mordidas y uno que otro chupetón. Sonrió sin poder evitarlo.
-Además-Además... Creo que preferirías disimular las marcas. No quisieras dar explicaciones en el trabajo, ¿O si?- Dejando besos en la zona, le limpió la espuma -Vámonos..
Haru: De acuerdo, Sousuke estaba en lo correcto. No quería preguntas molestas de parte de sus compañeros y, a decir verdad, no recordaba cuándo fuera la última vez en que se tomó un descanso, asi que simplemente asintió y, después de terminar ambos con su aseo, Haruka salió de la regadera y comenzó a secarse con una toalla para luego pasarle una a Sousuke y, en cuanto enrolló la tela en su cadera, dirigirse a su cuarto para buscar algo que ponerse.
Sousuke: Se seco rápidamente y con cierto pesar se puso de nuevo la ropa del día anterior, por suerte en el auto traía otra camisa, la otra... Estaba bastante arrugada y, según él, olía a sexo. No le desagradaba, pero quería mantener la discreción al máximo.
Mientras se acomodaba el saco del traje, se sorprendió pensando en que no sentía remordimiento alguno por su infidelidad. Porque eso era. Con todas sus letras.
No se sentía culpable, desmoralizado, nada. Al contrario, se sentía extrañamente animado y lleno de energía. Pero no era ningún idiota, tendría que ser cuidadoso.
Si bien nadie iba a sospechar de que había tenido una aventura y con un chico, no quería abusar de su suerte. Entrometidos y metiches había miles. Las paredes solían tener oídos indiscretos, lo sabía bien. Así se había enterado de lo cercana que era su mujer a su entrenador de yoga.
Soltó un suspiro, supuso que no importaría. Ambos vivían sus vidas aparte del otro, lo único que los unía era su pequeño hijo.
Haru: Había encontrado ropa casual y agradable más rápido de lo que imaginó, así que estaba listo incluso antes que Sousuke.
Pero, aunque estaba ocupado atando las agujetas de sus zapatos, le fue sencillo notar los múltiples suspiros que éste soltaba, así como el hecho de que lucía distraído y extrañamente silencioso, a pesar de que había estado haciendo bromas apenas unos minutos atrás.
Así que no perdió tiempo. Se acercó a él para rodear su cuello con sus brazos y robar un pequeño e inocente beso de sus labios.
-No es que no me guste verte distraído, pero prefiero que tu atención esté en algo más interesante -dejó otro beso en él antes de apartarse -¿Ya estás listo? –
Sousuke: Aquellos besos le tomaron por sorpresa y, de inmediato, una sonrisa se extendió en sus labios mientras le abrazaba por la cintura para elevarlo un poco.
-Tú eres mucho más interesante, definitivamente. Y llamas más mi atención- así como estaba, lo fue conduciendo hasta la puerta de aquel apartamento, dejándolo de pie frente a ella para que saliera primero.
-Estoy listo. ¿Me dirás a dónde quieres ir, Haru?- le guiñó un ojo. Un gesto muy poco común en él, pero que tenía su encanto seductor presente. -Podemos ir a las afueras de la ciudad, al centro o...- calló antes de sugerir su propia casa. Hasta que recordó su viejo apartamento de soltero, pero ya lo invitaría después. -No lo sé... A donde quieras ir, te llevaré
Aprovechó el instante para acariciar con la punta de sus dedos una de las marcas en el blanco cuello. Se veían tan bien... Y se sentía aún mejor el saber que él mismo las había hecho escasas horas atrás.
Haru: Haru.
Hacía mucho tiempo desde que alguien le llamara así, y la verdad era que todavía no se acostumbraba a ser llamado por su nombre y ya empezaba a llamarle Haru.
Un escalofrío le hizo estremecer, pero se recuperó rápidamente. Esperaba que no fuera a decirle así todo el tiempo.
