J se encontraba desparramado en aquella silla, gruñendo y maldiciendo por lo bajo mientras se tocaba la herida de su rostro, no era profunda pero estaba peligrosamente cerca de su ojo.
La joven rubia se encontraba a cierta distancia de el, debatiéndose entre ir a curarle o salir huyendo antes de que fuera tarde. Observaba cada movimiento del lastimado peliverde, tanteando el terreno para saber cómo reaccionar.
-Tu.- se escucho la áspera voz del peliverde, esta misma contenía ira, rabia y odio.
En ese momento a Harley se le pusieron los pelos de punta. Estaba metida en un enorme problema, y ahora solo estaban ella y aquel hombre que parecía una bestia apuntó de abatir a su presa.
Poco a poco el mayor se levanto de la silla sin quitarle la mirada de encima a la pequeña arlequín que yacía en una esquina.
-C-cálmate puddin- logro pronunciar ella mientras intentaba llegar a la salida.
Pero fue detenida por el brusco agarre de su amado.-¡Te dije que no me llamaras así!- grito con rabia antes de soltarle una bofetada que hizo que cayera al suelo -Joder no sé si eres estupida o te haces la estupida- se escucho el brusco y pesado suspiro del agresor mientras se pasaba las manos por el cabello y se daba la vuelta intentando calmarse
<Vamos mátala ya.>
<No lo hagas>
<Deshazte de ella, es un estorbo>
<Ella te ama, no lo hagas>Se golpeó con la palma de la mano la cabeza repetidas veces, intentando callar a sus voces, intentando aclarar su mente. Era tan extraño aquella mezcla de sentimientos tan confusos. El no poder tener control de ti mismo no ayudaba nada.
Mientras aquel comodín tenía aquella batalla con su instinto asesino y el poco sentido común que le quedaba, la asustada rubia salió corriendo de la habitación. Estaba tan asustada, sabía que nadie la podría ayudar esta vez, qué tal vez ese sería su último día.
Corrió por un pasillo intentando buscar un escondite, pero una macabra risa lleno toda la casa.
-Vamos, vamos. Ven con daddy y recibe tu castigo como una buena niña Harls- canturreo J mientras caminaba con lentitud hacia dónde la rubia -Prometo ser rápido-
La ya aterrada rubia entró en una habitación extraña. Estaba llena de muebles viejos, archiveros oxidados y una que otra arma oxidada y vieja.
Pudo ver un pequeño armario viejo que estaba en una esquina, sin dudarlo corrió hacia allí y entro en este.-Sal de donde quiera que estés Harls- dijo mientras salía de la tercera habitación que revisaba -Tu puddin no te va a lastimar...- miraba para todos lados pensando en donde podría estar. -¿Donde se metió esa inútil?- gruñó para sí mismo.
<Te a dejado.>
<Te abandonó, payaso.>
<Perdiste lo que te quedaba>
<Estás solo.>-No, no, no- pronunció desesperado -Harley, nena, ¿Donde estás?- dicho esto comenzó a buscarla con más desesperación.
Luego de varios minutos seguía sin encontrarla, estaba tan desesperado y a la vez, y a pesar de no querer admitirlo, asustado. Asustado de perder a la única persona que se quedaría con el a pesar de todo.
-Se... fue...- murmuró para sí mismo con un tic en el ojo. Pasaron unos segundos y el prácticamente se desconecto, estaba a punto de tener una crisis.
Por otro lado, Harley se encontraba todavía en aquel armario, el sueño estaba a punto de dominarla, pero algo domino más que los brazos de Morfeo. Él hambre.
Poco a poco salió de aquel mueble, con movimientos algo torpes y titubeantes. Cuando logro salir de aquel cuarto camino con lentitud, como una presa que intenta evadir a su depredador.
Una vez en el pasillo noto que había varias cosas rotas, jarrones, cuadros, etc. al igual que sangre que están embarrada en las paredes.
<¿Qué a pasado aquí?>
<¿No es obvio? Tú "puddin" tuvo una crisis. Y tú ni en cuenta>Se burlo la voz en su cabeza, haciendo que está se sintiera culpable.
<Pero que gran pareja eres Quinzel>
-Me va a matar...- susurró mientras comenzaba a temblar.
Cuando se dirigía a buscarlo, lo vio, en el suelo, con sangre en sus manos y ropa, el cabello horriblemente desordenado y la cabeza hacia abajo. No emitía ningún sonido, más que un par de sollozos que se convertían en risas ahogadas.
Y por un momento, solo por un momento, dejo de ser aquel criminal temido y despiadado. Volvió a ser aquel hombre que lo había perdido todo, aquel hombre que era débil y vulnerable. Un niño pequeño que buscaba consuelo en alguien que logre entender sus bromas.Volvió a ser Jack Napier, aquel hombre que alguna vez, tuvo un mal día.
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The Beginning Of The End
FanfictionDicen que la curiosidad mató al gato, pero en este caso solo lo volvió loco.