No se puede encontrar más adecuadamente la papelería majestuosa en medio de la
noche, me firmaron mi nota de renuncia en la parte posterior de un folleto turístico que
describen las comodidades de nuestro hogar ancestral, ver una mazmorra de verdad,
explorar tres parapetos que he encontrado cerca de la puerta principal.
Yo escribí:Querida familia,
Es inútil hacer la guerra contra los Vladescus. He decidido que es mejor para nuestros
intereses que yo regresara a los Estados Unidos dimitiendo como su princesa. Pero mi
último acto como su soberana es a fin de cada Dragomir a presentar sin lucha con el
artículo Vladescu. Estoy trayendo a nuestro clan bajo el poder de Lucio Vladescu, de
manera que podamos tener la paz. De ahora en adelante, será a sus súbditos.
Este es mi comando, emitido a la medianoche, 9 de junio, y efectiva a las 6:30 AM de
este mismo día, justo antes de mi renuncia oficial a las 7:00 AM
Antanasia DragomirPuse la nota sobre la larga mesa de comedor, todavía llena de platos y copas de mi
fiesta abortada, donde me sentía bastante segura que Dorin la encontraría en el
desayuno. El panfleto hizo el ridículo apoyada en un candelabro de plata oxidada, y yo
esperaba que al menos mis palabras sonaran oficiales.Por otra parte, si alguien lee mi directiva, yo estaba muerta, de todos modos. El
destino de los clanes ya no sería mi problema.
Eso no sucederá, Jessica...
Había mantenido mi vestido con el deseo de presentarme ante el Lucius como real y
poderosa, esto es lo que hacia para cambiar de marcha en el hacinamiento Panda. El
vestido se quedo atrapado en el embrague, pero me las arreglé para salir con una
maniobra del estacionamiento y en el flaco, por la carretera enrevesada que era
torcida como una enredadera venenosa hacia el castillo de Lucius.
Me alegré de haber sido tan consciente de la proximidad de la casa de Lucio a todos
mis bienes ancestrales, su horrible grandeza cuando había viajado con Dorin, porque
yo era capaz de volver sobre la ruta, aunque el camino era confuso en el terreno de
juego negro de montañas. O tal vez me perdí un par de veces, porque el viaje parecía
interminable. Pero con el tiempo, vi torres sobresalientes del castillo apuñalar en la
luna llena, y me volví por el sendero, que eran casi verticales, interrumpidas por
curvas muy cerradas que surgieron en la oscuridad como jack en las cajas, lo que me
obligaba a pisar los frenos una y otra vez, a fin de no perderme los fuertes descensos
que aparecían a mi izquierda y a la derecha en las lagunas en la espesura del bosque.
-Vamos- Le decía al carro, acariciando su volante, puesto que ya se sentía la lucha del
motor, y con la certeza de que estaba a punto de darse por vencido.
El pavimento terminaba, dejaba caer tierra, y todavía no subíamos.
Por último, tal como lo había comenzado a creer que la montaña iba a continuar para
siempre, una puerta de piedra y de hierro apareció ante mí, de pie, al menos ocho pies
de altura. ¿Por qué no contaba con eso? Detuve el coche y tire del freno de
emergencia tan fuerte como pude, con visiones del pobre auto desapareciendo por el
camino vertical y sumergiéndose sin conductor en el barranco, nunca mas se lo volvió
a ver. Levante mi vestido para que mi cola no se arrastrara en el camino de tierra, me
dirigí a la puerta y me aventure a tirar de la manijilla de hierro pesada que servía de
manejar, seguro de que el ejercicio era inútil.
Para mi sorpresa, sin embargo, se abrió la puerta una pulgada o menos. Tiré más
fuerte, luchando contra su peso, y logre abrirla lo suficiente para deslizar en su
interior. Tanto que Lucius hablaba del sistema seguridad para esto.Me atreví a dar pocos pasos hacia la tierra Vladescu, y la puerta se cerró detrás de mí
con un fuerte y ruidoso ruido metálico como un gong siniestro en el bosque en
silencio. Miré detrás de mí, y de inmediato me sentí vulnerable ¿Encerrada en mi
coche y encerrada de qué? Vampiros, definitivamente... y cosas tal vez mas tétricas.
Recordé el aullido del lobo. Y los perros. ¿Qué pasa si Lucius tenía perros de
guardianes de patrulla?
¿Debo empujar la puerta de nuevo, e intentar abrirla, para volver al coche?
Pero yo tenía una terrible sensación de que estaba encerrada dentro. Además, yo no
tenía ninguna intención real de volver atrás.
