Casi listo.

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Jimin caminaba a paso lento por la calle después de separarse de Tae y confirmarle que pasarían por el muy temprano por la mañana.

Estaba a una cuadra de su casa, justo unos cuantos metros antes de llegar a la estación del autobús que se encontraba en la esquina de la calle en la que se encontraba su hogar logro divisar una cabellera rubia que se le hizo familiar, siguió caminando y logro ver mejor a la otra persona de cabellera negra que se encontraba con él, camino unos pasos más hasta lograr ver como ese par se daban un abrazo y el pelinegro se separaba pellizcando las mejillas del contrario al notar que el autobús se acercaba.

–¡Nos vemos en la noche, te espero en tu casa!– grito el chico que cargaba una maleta y su mochila antes de subir al autobús, el rubio solo asintió y se despidió.

Cuando el autobús se fue y YoonGi dio la vuelta para emprender su camino de vuelta a casa de la señora Park se topo con una figura conocida, Jimin se sorprendió de igual manera al ver al rubio pero no dijo nada, ambos se dedicaron a seguir su camino de vuelta a casa de los Park, caminaron a paso lento Jimin detrás del rubio.

Cuando se encontraron frente a la casa, YoonGi se disponía a tocar el timbre pero Jimin lo detuvo.

–No es necesario molestar a Mamá– dijo sacando sus llaves, el rubio solo se hizo a un lado. –Por cierto, Hola Hyung.– soltó tímido el menor.

–Hola...– dijo de igual manera el rubio.

Jimin abrió y entró a la casa seguido del mayor.

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Al llegar la noche el rubio se despidió de la Señora Park, ella dando las últimas indicaciones para la mañana siguiente y así dejando ir al rubio a su casa.

Antes de llegar a casa paso a una pequeña tienda comprando unos bocadillos para la cena, sabia que su amigo se encontraría platicando muy amenamente con su madre así que no le apuraba el llegar tanto para hacerle compañía a su recién llegado amigo.
Una vez llego a su casa se percato de que tenia razón, el pelinegro se encontraba con la Señora Min en la cocina tomando una taza de té esperando a que la cena estuviese lista.

–Buenas noches– soltó el rubio. La Señora Min y Hoseok voltearon sorprendidos al escuchar su voz.

–Hola hijo– sonrió la Señora Min.

–Vaya, ya era hora jovencito– señalo el pelinegro juguetón. La madre del rubio soltó una risita.

El rubio se quito el saco negro y dejó las cosas que había comprado en la mesa.

–Veo que estaban muy entretenidos, ¿De que tanto hablaban?

–Hoseokie me estaba contando sobre como le va en su nuevo hogar, hace tanto que no lo veía que nos metimos tanto en la conversación que ni te escuchamos llegar.

–Deberías adoptarlo, seria más entrenedido estar con él– dijo ofendido el rubio arrugando un poco su ceño.

–Si Señora Min, debería hacerlo– dijo haciendo puchero el otro.

La cena paso de lo más tranquila, las tres personas reían ante las historias que Hoseok les contaba sobre su empleo y las clases de baile  las que asistía.

–Bueno niños, creo que puedo confiarles lavar los platos, ¿cierto?– la cena había terminando. –Creo que aún nos veremos mañana por la tarde, así que no me despido. Descansen y no se duerman muy tarde.

¿Puedes... dormir conmigo?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora