Me pasé el resto del desayuno intentando evitar la constante mirada de Rubén. Dios, cómo me odiaba a mí misma por hacerle eso, pero ya no podía romper el trato y a Guille se le había ido la pinza por un momento, haciéndome bastante daño... Cuando terminamos, dejamos nuestras bandejas y nos fuimos a la fiesta. Iba de la mano de Guille, quien solo me sonreía como un idiota enamorado. Estuvimos bailando al son del magnífico Dubsteb y así estuvimos hasta que llegaron altas horas de la mañana.
-Guille, estoy cansada.- Dije harta de tanto bailecito.- Llevamos bailando desde por la mañana.
-¿Y?- Soltó sin ni si quiera mirarme.- No sé tú, pero yo he venido a bailar. Nos quedamos.
-Pues te quedas tú, porque yo me voy a dormir.- Dije algo mosca.- Son las 05:30 de la mañana.
-Me da igual, y te quedas aquí conmigo.
-Por que tú lo digas.
-Porque yo lo digo.
-Vete a la porra.- Dicho eso me perdí entre la multitud intentando que Guille no me siguiera, sin embargo se quedó bailando y bebiendo.
Volví derrotada a la habitación con la intención de dormir, pero en la cama se encontraba Rubén, tenía los párpados hinchados y los ojos rojos. Me quedé ahí, mirándole, impotente. Justo cuando me hago novia de Guille, me enamoro de Rubén. Me miraba fijamente, como esperando alguna señal de que me dolía verle así, pero me mantenía fría y firme en mi sitio.
-¿A qué has venido?- Dijo claramente destrozado.
-A dormir, te recuerdo que también es mi habitación.
Me metí en el baño con el pijama en la mano. Una vez dentro cerré con pestillo y apoyando mis codos en la fría pared, me pasé repetidamente las manos por mi pelo. Bufé más de una vez e intenté dejar mi mente en blanco, pero el daño que estaba causando a Laura y a Rubén sin que se lo merecieran me torturaba. Quizás podía pasar del dinero de Guille y hablar con Rubén, pero me había dejado bien claro que era lo que él dijese, y lo que quería, era que yo saliera a toda costa con él.
Salí haciendo el menor ruido posible, ya cambiada de ropa y me fijé en que Rubén seguía en la cama, mirándome. Dejé mi ropa en el armario y me acerqué a su lado.
-Rubén... Yo... Lo siento...- Dije con la voz quebrada, era una de las pocas veces en las que me estaba dejando llevar por los sentimientos.
-No parecía que lo sintieras cuando te morreabas con Guille o cuando bailabas muy pegada a él.- Me soltó intentando sonar frío.- No intentes hacerme sentir mejor.
Sin más, y sin saber por qué, le besé. Él me correspondió, ambos sin saber qué estábamos haciendo exactamente. Pasó sus brazos por mi cintura tumbándome en la cama y colocándose encima mía.
-¿Estás segura?- Me preguntó refiriéndose a lo que estábamos empezando.
-Segurísima.- Respondí dejándome llevar por mis fuertes sentimientos hacia él.
-¿Y tu novio?
-Olvídalo.
Sonrió y bajó sus besos a mi cuello mientras me quitaba la camiseta, yo dejaba suaves caricias por su espalda hasta llegar a su cintura y quitarle también la camiseta. Volvió a atacar mis labios de una manera más salvaje mientras me dejaba quitarle los pantalones. Besé lentamente su fuerte pecho mientras él me desabrochaba el sujetador. Pronto, nos quedamos como Dios nos trajo al mundo, entregándonos el uno al otro. Besó mi cuello y no pude reprimir un gemido que llevaba tiempo deseando salir. En un rápido movimiento, me coloqué encima suya y besé su cuello centímetro a centímetro para acabar saboreando sus hermosos labios. Estaba a punto de perder la virginidad, pero en ese momento poco me importaba, porque sería con el chico al que quería. De golpe, Rubén se levantó y se colocó un preservativo, volvió a la cama y se tumbó encima mía apoyándose sobre sus codos. Nos besábamos intensamente cuando lo hizo. Sentí un fuerte dolor mezclado con un gran placer, pero a cada embestía me dolía menos y lo disfrutaba más.
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Dj 71
Teen FictionAlex, es la Dj más importante del mundo, pero nadie sabe que es ella.