Delante de mí, yo apenas podía distinguir la acera, incluso en la luz de la luna que se
filtraba a través de los árboles gruesos. Yo no tenía más remedio que seguir adelante,
por lo que cuadre mis hombros y comencé a caminar. Con cada paso, me hacia más
consciente de los sonidos de la selva. El golpeteo de las ramas en la distancia, el roce
de las hojas como un animal, por favor que sea, un roedor rumano salió disparado,
asustado por mis pasos.
Había cosas más grandes allí fuera, también. Les oía cerca de mí, y yo tomé mi ritmo,
en un primer momento sólo caminaba rápido, y luego entre en un trote, que fue tan
rápido que puse la tierra desigual y camine por las piedras. Por favor, por favor, vamos
a entrar en el castillo que este a la vista. Mi respiración empezó a llegar de manera
entrecortada que los demás sonidos fueron bloqueados, pero los monstruos eran tan
activos en mi imaginación, que yo no tenía necesidad de escucharlos y saber que
estaban allí, pisándome los talones. Y entonces me tropecé.
Pero antes de que pudiera caer de rodillas, dos pares de manos se apoderó de mis
brazos y me tiraron en posición vertical, empujándome de nuevo hacia mis pies.
Yo ni siquiera tuve tiempo para gritar en voz alta. Voltee mi cabeza de golpe para ver
quien me tenía, lo vi delante mío, bañado en luz de la luna, Lucius. De pie a unos
metros delante de mí, con los brazos cruzados, bloqueándome la ruta. Mis brazos
estaban aún sujetos, mire a mis costados. Dos hombres jóvenes vampiros, supuse me
estaban sujetando. -Déjame ir- Grite, tratando de sacudirme y alejarme.
-¡Eliberaţi O!- Les ordenó Lucius en rumano. -¡Liberación de ella!Mis brazos fueron liberados, y yo me quedé por mi cuenta, frotándome como si me
hubieran manchado con su contacto.
Los vampiros jóvenes esperaban las instrucciones de Lucius, claramente dispuestos y
deseosos de recuperarme.
Pero ellos estaban destinados a ser decepcionado, para mi gran alivio.
-Mergeţi. Lăsaţi ritmo en el NE- Dijo Lucio, al parecer despedía a sus guardias, ya que
desaparecieron en la noche.
Al oírle hablar en una lengua que me es familiares pero a la vez tan extraña, él nunca
había usado el rumano mientras estaba en la granja, por eso en un bosque remoto y
sombrío, sólo hizo hincapié en lo que Lucius se había convertido, y algo de mi
resolución vacilo.
Nos pusimos de pie uno frente al otro en silencio, su cuerpo cerraba el camino a su
castillo, y sus guardias, presumiblemente, estaban alertas para mi retiro. -¿Cuánto
tiempo estabas detrás de mí?- Le pregunté finalmente.
-Los faros de tu coche de juguete son tenues, pero aún visible desde muchos
kilómetros de distancia. Pocas viajan de esta manera en la noche. La carretera es muy
peligrosa y el destino demasiado peligroso-
-Así que por eso la puerta estaba abierta. Tu sabías que iba a venir-
-En efecto. Yo quería ver en qué medida podría tomar esta desacertada visita- Camino
hacia mí, con las manos detrás de la espalda. -Debo admitir, que llegó mucho más
lejos de lo que jamás lo había previsto. Está cerca de mi casa-
-Yo no tengo miedo de la oscuridad- Mentí.
Lucio avanzo más, se avecina antes que estaba frente a mí. -Hay lobos que viven en
estos bosques- Se apoyo para ver mi cara. -Y sería difícil de resistir a alguien tan
tentadora como tu, me temo. Especialmente en ese vestido rojo sangre magnífico-
Miré mi vestido mientras Lucius avanzaba en círculos a mi alrededor, examinándome,
era una parodia de lo que meses atrás había hecho en el granero de mis padres, el díaque nos conocimos. Había cambiado desde entonces, pero yo también. Habían
desaparecido mis botas sucias, mi camiseta irregular. A seda roja brillaba bajo la luna.
-¿Nunca leíste “Caperucita Roja” Jessica?- Preguntó Lucius, todavía girando
lentamente, el hacinamiento y el espacio a mí. -¿No sabéis lo que pasa con los
inocentes que andan solos en los bosques oscuros?-
Una emoción extraña de terror mezclado con anticipación se disparo a través de mí.
Lucius estaba demasiado cerca, pero no lo suficiente. No podía ver sus ojos negros en
la oscuridad. No podía evaluar su estado de ánimo. Estaba jugando conmigo, ¿Cómo
preludio de un beso, o el empuje de un juego?
Está apostando su vida en tu ex Jess.
