CAPITULO 3

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LOS CELOS


Los celos habían generado en mi un grado de baja autoestima muy importante o la baja autoestima había producido los celos no sabría explicar cuál fue primero, pero había llegado al punto de celar hasta a mis amigas, creo que en una escala del uno al diez yo era celosa un cien. Y por si fuera poco los celos no vienen solos, sino que con combo y todo.

Ese año me había propuesto conseguir ayuda para vencerlos realmente me estaban matando me destruían lentamente.

Los celos me habían hecho una persona fría, llegue a no confiar en nadie, a tomar todo lo que me decían como mentira, y las películas que se generaban en mi cabeza realmente eran fantásticas.

Incluso muchas veces soñaba con que mi novio me engañaba y al despertar lo odiaba, no le hablaba y llegaba a estar todo un día triste, muy triste sólo por un sueño.

Llegaba a desear que muriera o que lo mataran con tal de que ya no me engañara o que lo golpearan tanto que ya no le quedaran ganas de mirar al costado.

Era muy fuerte lo que los celos producían en mí. Muchas veces terminaba llorando sólo de pensar en un engaño, también pensé en quitarme le vida sólo para que él se sintiera culpable el resto de su vida, pensé mil maneras diferentes una peor que la otra para que ni si quera pudiera dormir. Era desconcertante porque lo amaba y lo odiaba tanto a la misa ves, era enfermizo. Quería que me amara tanto que viviera sólo para mí, o producir en él un grado tal de lástima que ni se cuestionara el dejarme. No me importaba la razón, pero bajo ningún concepto él tenía permitido abandonarme. Pensé en secuestrarlo, amenazar de muerte a su familia a cambio de su amor.

El francotirador había hecho un trabajo excelente ya no eran dardos sino películas completas en mi mente. Fue un tiempo en que bajé mucho de peso, mi humor cambio, la tristeza se veía en mi rostro, los nervios, ya no quería salir y menos que el saliera sin mí, debía controlar cada movimiento.

Era algo muy agotador y agobiante.

Necesitaba morir ya no podía seguir y él debía morir conmigo. Planeé la manera de morir juntos. Realmente estaba mal.

¿Cómo podía alguien valer más que mi propia vida?, ¿Cómo un amor tan hermoso se podía convertir en un dolor tan desgarrador?,¿Cómo podía si quiera pensar en terminar con la vida de alguien?, ¿Qué me estaba pasando?, ¿Quién me dominaba? No entendía, era demasiado, mi mente no paraba ni un momento, era día y noche un tormento que me mataba lentamente. Ya nadie me importaba llegue a borrar contactos de su celular, revisaba cada día las llamadas y los mensajes, llamaba a los contactos con nombres masculinos para cerciorarme de que realmente eran hombres y si alguna vez me atendía alguna esposa y ahí daba rienda suelta a toda mi ira contenida.

Era verdad ese dicho que muchas veces escuché de que hay amores que matan.

Yo estaba muriendo.

Recién hoy puedo verlo desde otro ángulo y darme cuenta de que es como una tela de araña que no deja que la presa pueda escapar, que va muriendo lentamente hasta que al final llega la araña y la devora sin más, sin el mínimo sentimiento de culpa o lastima y al finalizar lo único que piensa es quien será su próxima presa, así día tras día hasta el fin de sus días.

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⏰ Last updated: May 24, 2017 ⏰

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¿DARDOS EN LA MENTE?Where stories live. Discover now