Por ahora, se concentró en la pregunta. No tenía, en realidad, ganas de ir a algún lugar en específico. Él simple y sencillamente quería pasar el tiempo con Sousuke y conocerlo un poco más, conocer esa faceta que no involucraba coqueteos, tragos o gemidos. Quería escuchar cosas de él... aún cuando todavía no podía borrar la imagen de ese anillo brillante en su dedo.
-Sorpréndeme -contestó guiñándole un ojo también y saliendo de su departamento.
Sousuke: Le siguió de cerca, vigilando a su alrededor en busca de ojos indiscretos. Pero, por fortuna, no hubo nada de eso. Ya en el auto, se cambió la camisa y tras arreglarse de nuevo el saco, condujo hasta un restaurante de comida japonesa tradicional nada pretencioso. No quería abrumar al pobre chico, además de que no conocía sus gustos y no pretendía alardear con la típica cocina francesa o italiana que sabía se daba como cliché a los amantes.
¿O Haruka no entraba en esa clasificación? no tenía ni idea...
-Ordena lo que gustes- le dijo tras despachar al mesero que le había ofrecido una botella de vino o sake. Era muy temprano para beber. -¿O prefieres otro lugar?
Haru: -Ya estamos aquí -dijo, dándole un vistazo rápido al menú sólo para comprobar lo que suponía: cero caballa.
Pero bueno, ya estaba acostumbrado a no comer su platillo favorito fuera de las cuatro paredes de su departamento.
Así pues, dejó el menú en la mesa y decidió que simple sushi y algo de ramen estaría bien, pues era temprano y no quería comer mucho. Prefería tener la atención en Sousuke.
-¿Habías venido aquí antes? -
Sousuke: Ordenó misoshiro, nigiri sushi de salmón y una pequeña ensalada dulce. Por suerte, el lugar le permitía fumar ya que era un restaurante abierto, así que no tardó en sacar un cigarrillo y encenderlo.
-Si, aunque ya tenía mucho tiempo sin poder venir...- miró a su alrededor, expulsando el humo de sus pulmones. -¿Te agrada?
La orden no tardó en llegar, por eso le gustaba ese lugar. Como bebida, un enorme vaso de te helado de cebada estaba bien. Algo que no fuera alcohol, para variar, sorprendería a sus riñones... Y no se consideraba alcohólico o algo parecido. Se quedó absorto en los ojos azules y sonrió un poco.
-Tienes cara de querer interrogarme... ¿Acerté?
Haru: Apenas había dicho que sí a su primer pregunta cuando la otra le tomó por sorpresa.
Desvió un poco el rostro, avergonzado, mirando los adornos de la mesa como si fueran sumamente interesantes.
Después soltó un suspiro y pudo finalmente ver a los ojos a Sousuke.
-Bueno, sí. Pero no quiero incomodarte. No tengo derecho a preguntarte qué haces cuando no estás coqueteando conmigo en el bar -
Sousuke: Verlo avergonzado era... Adorable.
Porque lucía tan fuerte y seguro de si mismo, tan confiado y seductor que el bajarle un poco de su punto seguro le parecía curioso. Soltó una pequeña risa y dio otra larga calada a su cigarrillo.
-Quizá te sientes sin derecho, pero no te quito la oportunidad de satisfacer tu curiosidad- asintió ligeramente. -Porque, si, no siempre soy ese hombre que te coquetea con descaro en el bar... Es más, no soy un hombre que suela tener esos usos y costumbres...- soltó más humo y continuó hablando. -Así que, adelante, puedes preguntar lo que quieras... Sé que te mueres de curiosidad sobre esto...- se quitó la alianza dorada y la dejó frente a él sobre la mesa.FIN DEL CAPITULO
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Drink Me (HIATUS)
Fanfiction(En Hiatus.) Al calor de las copas. Bajo la fría y monótona soledad. Se refugian ambos en las sombras de aquel bar. Sousuke_X_Haruka Rol Yaoi Hard Iwatobimoge + AtemuTaeminPh