-Me olvide de la historia, Lucius- Dije. -Es sólo un cuento para niños pequeños-
-¡Oh, es una de mis fábulas favoritas!- Dijo, haciendo una pausa detrás de mí. Yo estaba
tensa, me sentía vulnerable con él en mi espalda. -Los orígenes se pierden en el
tiempo- Continuó. -Y hay muchas adaptaciones. En algunos, la niña se salva. Pero
sobre todo el amor que termina exactamente de la manera de Perrault (Fue un escritor
francés, principalmente reconocido por haber dado forma literaria a cuentos clásicos
infantiles tales como Caperucita Roja y El gato con botas, atemperando en muchos casos
la crudeza de las versiones orales.) relacionados en la versión clásica-
-¿Cómo...? ¿Cómo que fin?- Le pregunté, sin moverme.
-¡Abuelita, qué dientes grandes tienes!- Recito Lucius, apoyándose tan cerca por
encima de mi hombro que sus labios rozaban mi oído, casi pellizcando en mí. -Son
para comer con… Y, diciendo estas palabras, este lobo malo cayó sobre Caperucita
Roja y se la comió toda.-
Me estremecí cuando contó la historia, la mitad de su cercanía, la mitad fue con gusto
con los que contó la conclusión terrible de la historia.
-¿No es un simple final convincente, Jessica?- Se rió suavemente.
-Me gustan los finales felices-
Lucio se rió más. -¿Qué podría ser más feliz para el lobo? ¿Por qué los seres humanosno siempre mirar estas cosas desde la perspectiva equivocada? Los depredadores
merecen nuestra simpatía, también-
-No he venido aquí para hablar sobre los cuentos de hadas- Le dije, rompiendo el
hechizo siniestro. Realmente me estaba empezando a poner nerviosa.
-Corre a casa, entonces, caperucita- Dijo Lucio, haciendo girar mis hombros en
dirección al coche -Es tarde, y estás en peligro de ser carne de lobo. ¿Qué voy a
escribir a sus padres entonces? ¿Que permití a Jessica ser devorada, descuartizada,
después de haber sido tan hospitalarios conmigo?-
Me estremecía de nuevo, esta vez sobre todo por el frío, y se dio vuelta, dejándome
libre de su alcance. -Quiero entrar a hablar. Vine aquí para cerrar un trato contigo-
Lucius se detuvo, ladeo la cabeza, desconcertado. -¿Una trato? ¿Conmigo? Pero no
tiene nada con que negociar- Me di cuenta de que estaba sin embargo, intrigado. -¿Y
tú?-
-Sí. Creo que sí-
-Y esta negociación... No termina contigo de regreso a Pennsylvania, donde
perteneces-
-Podría terminar con que me voy- Dije, de este mundo. Para siempre.
-Capturaste mi interés- Admitió Lucius, tocándome el hombro de nuevo. -Soy un
anfitrión grosero, para burlarme de ti en el aire helado, cuando no estás acostumbrada
a la primavera, a un manantial de la montaña de los Cárpatos. Entremos, donde pueda
enfurecer e inspirar odio en comodidad-
Empezamos a caminar lado a lado en el camino, los pies de Lucius iban seguros en un
terreno familiar para él, mientras que para mi era inestable y estaba mal vestida para
una caminata nocturna. Me tambalee un poco, y Lucius se acercó mas a mí. Después de
haber recuperado mi equilibrio, mantuvo su mano hacia mi lado, y sentí que con ese
simple gesto, que había llegado un paso más cerca de ganar la guerra Dragomir -
Vladescu.
O quizá no. Porque cuando la puerta de madera maciza de su castillo se cerró detrás
de nosotros, nos dejo en un imponente vestíbulo gótico de piedra, y que desapareció
por encima de mí en la negrura demasiado alta para ser penetrado por un círculo deveinte reales, antorchas, Lucio señaló -Sabe que efectivamente me declaraste la guerra
esta noche. Y ahora tú eres mi primera prisionera-
Me di la vuelta justo a tiempo para verlo cerrar de golpe una casa muerta de hierro con
un largo cerrojo que nos dejo bloqueados en su mansión monstruosa.
-Estás bromeando, ¿Verdad, Lucius?-
Es lo malo que decir. Sus ojos eran de pedernal cuando se encontraron con los míos.
-Lo triste es, Jessica, casi había pensado que por fin habías aprendido a no confiar en
mí esta noche-
Mientras miraba con horror, Lucius llegó su espalda y se retiró algo que al parecer
había tenido escondido, escondido en la cintura, todo el tiempo mientras estábamos
solos en un bosque oscuro de los Cárpatos.
Una afilada estaca.
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Guía de Jessica para ligar con vampiros
VampirJessica piensa pasárselo "de muerte" en el último curso de instituto. Lo que no sabe es que un "no-muerto" ya ha planeado todo su futuro... Un misterioso estudiante de intercambio llamado Lucius Vladescu irrumpe en la vida de Jessica asegurando que...