Desde mi cuarto pude oír la alarma que mi madre programaba cada día, a las 6:30 A.M. Me levanté, a duras penas y comencé a prepararme para asistir nuevamente a aquel infierno, al que me veía obligada a asistir. Tomé mis cosas, me despedí de mi madre y partí.
Ya era la tercera hora, solo faltaban cuarenta minutos para poder ir al recreo, estaba copiando todas las anotaciones que el profesor de música había dejado en la pizarra, cuando la preceptora llama nuestra atención.
-Bien alumnos, este año tenemos muchos alumnos nuevos, y también muchos cambios en nuestra institución- yo sabía lo que venía, un nuevo alumno y un gran caos- él es Ashton, espero puedan ser amigos- una vez finalizada aquella presentación un chico alto, ojos claros y piel morena ingresó al salón, dejando a todas mis compañeras con una revolución de hormonas que ni ellas mismas podían controlar. No presté atención y solo seguí con lo que estaba haciendo, hasta que siento que alguien se acomoda a mi lado. No lo podía creer, el chico nuevo se había sentado a mi lado, y yo, bueno yo lo odiaba. En realidad el no me había hecho nada, nadie lo había hecho, pero yo los odiaba, a todos.
El timbre había sonado al fin y yo estaba a punto de salir cuando siento que me toman del brazo.
-Oye, soy Ashton, pensé que como nos sentaríamos todo el año juntos podrías, quizá, pasarme las cosas que llevan hechas- Yo lo observé con detenimiento, parecía nervioso, claro con un monstruo como yo, quien no lo haría, solo asentí y me giré pero su brazo volvió a sujetarme esta vez con mas fuerza - ¿No vas a decirme tu nombre?- no entendía que pretendía este tal Ashton con todas sus preguntas, pero pensé que solo intentaba ser amable.
-Esperanza- dije en un suspiro- mi nombre es Esperanza- en ese momento vi una sonrisa brotar de sus dulces y carnosos labios, y su agarre se debilitó, entonces aproveché para salir de ahí. Estaba caminando por el pasillo dirigiéndome hacia el salón de mis dos amigas Antonella y Lara y una chica se acerca a mi, era alta, mas que yo, con grandes y frondosos rulos, ojos verdes, piel blancas y unas pecas que adornaban perfectamente su rostro, me habían dicho que no hablara con ella, que era rara, pero ya que.
-Hola Hope- dijo la chica con una sonrisa - soy Brooke, estoy en tu salón-
- Hola Brooke- estaba por seguir con la conversación, pero vi al chico, ese que tanto me había gustado, la única razón por la que venía a este infierno, era tan perfecto, siempre con una sonrisa en su rosto, algunos rizos caían sobre su frente y combinaban a la perfección con sus hermosos ojos.
-Oh, ya veo- se rió Brooke- te gusta Dylan- con que ese era su nombre, Dylan, tan perfecto y hermosos como él, yo simplemente no podía quitar mis ojos de él, me detuve un momento y pensé que podría pasar un rato con Brooke, podría preguntarle sobre Dylan y ya luego iría con Anto y Lara.
-Yo... yo solo lo miraba, oye, ¿Quieres acompañarme al comedor?, muero de sed- dije intentando sonar interesada en su compañía, ella solo asintió y comenzamos nuestro camino.
Brooke me cayó muy bien, volvimos al salón luego de que el timbre indicará el fin del descanso. Tomé asiento en mi lugar al lado del chico nuevo y me puse a pensar en toda la información que había recaudado el día de hoy. El chico, se llamaba Dylan, era un año mayor que yo y era algo parecido a un popular, siempre iba con sus amigos a todos lados, y era un completo idiota. Yo obviamente no creía la última parte, quizá lo decían por celos o envidia o algo así. Estaba demasiado perdida en mis pensamientos cuando la profesora de Historia llama mi atención.
-Señorita, ¿puede repetir lo que dije?- estaba en serios problemas, no tenía idea de que era lo que había estado diciendo, cuando veo una hoja sobre mi carpeta, en ella se leía "PUEBLOS DE GRECIA, GRANDES AVANCES, INCREÍBLES EDIFICACIONES, ETC" repetí cada palabra del papel, la maestra me miro entrecerrando los ojos y luego se volteó para seguir con sus anotaciones en la pizarra. Ese papel, esa letra, miro a Ashton quien me sonreía.
-Gracias, Ash- digo en un susurro.
-No es nada, Hope- dice él sin quitar, ni por un segundo esa sonrisa de su rostro.
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Al borde del abismo.
Teen FictionEs la historia de una adolescente. Pero no la típica historia que cuenta como la chica menos popular, casi inexistente se queda con el bombon de la secundaría. No, es una historia real que cuenta como una chica con un nombre peculiar, personalidad c...