⚡️Orgullo MacCalistter⚡️

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POV'S ALEX

— ¿No piensas abrir la puerta?

Negué, aún sabiendo que él no puede verme.

— ¿Ni siquiera vas a contestarme?

Volví a negar.

— Ah. Bien. —pegue mi oreja a la puerta y escuche que los pasos se alejaban de puerta.

— ¿Max? ¿Sigues ahí? —no obtuve respuesta así que muy lentamente abrí la puerta, después la abrí por completo y en efecto Max se había marchado, después de quince minutos de estar insistiendo en dejarlo entrar—. Uff, que suerte.

Cerré nuevamente y me dirigí a las escaleras para después subirlas, agradeciendo a Max mentalmente por haber respetado mi decisión de no verlo por ahora. Tal vez Max no sea un cabezota después de todo. Abrí la puerta de mi habitación y entre, cerré dando una patada hacia atrás a la puerta y me dirigí a la cama. Junto cuando iba a tocarla alguien puso una mano en mi boca y me abrazo por los hombros impidiendo que moviera mis brazos.

Empezó a caminar hacia atrás, arrastrándome a mi también. Como pude puse mi pie atrás de los suyos y lo hice caer y por ende me caí también, pero aún así no me soltaba. Así que le mordí la mano.

Ouch.

Me levante rápidamente y voltee a encararlo. Pase mi mano por mi cabello y respire para así tratar de tranquilizarme un poco.

— Salvaje —me dijo.

— Imbecil.

Me miró mal y se levanto mientras sobaba su mano derecha.

— ¿Que no entendiste el mensaje? No quiero que entres por ningun tipo de puerta a esta casa. —le dije y especifique para evitar cualquier chiste suyo.

— Lo se, lo entendí. Es por eso que entre por la ventana —señaló detrás de mí.

— ¿Que? —me giré y vi que en efecto mi ventana estaba abierta—. ¿Como la abriste?

Era imposible que el pudiera abrirla. Esta casa estaba más protegida que el area 51. Que por cierto, no existe.

— Estaba abierta. Ahora ¿puedes decirme porque rayos me golpeaste en la garganta?

Miré a cualquier otra cosa que no fuera él. Me sentía tan avergonzada, pero seguía sin saber el porque le sentía así. Esa actitud no era propia de mi.

— ¿Tu porque entraste a mi casa?

— Para poder hablar, duh —rodee mis ojos sin poder creer que estuviera teniendo esta conversación con él.

— No me digas —conteste con sarcasmo.

— Si te digo. Responde.

— ¿Pues que querías que hiciera? ¿Quedarme allí mientras tú me contaminabas? —respondí sin procesarlo. Y de inmediato me arrepentí.

Max se quedó callado, en su mirada reflejo un poco de asombro y dolor por un segundo, pero después cambió a una mirada de burla.

— ¿Te contaminaba? ¿De que rayos hablas? —preguntó con indiferencia—. Oh, espera. ¿Tu...? ¿Tu en serio creíste que iba a besarte? —preguntó atacando con todo. Después soltó una risa malévola—. Vaya, jamás pensé que tú estuvieras interesada en mi.

Me sorprendí por lo que dijo, pero de inmediato me compuse.

— ¡Ja! ¿Interesada? Por favor, necesitaría estar ciega, sorda y con la falta de mi sentido del olfato para pensar en que ti como algo más que un simple imbecil —conteste cegada por la rabia. El orgullo hablaba por mi.

The Thundermans...algo asíDonde viven las historias. Descúbrelo ahora