Cuidado con lo que deseas

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Busco a Rye desesperada cuando llegamos al enorme salón, pero él y Sara parecen haberse evaporado.

Me despido de Mikey y de los demás y subo a mi habitación dándole vueltas a todo lo que ha sucedido esta noche. A medida que me acerco distingo la espalda ancha de Rye, que está apoyado en el marco de la puerta. Sara está a su lado mirándole embobada. Ambos se giran al escucharme llegar, ella se sonroja de repente, mientras que él solo sonríe.

Me desvisto y tumbo en la cama sin molestarme en desmaquillarme.

-Buenas noches. –dice Rye en voz suficientemente alta como para que lo escuche con la puerta cerrada.

-Que te jodan. –le grito y me parece escuchar su risa alejándose por el pasillo. –Y tú no me hables. –le digo a mi compañera cuando se acerca a mi cama con cara de cachorro abandonado.

Le doy la espalda y me tapo con las sábanas para que no me vea llorar.

Dos veces en una sola noche. Es casi un record.

...........

Por la mañana no bajo a desayunar y me salto las clases hasta la hora de comer. Empiezo a extrañarme de que el director no haya venido a buscarme justo cuando llaman a la puerta y él me mira con el ceño fruncido como solía hacer mi padre cada vez que me portaba mal.

-Más te vale tener una buena excusa, Emma. –me dice serio. –Sabes que está prohibido faltar a clase.

-No me encontraba bien. –y no es del todo mentira. –Blair, por favor es la primera vez que me he perdido una clase. –en realidad han sido cuatro, pero ese es un detalle sin importancia.

Solamente le llamo por su nombre cuando quiero conseguir algo y creo que está empezando a darse cuenta.

-Ya me has castigado tres semanas. –le digo con un puchero. –¿Qué más quieres?

-Te quiero abajo en cinco minutos. –suelta un largo suspiro y después se marcha.

Todos me miran cuando bajo al comedor con el uniforme arrugado y el pelo revuelto. El único sitio libre resulta ser el de una mesa del fondo donde Rye y Sara se ríen de algo que ha dicho Carol. Cojo mi comida y me siento al lado del moreno intentando contener las náuseas. Veo a Mikey mirarme desde su mesa y le sonrío, o eso intento.

En ese momento Carol hace un comentario sobre que tengo un trato distinto al del resto de alumnos y que por eso puedo faltar a clase. Todos se ríen y sus miradas me atraviesan como cuchillos recién afilados.

-Si tienes algún problema conmigo deberías decírmelo a la cara. –digo revolviendo mi puré de patata.

-Claro, así Blair vendría a rescatarte y te dejaría quedarte en la cama una semana.

-No, así demostrarías que tienes personalidad. –se levanta como un resorte y me da una bofetada. –No vuelvas a tocarme. –grito y varios profesores se giran para ver lo que está pasando.

-Vuelve a sentarte. –me susurra Rye agarrándome por la muñeca y tirando de mí hacia abajo. Lo miro mal, pero aun así obedezco. Lo último que necesito ahora son más castigos.

Me paso el resto de la comida con la mano en la mejilla, que me arde, y deseando con todas mis fuerzas que el nombre de Carol aparezca en el cuarto de los cadáveres.

Si alguien de esta escuela se merece morir es ella.

No confíes en mí (Fanfic Road Trip)Where stories live. Discover now