capítulo 4

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  Paré en un semáforo y al lado de mi auto se pone un joven de unos 27 años en un audi R8 sypder. Un gran auto…

-bonito auto nena-dijo el hombre.

-gracias-miré hacia el frente y toda la carretera estaba desierta…

-¿una carrera?-me mira con una gran sonrisa de infarto.

-claro,¿por qué no?-le devuelvo la sonrisa.

-el que pierda invita la cena-me guiña el ojo. Será creído este tío… -¿te parece la apuesta?

-de acuerdo, será mejor que busques un buen restaurante- le guiño el ojo.

-me gustan las mujeres seguras-dice  el mirando de nuevo hacia el frente con su sonrisa baja bragas.-que gane el mejor-dice por último. Me limite a sonreír. Este idiota no conoce a Elizabeth Seidel. El próximo semáforo estaba a unos 500 metros de donde estábamos, hasta ahí duraría nuestra pequeña carrera. Cuando el semáforo cambió rápidamente pase la marcha a primera y pise a fondo el acelerador y ¡WOU! ESTE COCHE SI QUE CORRE! La adrenalina de la velocidad se te esparce por todo el cuerpo y es una sensación genial. Cuando estaba pasando la tercera marcha el R8 se adelanta un poco y cuando cambio a cuarta y piso el acelerador lo rebaso y tomo la ventaja y finalmente gano la carrera. ¡eso estuvo genial!

-buena carrera nena. ¿Cuándo te acomoda salir a cenar?

-te ahorrarás esa cena. No estaré en el país.

-¿qué? Vamos… ¿por qué no vamos ahora?

-estoy ocupada- le guiño el ojo- adiós- y me voy a toda velocidad en mi bebé. Luego de ese toque de adrenalina y diversión puse la radio y estaba sonando It’s my life de Bon Jovi, comencé a cantar a todo pulmón.

  It’s my life It’s now or never I gonna live for ever I just want to live while i’m alive It’s my life.

  Esta canción me definía. La casa de mis padres estaba en un barrio tranquilo, un poco apartado de las demás casas. Es una mansión pintada de un color blanco marfil con un gran antejardín lleno de árboles y flores, esperé a que el portón se abriera para poder estacionar el auto. En eso salen mis dos padres a recibirme.

-Elizabeth, ¡hija mía!- mi madre corre a abrazarme. Su abrazo es cálido y transmite paz y tranquilidad…

-hola mamá- la abrazo también. Mi madre se llama Angélica Beatriz Aguilera Contreras. Es una española que no se deja pasar a llevar, tiene un gran carácter… su tez es morena y tiene el pelo castaño oscuro, unos ojos color chocolate muy cautivadores. Ella y mi padre se conocieron en Alemania. Él es de Alemania y por eso el apellido Seidel y bueno ella es española.

-que bueno es el tenerte aquí hija. Estabas completamente desaparecida.-me mira con un poco de enojo y tristeza.

-sí…bueno la carrera me tiene ocupada. Ya sabes…las pruebas y todo eso.-suspiré.

-hola Eli- saluda mi padre.

-hola papá.- mira embobado mi coche.

-puedo dar una vuelta-apunta al coche.

-oh no. Ahora vamos a cenar.

-compórtate miguel-lo regaña mi madre y yo me río.

-te comportas como un crío papá. Madura viejo.-le doy unas palmadas en la espalda.

-pasemos al comedor-dice mi madre. Cuando llegamos al comedor la comida estaba servida. Nos sentamos.

-y bien Elie, ¿cómo te ha ido en la universidad?-dejo de comer.

-bien…pero creo que congelaré lo que queda del año y tomaré unas vacaciones…

-oh…pero Eli, te queda solo este año. ¿Por qué no esperas y luego cuando termines la carreras te das esas vacaciones?-dice mi madre.

-si Elizabeth quiere tomarse esas vacaciones la apoyaremos Angélica-le dice mi padre.

