Capítulo 52.

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Y como alma que lleva al diablo, como el día se convierte en noche y como el lunes para a viernes; así viene nuestra fecha especial. 27 de Febrero de 1992. Unos por allá y otros por acá. Ponen flores, algunos arreglos y demás. Será una fiesta de lo más de sencilla, nada con detalles elaborados pero sin embargo muy bonito todo.  Así es que me gustan las cosas, sin mucho escándalo. En cuanto a los invitados, son más gente por parte de Michael que de mi. Sólo está mi amiga Sofía, un amigo de ella que le permití que viniera y sus padres. Por parte de Michael, sólo le faltaba traer al presiente y a la fuerza armada. La fiesta sin duda se hará en Neverland. Lo haremos por el civil, más fácil y sin mucho rollo. 

Ahora estoy arriba con mi bebé, quién está jugando con una sonajero mientras Janet me peina y me maquilla. Mi estómago se contrae de los nervios y comienzo a tener un tic con el pie. Que ansiedad. Según Janet, el novio no puede ver a la novia porque es mala suerte, me río por sus palabras. No creo que eso suceda. El amor que Michael siente es tan fuerte como el mío hacía él y mi criatura. Un sentimiento de melancolía aborda mi corazón atravesando mi pecho y espalda. Que duro es casarse, en una fecha en la cual te unes al amor de tu vida y no tener nadie de tu familia presente... digo, no es que sea malagradecida por sólo tener a Sofía que es como mi hermana, pero si debe ser hermoso caminar por el altar de la mano de tu progenitor. En mi caso, no es así. Respiro hondo y sonrío para mi misma. Nada, ni nadie podrá arruinar este día. Absolutamente nadie.

Tocan las puerta, Janet y yo giramos en unísono hacía aquella dirección.

  —Hija, soy yo, Joseph.

Ambas suspiramos de alivio, pensamos que era Michael, ya que él suele ser más ansioso que yo. Janet se detiene, deja la paleta y la brocha sobre el tocador y se dirige hacía la puerta. Abre.

—¡Oh, pero que hermosa! —Exclama eufórico mi suegro mientras entra al cuarto. Me levanto de la misma forma y nos abrazamos fuertemente. Desde la puerta Janet mira con ternura y luego interrumpe.

—Bueno, ya. Tengo que terminar con la novia. 

Ambos reímos y Joseph dejó proseguir. Luego, entra Katherine y se acerca. También me elogia mientras se limpia algunas lágrimas que no evita soltar. Se gira y se encuentra con su nieto a quién le va hacerle cariñitos. Joseph sólo que queda observando.

—¿Entonces, quién te llevará al altar? —Pregunta Janet mientras termina de colocar el iluminador. Niego. No sé quién lo hará.

—Yo lo puedo hacer.

Interviene Joseph mientras Janet y yo nos miramos sorprendidas, creo que ella me leyó el pensamiento, ¿Será buena idea? Me encojo de hombros y nos quedamos mirando fijamente por unos largos segundos, al final asiente y dirijo la mirada hacía mi suegro.

—Bien, ¡Perfecto! 

Me coloco de pie, me miro en el espejo de cuerpo completo. Me conmuevo con lo que veo, ¡Estoy bellisima! Quiero llorar, pero no puedo, no quiero arruinar el gran trabajo que hizo mi cuñada. Me vuelvo a ella y la abrazo fuertemente. Janet agarra a Prince en sus brazos y ayuda a su madre  a bajar donde será llevada acabo la ceremonia. Yo me quedo a solas con Joseph.

—¡Que gran paso haz dado, María! 

—¿Usted cree Joseph? 

Él niega con la cabeza, me toma de los hombros y me mira.

—Dime papá de ahora en adelante pequeña. ¡Hoy, oficialmente serás la esposa de uno de mis hijos y eso me llena de una alegría inmensa! Haz sacado a Michael del hoyo negro, lo haz aceptado tal y como es, lo haz amado y lo más importante, le haz dado un hijo que ha sido una parte alegre en esta gran, gran familia. 

Casados a la fuerza © [TERMINADA] #Sakura2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora