Capítulo 9: Amor y otros fenómenos

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Ya es de noche: Cuento apresuradamente todo lo que sé a los chicos mientras éstos me escuchan con atención. Apenas finalizo mi relato, el grupo prefiere optar por no pensar tanto en lo sucedido. Creen que, si bien Mirage puede volver, es poco probable que lo haga ahora mismo.
Todos estamos preparados para dormir: A mí hoy, por suerte, me toca la habitación. Antes de dirigirme a ésta para cambiarme la ropa, siento que alguien me toca el hombro. Volteo y veo a Arian.
—Hola
—Hola —Digo igual, aunque un poco confundida: ¿No debería ser adiós?
—Mira, soy un chico directo. Así que.. ¿Julián es tu novio?
—¿Qué? —Comienzo a reír —Claro que no. Él es como un hermano para mí
—Oh, lamento la equivocación
—No te disculpes, no es nada. Bien, si no tienes alguna otra consulta extraña yo...
—Espera... Sé que te conocí ayer, pero veo lo valiente y buena persona que eres
—Oh... Pues bueno, gracias —Acepto los cumplidos pero, sinceramente, resulta incómodo recibirlos de un extraño.
Entro a la habitación y, cuando cierro la puerta, puedo escuchar a través de ella otro comentario en susurros de Arian.
—Además, eres muy linda
No sé si lo ha dicho para sí mismo, pero aunque hubiese sido con la intención de que yo lo escuche, prefiero no responder.

Cuando despierto creo estar segura de que es temprano. Tizi, Nacho y Ale, que se encuentran conmigo, continúan dormidos.
Mi dirijo hacia la cocina-comedor y al único que veo es a Nahuel, que está recargando un par de armas, contra la pared sentado en el suelo. Me acerco y me siento a su lado, saludándolo con un beso en la mejilla. Ambos nos decimos "Buenos días" al unísono.
Me quedo observándolo un rato mientras él sigue concentrado en su labor pero, al fijar mi atención en un arma específica, se la quito de las manos sin poder contenerme.
—¡Nahuel! ¡Esto es un subfusil Thompson M1928A1 automático! Tiene una cadencia de tiro altísima. Yo que tú me lo guardo para una horda entera u otro tipo de emergencia grave —Nuevamente, todo sale de mi boca sin que yo sea consciente de ello.
El chico de cabello castaño me observa sorprendido.
—¿A ti también te parezco rara?
—Un poco... Pero me gusta tu rareza —Dice Nahuel sonriendo.
—Gracias, no todos se lo toman de forma tan normal...
—No me importa quién seas o dónde hayas aprendido eso, si es que me ayudas a seguir vivo
Éste chico me agrada: Decido ayudarlo a seguir recargando las armas.
Nahuel, finalmente, rompe el silencio.
—Íngrid...
—¿Qué?
—Arian... Tenemos que hablar de Arian
—¿Qué pasa con Arian?
—¿En serio lo preguntas? Le gustas, Íngrid
—No puedo gustarle, me conoció ayer
—No estoy diciendo que esté enamorado de ti... Pero quizás podría estarlo, en un futuro, si tú le das lugar
—Oh, no, Nahuel. No me malinterpretes, Arian es muy lindo y parece un buen chico, pero... No. Me gusta otra persona
—Es Julián, ¿Verdad?
—¿Por qué tú también piensas eso? Es como mi hermano
—Existe el incesto
—¡Ya, Nahuel! No me gusta Julián
—¿Tiziano? ¿Federico? —Al instante, noto que Nahuel empieza a nombrar a los chicos que... Serían los más aceptados por la platea femenina —¿Lautaro?
—¿Lautaro? Preferiría salir con un trozo de carne podrida de zombie antes que con Lautaro y su inflado ego —Me río burlonamente.
—¿Soy yo?
—Oh sí, Nahuel, estoy muerta por ti. Hablando en serio, sobre el asunto de Arian.. ¿No crees que sólo quiere intentar tener algo conmigo por ese factor miedo a no ver otra chica de su edad en lo que le queda de vida?
—¿Ya has pasado por una situación así con alguno de los chicos?
—¿Qué? No, claro que no. Los conozco hace mucho tiempo, me ven como una de ellos. Y creo que Arian me verá así también, a fin de cuentas
—No lo sé, Íngrid. Pero si no quieres nada con él, será mejor que se lo dejes claro desde ahora ¿Quieres que yo le hable?
—No, tranquilo, yo debo ocuparme de eso. Es sólo que... Es que... Ay, Nahuel. La verdad no estoy muy acostumbrada a que me pasen estas cosas...
—Mira tú, ¿Sabes describir un subfusil y no sabes lidiar con los hombres?
—¡No te burles!
—No me burlo, pero es raro
—Estamos hablando de mí, ¡Por supuesto que es raro!
Nahuel sonríe y me doy cuenta de que, pese a lo que voy a tener que enfrentar con Arian, tengo ánimos para bromear.
—Aquí en confianza, tú eres más de mi tipo
—Yo soy el tipo de todas, nena
Ambos continuamos riendo y conversando por un largo rato: Pasamos la mañana haciéndolo, mientras recargamos y limpiamos las armas. Incluso tenemos tiempo para realizar un conteo de provisiones, antes de que el resto del grupo despierte.
Nahuel me dice que no ha despertado a los chicos porque no registraremos la zona por un tiempo, ya que parece que realmente no hay nadie. Además, correríamos el riesgo de toparnos con Mirage.
Le dejamos una nota a los chicos en un bloc de un mueble y nos preparamos para salir por nuestra cuenta. Aunque parezca precipitado, ya debemos empezar a cazar, porque no tenemos nada de carne. Si bien el bosque no es muy grande, está bastante alejado de la ciudad, y hemos visto ciertos animales comestibles ayer.
Llevamos cada uno una ballesta y un carcaj lleno. Aún con nuestra nula experiencia, obtenemos suficiente carne para el grupo completo, además de algunos frutos que recolectamos en el camino.

Cuando El Apocalipsis Empieza (Masacre Mundial 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora