Capítulo 29:

1.4K 76 2
                                    

Dos semanas habían pasado desde qué me fui de Canadá.

- Bebé, ¿quieres dar una vuelta?

Escuché la voz de Justin en la cocina, sonreí aunque sabía que el no me veía y camine hacia el, sorprendiéndolo por detrás y me alzo para besarme.

- Donde sea, pero contigo.

Le susurre para luego besarme nuevamente en los labios.

- Vamos a la playa, ver el atardecer a tu lado es una buena idea.

Dijo, yo sonreí y instintivamente me sonrojé. Me bajo de su regazo para ponerme con cuidado en el suelo. Me sonrió.

- Te adoro.

Me grito mientras yo caminaba hacia la habitación de Justin y yo.

Estaba viviendo en el apartamento junto con Justin quien me había pedido que me fuese con el, no quería que nada me pasará y quería pasarla conmigo la mayoría del tiempo y, obviamente, yo estaba de acuerdo con estar con el.

Luego de cambiarme a un pantalón corto, una camisa algo sencilla y unas zapatillas.

{...}

Habíamos llegado a la playa, estaba comenzando a atardecer y nos sentamos en la arena encima de una gran toalla qué llevamos, a Justin se le ocurrió la idea de llevar unas almohadas y a mi me pareció perfecto. No había casi nadie por los alrededores, sólo nosotros dos y un bello atardecer por ver.

- Esto era lo que necesitaba, tu y yo solos en un agradable lugar.

Justin susurro en mi oído lo cual hizo que me sonrojase.

Baje mi mirada a nuestras manos entrelazadas y la apreté, sintiendo la necesidad de jamás irme de su lado.

- No quiero que mi padre arruine todo, de nuevo.

Dije casi en un susurro pero estaba segura de que el me escuchaba claramente. El suspiró.

- Haré lo que esté a mi alcance, cariño.

Dijo besando mi frente.

- Nunca me di de cuenta de qué a pesar de lo mucho que me amé, el dinero estará siempre antes qué yo.

Dije, y el sabiendo perfectamente lo que trataba de decir, me acurruco en su pecho.

- Las familias no son perfectas y nunca lo serán. Pero muy pronto el va a descubrir todo lo que ha hecho mal y todo lo que se ha perdido. Tu madre también, ellos van a recapacitar, muy pronto.

Dijo, me dedico una sonrisa la cual no pude resistir y besé su mejilla. El río.

- Esta comenzando a hacer frío.

Me quejé, cuando ya el sol se había escondido y ya no había nadie además de nosotros acostados encima de la gran sábana que trajimos.

- Quizás deberíamos quedarnos.

Besó mis labios.

- ¿Qué?

Fruncí el ceño.

- Bueno, señorita, yo lo he preparado todo y no acepto un no como respuesta.

Dijo, nos echamos a reír.

- ¿Qué has preparado?

Le pregunté, el río y me ayudo a levantarme. Caminamos muy poco hasta llegar a la camioneta de Justin, el abrió el baúl, presiono unos botones en la parte delantera y algo se cambió de lugar, los asientos se acomodaron de forma en que no se veían y salió un colchón, me sorprendí a ver todo.

Justin sonrió, poniendo sábanas y cojines que hacían que todo quedara perfecto.

- ¡Esto es increíble, Justin!

Me lancé a sus hombros, el me cogió por la cintura y me comenzó a dar vueltas en el aire. Un poco más y vomitaría, honestamente.

- Se que te gustaría, ahora vamos, súbete.

Dijo dándome un pequeño empujón en el brazo, sonreí y como una niña pequeña con un poco de su ayuda me trepé al colchón, que por cierto, estaba muy cómodo y las sábanas calientitas.

Justin se subió detrás de mi, se recostó en una parte del colchón.

- Voy a quitarme el pantalón, me incómoda.

Susurré, el se echó a reír y cerró sus ojos. Yo le tiré una de la sábanas en su cara y el se echó a reír más. Me quite rápidamente el incómodo pantalón y lo eche hacia el frente, rápidamente me escondí debajo de las sábanas, uniendo mis piernas con las de Justin.

Y mientras disfrutábamos del olor del mar, bajo la luz de la luna, en silencio.. caí en un completo y profundo sueño junto a la persona perfecta a mi lado.

Acepta que nos enamoramos.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora