Capítulo 11

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-¿Qué te apetece hacer?- me pregunta con amabilidad. Nos decidimos por ir a cenar, y mientras conduce mi mente vaga hacia las miles de dudas que he tenido respecto a que hubiese pasado si en vez de Logan hubiese escogido a Zed.

Es considerado, amable y educado. No tiene apariencia de ser el más aplicado de la clase, pero sus calificaciones son bastante buenas.

-Noah- menciona llamando mi atención. Regreso a verle y me disculpo por no prestarle atención. Le quita importancia sonriéndome.

Platicamos y mientras más minutos pasan me hacen recordar que tan placentera es su compañía, junto a su manera graciosa de ser.

Entramos a un restaurante de comida china, y mientras nos dejan los platos que hemos ordenado, el rostro de Zed pasa de estar calmado, a nervioso y sus ojos vacilan de lado a lado.

-¿Sucede algo?- le pregunto

-Logan- la sola pronunciación de su nombre hizo que algo duela muy dentro. No lo he visto en semanas. Mi corazón empieza a palpitar muy fuerte, y mis manos se han puesto sudorosas. Cierro los ojos en un intento de calmar mi acelerada respiración para evitar tener un ataque nervioso en medio del restaurante.

<<¿Por qué entre tantos lugares de comida china, tuvo que venir justamente a este?>>

-Podemos ir a otro lugar- sugiere.

-No, solo voy al tocador- me sonríe con algo de melancolía. Trato de levantarme sin llamar la atención pero estoy tan aturdida que mis movimientos son torpes. Zed me sujeta de la cintura para evitar que caiga cuando me enredo con mis propios pies, olvidándome de cómo se camina. Siento miradas clavadas en mi nuca y algunos murmullos que solo consiguen ponerme más nerviosa.

-¿Estas segura que quieres quedarte?- asiento sin poder hablar porque sé que si lo hago voy a tartamudear. El ambiente en el restaurante se ha puesto bastante caluroso. A estas alturas Logan ya debió notar mi presencia.

<<¡No gires Noah! ¡No gires!>>

Haciendo mi mayor esfuerzo por no girar, entro al baño y me apoyo en una pared cercana, observando que mis manos están temblorosas. Y mi corazón parece querer salírseme el pecho.

Abro el grifo y mojo un pañuelo que traigo en el bolso. Me lo paso por la frente sudorosa, y en el cuello. Cuando me aseguro que voy a caminar demostrando que se hacerlo, camino hasta la puerta del baño y decidida la abro para pedirle a Zed que nos marchemos. Dudo mucho que pueda soportar estar en el mismo lugar que Logan por más minutos.

Cuando doy el primer paso fuera del baño, no puedo evitar buscar a Logan y cuando lo encuentro, sus ojos grises me miran con intensidad. Su rostro luce demacrado, puedo notar que me mira con cierto dolor impregnado que no hace más que alocar más a mi corazón. Mis piernas empiezan a flaquear y temo que pueda desmayarme en cualquier momento cuando recaigo que no está solo. Se encuentra en compañía de una chica.

Me obligo a desconectar mis ojos de los suyos antes que las lágrimas empiezan a descender de nuevo. No estoy preparada aún para verlo con alguien más. Ni ahora ni nunca. Y tampoco estoy preparada para salir con alguien en este momento. Me acerco con pasos temblorosas hasta la mesa donde me espera Zed con un gesto de seriedad.

-¿Podemos marcharnos?- le pido. Me sonríe asintiendo, mientras llama a un camarero para pedir la cuenta.

Tras pagar la cuenta Zed se coloca a mi lado y me sujeta de la cintura para evitar que caiga. En ese momento justo se escucha un sonoro estruendo de cristales rotos. No tengo que girar para saber que el sonido proviene de la mesa de Logan y su compañía. Probablemente lo haya hecho a propósito para hacerme sentir peor y terminar de arruinar mi cita.

Destinada a ti (Continuación de mi círculo vicioso)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora