El pasillo estaba oscuro y olía a humedad. Iba concentrada en buscar la bendita puerta cuando escuché un ruido. Era apenas un murmullo y cualquier persona normal no lo habría escuchado, pero mi oído estaba muy desarrollado. Paré en seco y entrecerre mis ojos tratando de distinguir algo en la oscuridad. De repente un sonido se escuchó detrás de mi y alguien me susurro al oído.
-Con que aquí estás gatita, haz sido difícil de encontrar- maldije en mi interior y conté hasta diez para no darme vuelta y quebrarle su maldita nariz.
-¿Qué quieres Barton?- pregunté con la voz tensa- ¿no tenías órdenes de quedarte vigilando la entrada? Sí nos pasa algo, te arrepentiras idiota.
-Tranquila fiera- dijo riendo despacio para no ser escuchado- ya dejé a alguien encargandoce de eso.
Rode mis ojos y seguí avanzando. El apresuró el paso y se ubicó a mi lado. Estábamos tan cerca que nuestras manos rozaban al caminar y eso hacía- aunque intentara negarlo a toda costa- que un escalofrio recorriera mi espalda.
-Como en los viejos tiempos. Sólo tú y yo jodiendo al mundo- dijo en forma de burla ese patético intento de pájaro- ¿Sabes? Esto me recuerda a Venezuela.
Inmediatamente al escuchar esa frase mi cuerpo se tensó y apreté mi mandibula.
-Creí que estaba claro que no íbamos a hablar sobre ESO, pichón- dije con la voz cargada de furia.
-¿Por qué no?¿Acaso te avergüenzas de tu intento de violación hacía mi persona?- preguntó alzando una ceja.
-No fue un intento de violación idiota- rodé mis ojos y respiré frustrada.
-Bueno, las marcas en mi cuello y pecho decían lo contrario- dijo guiñandome un ojo.
-¡ESTABA BORRACHA!-exclamé molesta. Ya habían pasado cinco años, ¡que lo superara por Dios!
-Los niños y los borrachos nunca mienten gatita.- iba a reprocharle cuando escuché un ruido y me puse tensa. Él debió haberlo notado, porque agarró más fuerte su arco y me preguntó que pasaba.
Di media vuelta lentamente y en un susurro le dije a Clint que hiciera lo mismo.
-Maldita sea- murmuré al notar la fuente de ese sonido. Cinco agentes de HYDRA estaban paradas en frente nuestro, con sus armas apuntando a nuestros pechos.
Los ojos de Clint y los míos recorrieron el lugar en donde estábamos en busca de un plan de escape. Logré ver una viga a unos metros por adelante de nosotros y se la señalé a Barton con la cabeza. El pareció entender y lentamente se acercó más a mi.
-Si logro subir allí puedo dispararles una flecha para aturdirlos. Pero apenas haga un movimiento, se vendrán contra nosotros así que necesito que hagas tu truquito con el hielo y los detengas lo más que puedas-me dijo susurrando para que no nos escucharan.
-No lo sé Clint, aún no me recupero bien de la última misión y voy a necesitar bastante energía. Sí sólo supiera de donde puedo...- me interrumpió y estiro su mano. Yo lo miré a los ojos no muy segura de que hacer. Sí tomaba su energía no estaba segura de que pudiera subir hasta la viga, pero sí no lo intentaba no podríamos salir de aquí.
Agarré su mano y cerré mis ojos concentrándome en la fuerza vital que recorría su cuerpo y no en la calidez que sentía por estar tocándolo. Cuando encontré lo que necesitaba, tiré de eso como sí fuera una cuerda y poco a poco pude sentir como mi cuerpo se iba llenando de calidez y energía. Paré de repente al sentir a Clint temblar.
-Lo siento, creo que me he pasado.
No dijo nada, sólo sonrió y me hizo una seña con la mano, dándome a entender que a la cuenta de tres debía parar el tiempo.
Tres. Respiré hondo y concentré toda mi energía en mis manos.
Dos. Aguanté un poco más y vi a Clint preparado para saltar.
Uno. Clint dio una patada en el suelo y se impulsó hacía el techo agarrandocé de la viga con las piernas y quedando sentado. Los guardias apenas vieron su movimiento intentaron avanzar pero yo levanté mís brazos y toda la energía guardada en mis manos se liberó permitiéndome hacer una pared de hielo, creando así una barrera solida que separaba a Barton y a mí de las armas de los guardias.
-Apúrate Barton, ya no siento mis manos- Clint preparó su arco y cuando estuvo listo, asintió con la cabeza dándome la señal que necesitaba.
Bajé mis manos justo cuando la flecha era disparada. Corrí lo más rápido que pude detrás de una columna y cubri mi cuerpo con mis brazos para detener el impacto.
Cuando el humo causado por la explosión se despejó, salí de detrás de la columna y busqué con mi mirada a Barton. Cuando lo encontré empecé a reírme al verlo colgado de la viga por sus dos piernas y con su cara llena de cenizas.
-¿Cómodo polluelo?- Pregunté burlándome de él.
-Podría quedarme aquí toda la vida- respondió irónicamente mientras bajaba de un salto.
-Deberías llamarte Mono Araña en lugar de Ojo de Halcón.
-Muy graciosa- dijo rodando los ojos y empezando a caminar- vamos tigresa, antes de que lleguen más intentos de Hitler con ganas de que les pateemos el trasero- rodé los ojos y una pequeña sonrisa se formó en mis labios. Era un idiota, pero era buen agente.
Luego de un tiempo caminando y de cinco guardias golpeados, llegamos a nuestro destino. Una enorme puerta se encontraba frente a nosotros, echa de metal y con varios metros de altura.
-Okay, no me esperaba esto- dijo mirando la puerta de arriba a abajo. Empecé a pensar en una forma de abrirla y algo se vino a mi mente. Cerré mis ojos y puse una de mis manos en la puerta. Luego de unos minutos pude ver como se iba derritiendo. Cuando estuvo finalmente suelta de la pared, tomé un poco de impulso y de una patada la tiré abajo.
-Buen golpe.
-Sí sigues hablando, el próximo será donde no te de el sol- contesté. El sólo rodó sus ojos y entró en la habitación, seguido por mi.
-Oh, no me esperaba tan poco grata visita- dijo una voz a mi derecha. No, no y mil veces no. Eso no podía estar pasándome. Me di media vuelta y me encontré con unos ojos verdes mirándome.
-Tú-dije con mi voz temblorosa
-Tanto tiempo Artemis- sonrió de costado y dio un paso más cerca mío al mismo tiempo que yo retrocedía.
-Loki...
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Do Or Die
Fanfiction-Puedes salvarte- dijo mirándome fijo haciendo que un escalofrio me recorriera. -No haré jamás lo que me estás pidiendo, no mataré a quién más amo. -Hazlo o muere- respondió simplemente y salió de la habitación.