La culpa es solo vuestra

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Desperté en la pálida habitación del hotel abriendo los ojos poco a poco para adaptarlos a la claridad y la luz que entraban por la ventana y de la propia sala mientras busco en la cama a Michael sin obtener resultado.

-Ya se ha ido Cleo, hace un rato- la voz de Liam me sobresalta a pesar de ser una voz muy dulce. "No empieces con tus pensamientos ya desde por la mañana. Intenta pasar un día sin ilusionarte y sin decepcionarte" me repito a mi misma en mi cabeza.

-Buenos días- digo acomodandome sentada y con las piernas cruzadas en la camilla.

-Buenos días. Michael dejó una nota -dijo extendiéndome un papel doblado -me ofrecí a darte el mensaje yo, pero dijo que le hacía más ilusión que lo leyeras de su puño y letra- prosiguió mientras yo desdoblaba el papel con sumo cuidado y comienzaba a leerla.

Preciosa! Liam ha llegado hoy temprano al hospital y me ha dicho que me fuera a descansar. He dormido bastante bien contigo pero la espalda me mata como supongo que te estará matando a ti y quería echarme un rato en una cama decente. Además voy a preparar mís maletas para marcharme. Sí, se que me voy el lunes, pero mañana quiero quedar contigo y con el grupo para despedirme como Dios manda de todos. Pasaré a buscarte mañana a las seis en punto y os invitaré a todos a algo. Ahora te dejo con Liam que se que va a cuidar bien de ti, más que nada porque es un paranoico cuando a ti nos referimos, aunque claro está que no tanto como yo. Ya lo sabes.

Te quiero mucho mucho.

                                               Michael.

Que rico era.

Sonreí a la carta para después levantarme y guardarla en la chaqueta de mi abrigo. Volví a la camilla y me quedé sentada. La situación era un poco extraña, mas o menos como el silencio de ayer entre nosotros dos. Me estaba aburriendo, tenía hambre y quería iniciar una conversación.

-¿Llevas mucho tiempo aquí?- pregunté. La verdad esque en mi cabeza la pregunta sonaba mucho más fluida, y ahora, al decirla en alto, sonaba mucho más a una conversación entre vecinos que suben en el mismo ascensor.

-Desde hace un par de horas más o menos- contestó. Miré el reloj y tan sólo eran las nueve de la mañana. ¿Llevaba aquí desde las siete?

-No hacía falta que vinieras Liam, gracias por todo pero estoy bien.

-No estoy paranoico contigo ¿sabes?- ¿qué? no lo entiendo. Su voz era seria y rotunda, nada comparado con la voz que me había despertado y yo sólo pensaba en el momento en el que mi última frase le había hecho cambiar la voz a unt tono más frío.

-Yo no he dicho que estés paranoico- contesté aún así con la mejor de las sonrisas fingiendo que el asunto me había hecho gracia.

-Tu amigo si. Y ¿sabes qué? que no lo estoy. Sólo me preocupo por tu estado de salud- acababa de confesarme en toda regla que había leído la carta que Michael le había dejado para que me diera a mí.

-Vale vale espera un segundo que me termine de despertar. Uno, no creo que Michael se refiriera con "paranoico" al tipo de paranoia con la que tú te estás identificando, y más cuando él se pone a sí mismo como más paranoico aún, y dos, ¿te ha dado él permiso para leer la carta?- mi tono de voz ahora era mucho más parecido al que él había adopato en sus últimas frases y no podía evitar sentirme culpable por haberle ofendido o algo por el estilo.-Perdón, no quería molestarte hablandote así, pero me he tomado un poco mal lo que has dicho- me excusé ante él como si fuera una niña pequeña. Me pareció curioso hasta a mi la forma en la que me sentí mal por si mís palabras o mi tono le habían hecho daño.

Cambio radicalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora