Capítulo 3: Mi nuevo reto

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  —¿Qué pasa? ¿Acaso has visto un fantasma?—dijo el hombre con una sonrisa intimidante.

—¿Cómo tienes esto?¿Quien eres y qué quieres?—dije con mucha rabia.

—No grites. Nadie puede saber que estoy aquí. Así que te contaré rápido. Él corre peligro—dijo señalando la foto—.Una gente lo esta persiguiendo. Necesita ayuda. Tienes que ayudarlo.

  —Pero, ¿tú de que lo conoces?

—Eso no importa. Reúnete conmigo dentro de dos semanas. No hables con nadie de esto. Todo lo entenderás, confía en mi—dijo mientras me mantenía la mirada.

Sus verdes ojos eran preciosos. No podía moverme ni responderle. Me había dejado en un estado de inconsciencia.

—Cuídate mucho. Tengo que irme—dijo mientras abría la puerta y se iba.

Yo me senté en la cama y puse mis manos en mi frente. ¿Que estaba pasando? No tenía ni idea. El chico de la foto lo conocía de pequeña. Lo conocí una tarde en un parque mientras estaba jugando. Nos unimos mucho. Fue muy doloroso cuando se fue. Su familia se mudó de lugar y yo quedé sola. En mi vida fue la única persona en la cual confié. Me sentía destrozada por dentro al recordar todo esto. Por suerte Lewis llegó a tiempo. Tocó la puerta dos veces y entró. Me miró con una gran sonrisa y me dijo que bajara a comer. Yo me lavé la cara y decidí bajar.

El resto del día fue muy extraño. El clima era frió y aunque el frío me encanta, esta vez era distinto. Brisas gélidas y oscuras azotaban mi ventana y no me dejaban concentrarme en lo que dibujaba. No era muy buena en ello, pero en los momento pensativos dibujar me ayuda a dar  forma a mis problemas. Así son más fáciles de destruir, aunque a decir verdad nunca lo he conseguido. Preferí bajar a por un poco de agua para despejarme. Al bajar Lewis estaba en la cocina con muchas bolsas.

—Hey Emma. No te he visto en todo el día. 

—He estado tomando un descanso mental—sonreí, aunque notó la falsedad de esta sonrisa.

—Ajam...ya veo—dijo muy poco convencido—. Pues ya se como te puedes entretener. 

—¿Sí?—dije confusa.

—Pues verás. Pronto empezaré en la universidad y esta mañana me encontré con el equipo de la uni. Estuvimos hablando un rato y como cosa del destino decidimos montar una fiesta.

  —Lewis, ya sabes que no soy fiestera. Aún así pásalo bien. Ya me contarás. No vuelvas tarde— dije mientras me iba alejando de la cocina.

  —Ejem...no me has entendido. La fiesta será aquí.

—¿Cómo? Pero si....—me paré un momento y vi la mirada de Lewis.—. Vale, te ayudaré con la fiesta para que se lleven una gran impresión de ti.

  —¿Enserio? Eres la mejor del mundo—se lanzó y me abrazó.

¿Ganas? cero. Pero sabía que era muy importante para él y no quería que lo pasara mal. Así que aparqué mis preocupaciones y me puse manos a la obra.

Organizamos todo de la fiesta; comida, bebidas, mesas, vasos, música...etc. Todo quedó genial. Me vi como si estuviera en una película americana, la típica fiesta. Estuvo muy bien. Lewis me dijo que subiera a prepararme, que él tenía que hacer unas llamadas. Yo asentí y subí. No tenía ni idea de que ponerme. ¿Un vestido? Creo que es demasiado formal. Pero bueno, podría usarlo y si veo que no pega mucho con la fiesta, podría subir y cambiarme. Total, es nuestra casa, ¿que malo podría pasar?

Mas tarde miré el reloj y eran las doce de la noche. Hacía dos horas la fiesta había empezado. Toda la casa estaba llena. Las personas se lo pasaban de miedo bailando, jugando, bebiendo. Yo por otro lado no hacía nada a parte de moverme de un lado a otro. Esto de la fiestas no era lo mio, pero bueno, hacía este esfuerzo por Lewis. 

Te quiero y me duele.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora