(Narrado por él)
No puedo creer la montaña de trabajo que tengo... Y menos puedo creer que esté sea mi primer pensamiento en cuánto despierto. Miró el reloj esperando que no sea muy tarde. Las 8:30 de la mañana. Tengo que estar en el trabajo a la 1.
¿Qué hago, qué hago?¿Salgo a correr o me voy a la oficina? Pero ya mi cabeza no da para nada en el trabajo... podría decir que estoy muy enfermo y no podré ir hasta mañana. No creo que mi padre (el dueño de la empresa) le moleste tanto, después de todo, es sólo un día.
!Wooow¡ Hace cuánto que no tenía un día para hacer algo que yo quisiera... tanto ha pasado que no se me ocurren buenas ideas para aprovechar el día.
Lo que definitivamente me apetece hacer es caminar y pensar, no hay nada mejor que eso. Así uno calma sus preocupaciones, porque entre más camino más fácil encuentro alguna solución para cualquier problema.
Pero antes tengo que desayunar, sino no podré ni llegar a la esquina.
......................................................................Decidí salir desde mi casa a pie hasta llegar a donde el destino me lleve. Realmente yo soy muy creyente de esas cosas, sé que a muchos les puede parecer vanales o infantiles, pero sin duda siempre apuesto por el destino.
Pasaron un par de horas, cuando a lo lejos reconozco una figura femenina, ¿De dónde la conozco? Pero, !por supuesto! Es la chica del avión. Quiero hablarle, pero, ¿cómo lo hago?¿Le hablo directamente, diciendo alguna frase casual? Definitivamente... no.
La veo muy centrada en su móvil, así que, sin pensarlo chocó contra ella, cómo mi única manera para poder forzar una conversación, tirando su teléfono.
......................................................................(Después de una corta conversación)
Que me diga que si quiere salir conmigo, me encantaría volverla a ver sin tener que pasar por alguna situación incómoda.
-Me parece una buena idea.
- !Perfecto! Te veré mañana justo aquí a las... ¿9 de la mañana te parece o es muy temprano?- Sugiero esperando que ella acceda.
- Está bien la hora... pero... no te preocupes, aquí te veo.
- Dime ¿cuál es el problema?
- Me da un poco de vergüenza admitirlo, pero... la cosa es que antes de chocar contigo, estaba perdida, por lo tanto iba a buscar un poco de ayuda con mi teléfono, a causa de esto estaba distraída y por ende el accidente.
Al decir esto he podido percibir que se ha sonrojado ligeramente, haciéndola ver aún más bella.
- No puede ser, ¿te sabes tú dirección?- expreso, arrepintiendo me al mismo segundo en que hice la pregunta.
- ¡Claro que me sé mi dirección!- viéndose un tanto molesta.
- De acuerdo, entonces dime la y yo te llevó con gusto. Mi carro está muy cerca.- dije aún sabiendo que no lo había traído, pero si ella accedía bastaban algunas llamadas y algún carro vendría por nosotros.
- No gracias, prefiero ir a pie.
- Como tú mandes entonces.- Se ve tan linda aún cuando trata de mostrarse a la defensiva.
......................................................................
Durante el camino he podido sacarle alguna que otra risa, pero he notado que es algo cerrada, porque todo lo que pregunto acerca de su vida o familia, sonríe incómoda y cambia el tema.
Curiosamente el camino hacia su casa se me ha hecho extremadamente corto, parece que pasaron sólo 10 minutos, pero aunque fueran diez minutos he sentido que de verdad quiero conocerla, quiero saber todo de ella.
Dejándola en la puerta de su casa me despido con un simple: "hasta mañana, descansa" a lo que ella añadió "igual tú".
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Angie
Teen FictionAngie vivía muy feliz en Los Angeles hasta que su madre recibe una gran oferta de trabajo en Inglaterra. ¿Será que encontrará nuevas aventuras en Inglaterra?