8. SANGRE (кровь)

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NADYA

Y ahí estaba, dormida de nuevo. Una paz extrema acunaba su descanso. Su ligera respiración se me antojaba inocente, exenta de preocupaciones y, tal vez, de horribles sueños.

Pero no voy mentir, verla ahí a mi lado a solo unos pocos centímetros de mí, hacía que enloqueciera. Mi corazón aún no había aminorado su ritmo desde que se despertó por un instante. Tampoco podía detener el vaivén de mis ojos por cada uno de los recovecos de su delicado cuerpo. Las suaves líneas que enmarcaban sus curvas bajo las sábanas captaban mi atención, me fascinaban. Esta chica conseguía alterar por completo todos mis sentidos, algo que debería aprender a controlar lo antes posible.

Mis ojos seguían aún clavados en ella. La tibieza de su cuerpo y su suave aroma a lluvia impedían que me separase de su lado. A su vez, también me mantenía atrapada en una red de sentimientos tan intrincada y compleja que, por primera vez en mi vida, no sabía qué hacer ni qué pensar. Las palabras que habían surgido de sus labios minutos atrás seguían tamborileando en mi mente a un ritmo frenético. Estoy segura de que es totalmente imposible de que fueran palabras al azar. Debe de haber visto algo o, tal vez, haberlo soñado en alguno de sus estados inconscientes. Así que eso solo puede significar una cosa...

Está empezando a recordar su pasado y, por lo tanto, lo que somos. Yo la he empujado conscientemente a ello a pesar de la preocupación y el empeño de Masha por proteger a Tasha de sí misma y de nuestro mundo. Sus intenciones eran buenas pero ya no puede hacer nada por aislarla y convertirla en un ser ignorante, ya que su parte salvaje por fin ha despertado de nuevo.

Aunque Masha sea mi hermana pequeña y la quiera con locura, debe obedecer mis órdenes directas y sin rechistar. Soy la superior en rango en todo el territorio de Samara, por lo que ella y nuestra prima Galina deben respetarme como a su superior. Más tarde me encargaré de hacérselo recordar.

Sin embargo en esta ocasión, aunque odie decirlo, el egoísmo mueve mis razones. Hace ya 15 años que a Tasha y a mí nos separaron en nuestro hogar en Yakutia. En lo más profundo de mi ser aún duele el recuerdo como si todavía hoy, a mis 21 años, pudiese sentir el calor del fuego, el ruido del caos y el hedor de la muerte. Aquella terrible noche no ha abandonado hoy día ni la más plácida de mis pesadillas. Pero, por suerte, a lo largo de los años han ido aletargándose, mostrándose únicamente una o dos veces durante la semana. Pero hasta hace menos de dos años llegaban a repetirse hasta varias veces durante la misma noche. Ha sido, y sigue siendo, un auténtico infierno, exactamente igual al que viví.

***FLASHBACK***

Todo tuvo lugar en nuestro asentamiento del bosque durante el crudo invierno siberiano. Muchos inocentes perdieron la vida aquella noche, muchos buenos hombres y mujeres que unieron sus fuerzas para tratar de detener a la bestia negra  pero, por más que lo intentaron, no fue suficiente. Uno tras otro cayeron víctimas bajo las garras de la oscura muerte. Padres, madres, abuelos, hijos e hijas, todos muertos. No quedó nada de nosotros ni, mucho menos, nada para recordarnos. Mi familia y mis compañeros fueron brutalmente aniquilados y borrados de este mundo a manos del terrible Krov, también llamado el demonio negro. Éste aseguró su éxito total atacando la noche en la que éramos más débiles y vulnerables. Todo debido a que nosotros los cambiapieles, aunque algunos siguen llamándonos hombres lobo, nos obligábamos a debilitarnos por completo durante el frenesí de la luna llena.

Al contrario que nuestros antepasados salvajes, esas noches las dedicábamos por completo a salvaguardarnos de la angustiosa sed de sangre. Para conseguirlo, en mi manada organizábamos a modo de tradición numerosas carreras y distintas pruebas a lo largo de todo el bosque hasta llegar a la estepa, a muchos kilómetros de distancia desde nuestro asentamiento. Una vez allí, liquidábamos los últimos restos de nuestra sed de sangre con la cacería de algún ejemplar de mamífero de gran tamaño y, así, alimentarnos al día siguiente para reponer nuestros fatigados cuerpos. De esta manera agotábamos nuestras fuerzas y el impulso de matar humanos o cualquier animal desaparecía por completo.

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⏰ Última actualización: Sep 06, 2017 ⏰

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