-cálmate miguel- mi madre frunce el ceño.-sólo quiero lo mejor para ella, y si le hacen falta esas vacaciones que las tome-suspira- nosotros te apoyaremos cariño-me da una pequeña sonrisa.

-gracias a ambos por entender.- dios...esto de mentirle a mamá me tiene aburrida. la cena continuó en un silencio incómodo. Así que comencé a poner tema de conversación.

- ya ti madre, ¿cómo te ha ido con el nuevo diseño del hospital?

- muy bien hija. Presenté el diseño la semana pasada y lo aprobaron, así que estoy muy contenta por eso.- me da una gran sonrisa.

-me alegro mucho por ti mami-le toco su mano a través de la mesa.

-hija quisiera hablar contigo después de la cena en mi despacho.-dice mi padre.

-claro-cuando mi padre  decía antes “quiero hablar contigo en mi despacho” generalmente no era nada bueno.

-miguel por eso Elizabeth no viene. ¡tú la espantas!-lo regaña.

-mamá tranquilízate, solo hablaremos.-le doy una sonrisa tranquilizadora.-seguimos con la cena y cuando finalizamos digo.

-¡estaba delicioso! ¿Connie, sigue siendo la cocinera?

-claro que sí-dice mi madre orgullosa de Connie.

-bien, vamos a mi despacho Elizabeth.

-ok. Ya vuelvo madre-le doy un beso en la mejilla y salgo del comedor dirigiéndome al gran despacho de mi padre. Cuando llegamos a la puerta dejo que él entre primero y luego yo.

-toma asiento Elizabeth.- mi padre me señala el asiento frente a él y como buena hija obediente le hago caso.

-¿qué es lo que sucede padre?

-he estado pensando…y siento mucho el que no seas feliz. He sido egoísta contigo…lo siento mucho- que mi padre se disculpe es…interesante y asombroso. Él nunca pide disculpas aunque esté equivocado.

-mira papá ya nada importa ¿sí? Terminaré el trabajo y luego haré lo que se supone que debería estar haciendo y lo que le he dicho a mi madre. Me pondré a estudiar leyes y dejaré todo lo demás en el pasado…-suspiro pesadamente.

-Elizabeth…de verdad discúlpame...por todo-se tapa su cara con sus manos…demonios de verdad que está mal. Me paro y me siento en su regazo como cuando era pequeña.

-tranquilo papá…-este trabajo también tiene su lado bueno como todos los trabajos. La paga es buena-le digo riendo un poco para alivianar el ambiente.

-como todos los trabajos…-repite y suspira.-bien, cuando termines la misión serás libre de tomar el camino que quieras.

-gracias-le beso su mejilla.-bien papá. Me iré-miro por la ventana detrás de nosotros-está anocheciendo.

-te dejaré en la puerta-me paro de sus piernas y salimos al salón a buscar a mi madre. La encontramos leyendo “orgullo y prejuicio” y ambos sonreímos. Me acerco a ella. -madre, vengo a despedirme.-ella se para y me abraza.

-prométeme que vendrás a verme más seguido.

-te lo prometo madre.-le doy un beso en la mejilla. Y salimos al estacionamiento. Cuando me subo a mi auto y me despido de ellos con la mano. Mi casa estaba algo lejos de la de ellos…como a unos 20min. Pensé en todo lo que he vivido con la empresa y si de verdad valía la pena seguir trabajando ahí. He aprendido muchas cosas, y siento que si lo dejo algo de mí no estará completo…pero quiero vivir en paz y trabajando en la compañía no podré. Definitivamente cuando terminara la misión me retiraría. El trayecto a mi casa fue tranquilo, pero cuando me voy acercando me doy cuenta que las luces están encendidas y la puerta abierta.

-qué rayos…  

Bueno este capítulo está dedicado a mi manager Angie ♥ gracias por todo amiga :*

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